Francisco Ruiz León. 10 junio
Cerca de 500.000 personas en Costa Rica tienen comprometido el 60% de sus ingresos por deudas. (Fotografía: Shutterstock)
Cerca de 500.000 personas en Costa Rica tienen comprometido el 60% de sus ingresos por deudas. (Fotografía: Shutterstock)

Miles de costarricenses acuden cada año a créditos por medio de diversos instrumentos financieros y otros arrastran un historial crediticio de larga data. Esa información del comportamiento de pagos de las personas se guarda en el Centro de Información Crediticia (CIC) de la Superintendencia de Entidades Financieras (Sugef).

El CIC es una herramienta informática administrada por la Sugef que alberga información crediticia de todas las personas que han usado los servicios de las 46 entidades reguladas por la Superintendencia.

Estas 46 entidades tienen la obligación de reportar la información crediticia de sus deudores y son también las únicas habilitadas para consultar los datos del CIC.

El objetivo es mostrar el hábito de pago de las personas para que las entidades financieras puedan hacer un análisis más completo del perfil de cada usuario. La Sugef no indica en el reporte si la persona es o no sujeta de crédito, aclaró José Antonio Álvarez, gestor de riesgo de la Sugef.

En el CIC se muestran las operaciones activas de los usuarios y la situación histórica de los últimos cuatro años. Con base en esa información, se calcula el comportamiento de pagos histórico (CPH), el cual clasifica a las personas en tres niveles: nivel 1 bueno, nivel 2 aceptable y nivel 3 deficiente.

“Cuando una entidad va a otorgar un crédito, va a revisar todas esas variables y va a determinar si considera que la persona es o no sujeto de crédito a partir del hábito de pago”, explicó Álvarez.

El CIC muestra una serie de datos como las entidades en las que la persona tiene un crédito abierto, la moneda del mismo, la fecha de vencimiento, la tasa de interés, los atrasos, los ajustes que se han hecho, entre otros.

Álvarez enfatizó en que cada entidad supervisada cuenta con un usuario administrador que es el que otorga el permiso de acceso al CIC a personas clave como analistas de crédito, de forma que no todos los funcionarios pueden acceder a esa información personal.

“El reporte le pertenece a cada persona y por eso cualquier ciudadano tiene el derecho a conocer su reporte crediticio”, comentó el funcionario.

Para eso, la persona tiene dos posibilidades: asistir a cualquier entidad con la que tenga un crédito y solicitarlo o puede consultarlo en el sitio web de la Sugef, pero para este último caso debe contar con firma digital.

Otras bases

Para tomar la decisión de conceder un crédito, las entidades financieras revisan otras bases además del CIC, pues este no contiene datos de créditos en entes no formales como los comercios.

Además, existe la posibilidad de que el usuario no aparezca en el CIC si no ha tenido historial de crédito con ninguna de las entidades supervisadas por la Sugef.

En el BAC Credomatic afirmaron que analizan bases de datos internas y de burós de crédito que permiten determinar el comportamiento del cliente basado en su historial.

Similar respuesta se obtuvo de Coopenae y de Promerica, quienes dijeron que utilizan información externa de burós, e interna, de su propia base de datos.

Las entidades aseguraron que el hecho de que una persona no cuente con historial en el CIC “no es una limitante”, pues se manejan bases históricas internas que el banco considera para otorgar o no el producto crediticio, así como variables cualitativas y cuantitativas.

“Nosotros por ley no podemos indicarle a una entidad cuándo otorgar o no un crédito. Cada entidad tiene sus propias políticas crediticias internas. Nosotros indicamos un análisis mínimo para establecer una calificación de riesgo de crédito del deudor”, explicó Álvarez.

El director general de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF), Danilo Montero, confirmó que existen burós de crédito que recogen información de entidades financieras, pero son voluntarias, a diferencia del CIC.

Además, Montero aseguró que el ideal sería contar con una una única central de información crediticia que sea alimentada por todas las entidades del país.

El Gestor de Riesgo de la Sugef coincidió en la necesidad de una base que agrupe la información crediticia de los sectores formal e informal, lo cual se debe a la falta de una ley que la establezca.

“Afecta porque no podemos tener un panorama completo del endeudamiento de una persona. Nosotros administramos el del sistema formal, y lo que existe en el sistema informal no tenemos manera de solicitarlo porque no tenemos competencias legales”, dijo el funcionario de Sugef.

A pesar de que reconocen la limitante, Álvarez admitió que no existe actualmente una iniciativa de ley de la Sugef o de otros sectores para crear una base integral.

¿Cómo mantener un buen historial?

Mantener un historial crediticio positivo es clave para poder acceder a futuros créditos.

Desde Coopenae comentaron que los principales puntos que se revisan en el historial de pagos son los días de atraso registrados, saldos crediticios, nivel de endeudamiento reportado y el comportamiento de pago en los distintos meses.

Mientras que en Promerica indicaron que las principales alertas que se revisan son atrasos actuales e históricos, si el CPH es mayor al nivel 1 y los niveles altos de endeudamiento.

Por ello, las entidades, la OCF y la Sugef dieron sus recomendaciones. El consejo en el que coinciden todos es mantener un récord limpio.

Para ello, antes de acudir a solicitar un crédito se recomienda evaluar si se trata de una necesidad real e inmediata y determinar si se tiene la capacidad de pago para afrontar la deuda.

Cuando ya se cuenta con un crédito, las recomendaciones principales son:

  • Mantener al día las obligaciones de pago.
  • Tener orden en los pagos y las fechas.
  • Contar con un presupuesto mensual.
  • Abonar con prioridad a los compromisos de mayor tasa de interés para cancelarlas antes de tiempo.
  • Evitar solicitar préstamos con altas tasas de intereses en entidades no reguladas.
  • No sobreendeudarse.
  • Mantener una comunicación fluida con la entidad financiera.
  • Acudir a asesoría financiera para determinar, por ejemplo, si es necesario hacer readecuaciones o ajustes en sus pagos.

Según el último estudio de la OCF, el nivel de endeudamiento del costarricense a nivel general “no es tan grave”, pero sí existen entre 450.000 a 500.000 personas que tienen comprometido el 60% de sus ingresos, contó Montero.

La pandemia, más que aumentar la demanda por el crédito, generó readecuaciones. Alrededor del 50% de la cartera crediticia de las entidades formales se ha modificado, indicó Álvarez.

Para este año, las proyecciones no prevén una mejora ni un agravamiento, en promedio, pues muchas personas no han podido deshacerse de sus deudas debido a la baja en sus ingresos, mientras que tampoco se espera que se incremente la demanda de crédito pues la incertidumbre económica genera reticencia entre la población.