Juan Fernando Lara. 1 junio
De izquierda a derecha, aparecen en el 2017 Johel Monge, Jorge Brenes (sobrino de Manuel Salas Araya a cargo de ver por las fincas) y Matías Monge Leiva en la finca Don Antonio de donde provino, en dos ocasiones, el mejor café costarricense.
De izquierda a derecha, aparecen en el 2017 Johel Monge, Jorge Brenes (sobrino de Manuel Salas Araya a cargo de ver por las fincas) y Matías Monge Leiva en la finca Don Antonio de donde provino, en dos ocasiones, el mejor café costarricense.

Dos amigos de toda una vida merecieron este 2019 el reconocimiento de producir el mejor café nacional con el premio Taza de la Excelencia, según veredicto de jueces catadores europeos, norteamericanos, asiáticos y latinoamericanos. Es la segunda vez que reciben la distinción.

Este año, el lote ganador se cultivó en la finca Don Darío, en Copey de Dota, de los productores Grupo Los Grandes de Copey que integran Johel Monge Naranjo y Manuel Salas Araya; amigos de más de 40 años.

El café es variedad Geisha y consiguió una nota de 91,14 de 100 posibles. Los amigos también obtuvieron este año el tercer sitio con una muestra de la finca Don Antonio con nota de 90,88, conforme el anuncio este viernes en el hotel San José Palacio.

Grupo Los Grandes de Copey triunfó en esta misma competencia en el 2017 con un lote de la finca Don Antonio.

“Ha sido una sorpresa, hace seis años comenzamos a hacer la finca y jamás creímos que iba a tener tanto éxito, realmente estamos en una zona bendita. Vea, ¡da miedo ver cómo crece todo ahí! es el clima, la tierra y el amor que le ponemos también”, relató Monge de 74 años.

El empresario explicó que los lotes ganadores este 2019 provienen de fincas con el nombre de los padres de ambos socios. Ellos se llamaban Antonio Salas Calderón y Darío Monge Vargas.

Las bautizaron así en honor a quienes “nos enseñaron a querer y cultivar la tierra”.

“Hemos sido amigos toda la vida y siempre de mente positiva, miramos el trabajo como una empresa y forma de vida. Sin embargo, procuramos pensar en grande. Mantenerse positivo es pensar alto. Yo les digo, con todo respeto a quienes trabajan la tierra, que sí se puede ... que el mundo es grande y llegar a otros mercados en el exterior sí es posible”, comentó un emocionado Monge.

Los hechos lo respaldan: 95% del café que produjo Grupo Los Grandes de Copey en 2018 lo compró un taiwanés y el 5% lo reservaron para “algunos clientes especiales”.

El certamen Taza de la Excelencia destaca el café de muy alta calidad en los países donde se realiza.

Pertenece a la organización internacional Alliance for Coffee Excellence (ACE) y en Costa Rica se celebra en coordinación con la Asociación de Cafés Finos de Costa Rica y el patrocinio del Instituto del Café de Costa Rica.

Este 2019, vinieron 25 jueces y observadores de Japón, China, Taiwán, Corea del Sur, Australia, Holanda, Estados Unidos y Rusia.

Pensando en grande

Grupo Los Grandes de Copey nació en el 2011 en una conversación entre Monge y Salas cuando acordaron ser socios luego de una amistad de varias décadas.

“Hemos trabajado con cafés especiales, dejamos lo tradicional y metimos variedades nuevas. Procuramos, eso sí, observar las mejores nuevas técnicas de cultivo. Incluso fuimos con agrónomos a hacer estudios de suelo para conocer deficiencias y cómo corregirlas. Ha sido un gran trabajo diario, pero también mucho cariño y un poquito de tecnología”, explicó.

En cada edición de la Taza de la Excelencia, los cafés ganadores provienen de pequeños lotes (25 a 60 sacos de 60 kilogramos) cuyo proceso se inicia con variedades probadas de alta calidad.

Los cultivos reciben cuidados especiales en fertilización, control de plagas y plantación luego de lo cual viene una recolección del grano donde solo se corta el maduro. Al final del proceso, hay un beneficiado (industria) donde el cuido incluye secado al sol (no en hornos o máquinas) lo cual garantiza la calidad final.

La finca don Darío descansa sobre los cerros de Copey de Dota, a alturas entre 1.800 y 2.200 metros sobre el nivel del mar donde ese coctel de altura, clima, suelo, cuido y pasión rinden el premiado grano.

De hecho, Monge adelantó que está empezando otra finca; la Hacienda San Isidro Labrador que se halla en la misma zona pero que tiene un carácter más familiar. Afirma que ya está empezando a cosechar luego de aplicar las mismas lecciones aprendidas en los últimos seis años de faena cafetalera.

“Todo el trabajo lo hacemos y lo disfrutamos en familia. Todo son ellos. Mi hijo Matías, por ejemplo, me administra la finca”, narró Monge quien ahora espera julio para cosechar el fruto de tanto esfuerzo grupal.

La parte final de la Taza de la Excelencia implica una subasta electrónica internacional desde página web de ACE. Este año será el 18 de julio.

De hoy a esa fecha, ACE brindará muestras de los lotes ganadores para que interesados analicen sus características y luego decidan optar por conseguir el producto en la subasta electrónica de ese día.

Luego, el fruto de una amistad convertida en emprendimiento familiar viajará por el mundo a otros países donde servirá de embajador nacional del mejor café costarricense.

Johel Monge Naranjo aparece en esta imagen del mes pasado en Hacienda Copey; durante una inspección de los cafetales en una de sus fincas en Dota /Imagen cortesía de la familia Monge Leiva.
Johel Monge Naranjo aparece en esta imagen del mes pasado en Hacienda Copey; durante una inspección de los cafetales en una de sus fincas en Dota /Imagen cortesía de la familia Monge Leiva.