Marvin Barquero. 26 abril

(Video) Hibridación del café producido en Costa Rica

La forma como se desarrollan híbridos (nuevas plantas) a partir de una planta padre y una madre, para combinar características positivas en el Centro de Agronomía Global de Starbucks en Costa Rica, se convirtió en un esquema atractivo para exportar, con desarrollo inicial en siete países en América, Asia y África.

Costa Rica, empero, es el único en el mundo en el cual la multinacional del sector cafetalero tiene una finca. Se llama Hacienda Alsacia, está en San Isidro de Alajuela, tiene una extensión de 240 hectáreas, con 170 cultivadas de café, de las cuales 10 se dedican exclusivamente a la investigación y 160 a la fase comercial.

El resto son área protegida, caminos y edificaciones, entre las cuales se encuentran centros de capacitación, viveros y un centro de huéspedes donde se inicia un recorrido por la finca, en un tour que tiene mucho de educativo, por lo cual puede ser realizado tanto por turistas como por productores del sector.

En las 10 hectáreas de investigación, el Centro Global de Agronomía de esa firma mantiene 400 variedades en ensayo, de las cuales 17 ya entraron en fase comercial y 10 de ellas fueron registradas en la Oficina Nacional de Semillas. Hay muchas variedades dedicadas a investigación del café de calidad.

Hasta ahora hay cinco de los híbridos que se han desarrollado en fincas comerciales.

El almácigo de diferentes híbridos es objeto de un cuidadoso mantenimiento en el vivero. Estas plantas luego se trasladan al campo donde se corrobora si heredaron las características de las plantas madre y padre durante varias cosechas. Solo después de eso se liberan para uso comercial. Foto: Albert Marín
El almácigo de diferentes híbridos es objeto de un cuidadoso mantenimiento en el vivero. Estas plantas luego se trasladan al campo donde se corrobora si heredaron las características de las plantas madre y padre durante varias cosechas. Solo después de eso se liberan para uso comercial. Foto: Albert Marín

El director global de agronomía de Starbucks, Carlos Mario Rodríguez, explicó que los objetivos son preservar y mejorar el cultivo del café y ayudar en el desarrollo económico y social de los países, por lo cual los híbridos desarrollados y probados se regalan a los productores.

Los siete países donde Starbucks ya inició con oficinas basadas en el modelo de Costa Rica son China, Indonesia, México, Colombia y tres en África del este (Ruanda, Eitiopía y Tanzania).

En Alsacia se trabaja en coordinación con el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie), de donde provienen varias de las variedades, y con el World Coffee Research Instituto (WCR), entidad interesada en desarrollar nuevos híbridos y luego hacer propagación mediante tejidos en laboratorio.

El desarrollo de nuevas plantas a partir de otras lleva a evaluar resistencia a enfermedades (los hongos de la roya y del ojo de gallo, en especial), calidad de taza y productividad.

Se escogen los híbridos más precoces y productivos, tanto que, en muchos casos producen 20 fanegas (corresponden a igual cantidad de sacos de 46 kilos o quintales de café beneficiados) por hectárea en el primer año y hasta 80 fanegas en el segundo año. El promedio de Costa Rica está cerca de las 20 fanegas por hectárea.

La calidad de taza se realiza mediante cataciones. Este año se “probaron” 200 muestras de variedades en una cata de especialistas, en coordinación con la Asociación de Cafés Finos de Costa Rica, entre el 18 y el 21 de marzo pasados. Otras 100 muestras pasarán por ese proceso en junio próximo.

Mejorar características
Carlos Mario Rodríguez, director global de agronomía de Starbucks, dirige no solo en Costa Rica sino en otros siete países las actividades de investigación y de apoyo al productor, por la importancia económica y social del café. Aquí inspecciona la variedad San Isidro 50. Foto: Albert Marín
Carlos Mario Rodríguez, director global de agronomía de Starbucks, dirige no solo en Costa Rica sino en otros siete países las actividades de investigación y de apoyo al productor, por la importancia económica y social del café. Aquí inspecciona la variedad San Isidro 50. Foto: Albert Marín

La hibridación busca unir características positivas de dos variedades en una nueva planta. Por ejemplo, se puede obtener de una planta la resistencia a la roya y de otra la alta productividad. Rodríguez dijo que ese mundo es tan fascinante que se puede llegar a obtener un híbrido con una taza alta en acidez, de un lado, y con alta productividad del otro, si hay un mercado que prefiere esas condiciones.

“Las posibilidades son infinitas”, declaró el especialista costarricense, quien ha coordinado la apertura de oficinas en los otros siete países.

Pero para lograr eso se requieren etapas de fuerte trabajo e investigación. Además, es necesaria una labor minuciosa y cuidadosa para garantizar una hibridación correcta y adecuada.

La hibridación se realiza el momento en que se inicia el proceso de la flor en al café. Se abre la flor que aún está sin brotar totalmente y se elimina la parte macho en la planta madre. Las flores se debe proteger, cubriéndolas, para evitar que las abejas u otros hagan la polinización natural.

Después se extrae el polen de la planta padre y con un pincel de manera muy cuidadosa se ubica en la flor de la planta madre. Se vuelve a cubrir y el grano de esas flores son la semilla para la nueva planta.

A partir de aquí se inicia el proceso de cultivo en vivero y luego las investigaciones en campo para definir en varias cosechas si la nueva planta heredó adecuadamente las características combinadas de la planta padre y madre.

Para liberar nuevos híbridos hacia plantaciones comerciales se requiere comprobar el proceso en varias cosechas. Y luego de una comprobación comercial se registra la semilla en la ONS.

La investigación de Starbucks en Costa Rica data del 2004, cuando se creó la oficina de agronomía aquí. Se realizaron investigaciones en convenio con empresas privadas y cooperativas hasta que, en el 2013, la empresa decidió adquirir la hacienda Alsacia, que era propiedad de la familia del exministro de Agricultura, Alfredo Robert. Ahí se instaló el Centro de Agronomía Global de la compañía.