Óscar Rodríguez. 18 junio, 2018
Las provisiones por créditos en problemas en el Banco Nacional casi se quintuplicaron a mayo anterior cuando el saldo fue de ¢32.232 millones, según el reporte de Sugef. Foto: Rafael Pacheco
Las provisiones por créditos en problemas en el Banco Nacional casi se quintuplicaron a mayo anterior cuando el saldo fue de ¢32.232 millones, según el reporte de Sugef. Foto: Rafael Pacheco

La morosidad de la cartera de crédito del Banco Nacional de Costa Rica (BNCR) cerró en 4,18%, en mayo anterior, lo que ubicó el indicador por encima del nivel de normalidad determinado por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

Es la primera vez en cinco años que la mora de la institución financiera estatal supera el 3%, considerado por la Superintendencia como el límite máximo prudente.

El indicador de morosidad mide la proporción del saldo de la cartera de crédito directo que se encuentra en impago a más de 90 días y en cobro judicial.

La mora es parte de un grupo de 15 indicadores de Sugef que miden la salud financiera de un banco y sirven de referencia para ordenar correcciones, cuando sean necesarias, según el Reglamento para Juzgar la Situación Económica-Financiera de las Entidades Supervisadas.

El porcentaje de morosidad de los clientes del BNCR inició un proceso de incremento desde finales del 2017 cuando ascendió a 2,20%, en octubre. Sin embargo, la tendencia se aceleró durante este año.

La Nación consultó en horas de la mañana, al Banco Nacional, las razones del deterioro del indicador de morosidad, pero al cierre de esta nota no hubo respuesta de la institución pública.

Aumento en las provisiones

Las dificultades en la mora coinciden con un fuerte incremento en las provisiones del banco estatal por los créditos en dificultades.

Las estimaciones por deterioro de préstamos del Nacional ascendieron, entre enero y mayo, a ¢32.232 millones, casi cinco veces más comparado con el mismo periodo del 2017, cuando fueron ¢6.756 millones.

El fuerte incremento de las provisiones coincide con los problemas generados por el financiamiento para la construcción del Proyecto Hidroeléctrico Capulín San Pablo, en Turrubares, desarrollado por la empresa Hidrotárcoles.

El BNCR otorgó un crédito de $117,5 millones, en abril del 2014, para la edificación de la obra, capaz de generar 50 megavatios, valorada en $167 millones.

El proyecto entró en apuros cuando el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) quitó su apoyo.

El papel del ICE en la obra es vital porque era el destinado a comprar la energía producida por la planta Hidroeléctrica Capulín San Pablo.

Sin la participación del Instituto, no hay garantía de que el desarrollo cuente con recursos para pagar el crédito al Nacional.

Por esa razón, la entidad bancaria efectuó, en marzo anterior, una provisión de parte del crédito dado a Hidrotárcoles por ¢26.878 millones ($47 millones).

En febrero, el BNCR recalificó al deudor (Hidrotárcoles) en categoría E que es la peor dentro de la clasificación de Sugef.

Cuando esto ocurre, la entidad financiera debe hacer una provisión por el total de dinero adeudado por el cliente.