Irene Rodríguez. 21 septiembre
Técnicos de laboratorio manipulan los frascos donde se pondrán las vacunas experimentales contra covid-19 que estudia la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca. Fotografía: Vincenzo PINTO / AFP
Técnicos de laboratorio manipulan los frascos donde se pondrán las vacunas experimentales contra covid-19 que estudia la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca. Fotografía: Vincenzo PINTO / AFP

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró la mañana de este lunes que para finales de 2021 se prevé tener 2.000 millones de dosis de vacunas contra covid-19 para que las personas con mayor urgencia la reciban.

Esta meta se traza con la consideración de que la eventual vacuna aprobada tenga dos dosis, con lo cual el beneficio sería para 1.000 millones de personas.

Esto será por igual para todos los países del mundo y no para los que tienen más recursos, principal propósito de crear el mecanismo COVAX, que busca darle a las naciones que se inscriban, vacuna para el 20% de su población de mayor riesgo. Costa Rica es uno de los 156 países parte de esta alianza.

“La meta de la estrategia COVAX es asegurarse de que todas las personas tengan acceso a las vacunas al mismo tiempo, y que la prioridad sea para quienes están en más riesgo, esto incluye a trabajadores de la salud, personas mayores y otras personas con enfermedades crónicas que presenten riesgo”, destacó en conferencia de prensa Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.

En este momento, más de 200 vacunas experimentales se encuentran en fase preclínica (pruebas en laboratorio o animales) y 38 están en diferentes etapas de ensayos clínicos en seres humanos.

“No tenemos garantía de que una sola de esas vacunas en desarrollo vaya a funcionar. La mayor cantidad de candidatos que pongamos a prueba, la mayor cantidad que puedan desembocar en una vacuna segura y eficaz”, indicó Adhanom Ghebreyesus.

En este momento, se tienen recaudados $700 millones (más de ¢421.000 millones) para financiar la vacunación, pero aún se está en proceso de recaudación de fondos.

No es la única solución

Sin embargo, los especialistas, tanto de la OMS como de organizaciones de vacunas, insisten en que no todas las esperanzas ni todas las estrategias de salud pueden estar fijadas en estas dosis.

En el momento en el que esta se tenga debe combinarse en otras estrategias de salud pública, como la higiene, el poner alertas en los lugares con mayores brotes y el uso de mascarilla cuando sea necesario.

“Debemos tener expectativas realistas de la vacuna, en cuanto a la eficacia que esta pueda tener y en cuanto a que los tiempos tal vez no son tan rápidos como quisiéramos”, enfatizó Richard Hatchett, director ejecutivo de la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés).

Una de las razones de esta advertencia es que ninguna vacuna tiene una eficacia total de un 100%, siempre hay un margen de error de vacunas que, por alguna razón, no generan la respuesta inmunitaria necesaria en algunas personas o durante el tiempo necesario.

La única vacuna que ha erradicado una enfermedad del planeta ha sido la que se indicó contra la viruela.

De las actuales, la que se coloca contra el sarampión, por ejemplo es de las más eficaces, con un 93% en la primera dosis, la del tétanos es muy similar.

Pero no todas son así; la de la influenza, por ejemplo, tiene una eficacia que ronda el 60%, la del dengue ronda entre el 58% y 59%.

Y también suceden cambios cuando el virus muta mucho, como el de la influenza, la eficacia para este 2020 en el Hemisferio Norte ronda un 45%.

Esta es una de las razones por las cuales es necesario que todas las personas que requieran vacunarse se vacunen, de esta forma se garantizará que quienes sí son protegidos protejan a quienes no.

¿Cuál es la meta a la que le apuntan las vacunas contra covid-19? Soumya Swaminathan, jefa del comité científico de la OMS, indicó que para que se recomiende una vacuna contra la enfermedad pandémica, esta debe tener al menos un 50% de eficacia.

“Lo ideal sería una eficacia por encima del 70%, pero el 50% sería el límite menor de lo que consideraríamos una vacuna eficaz, pero también indicamos que el intervalo de confianza (variabilidad entre la medida obtenida en un estudio y la medida real de la población) debe ser de 30% o menos y para esto se necesitan ensayos clínicos en muchas personas”, evidenció Swaminathan.

“Tenemos dos escenarios: la vacuna que sea vista principalmente como prevención y otro que se use en lugares de brotes para ayudar a controlarlos”, agregó.

Kate O' Brien, directora de inmunizaciones, vacunas y biológicos de la OMS, complementó: “También debe verse para qué poblaciones se mostró esta eficacia. ¿Cómo se vio en adultos, en adultos mayores, en menores edad? ¿Hubo cambios entre un grupo y otro?”.

Vigilancia estricta
Esta es una de las vacunas experimentales. Es desarrollada en la Universidad de Saraburi en Tailandia. Fotografía: Mladen Antonov/ AFP
Esta es una de las vacunas experimentales. Es desarrollada en la Universidad de Saraburi en Tailandia. Fotografía: Mladen Antonov/ AFP

Mientras una vacuna se desarrolla, se hace una vigilancia detallada por parte de los científicos, de los laboratorios y de las agencias reguladoras para indicar no solo que la vacuna tenga los efectos esperados, sino también que esta sea segura y no desarrolle efectos secundarios que sean mayores a los beneficios que ofrece.

“En el lado de la seguridad, nos gustaría tener muchos meses de seguimiento para poder tener monitoreados todos los posibles efectos adversos y cómo atenderlos. Es una vacuna que usaremos en miles de millones de personas y la seguridad debe ser muy, muy fuerte”, señaló Swaminathan.

Estas declaraciones se dan un día después de que la farmacéutica AstraZeneca admitiera que un segundo participante de su ensayo clínico registrara un efecto adverso grave.

En ambos casos se trató de una mileitis transversa, una inflamación de ambos lados de una sección de la médula espinal. Esto puede ser a veces la primera señal de una enfermedad mayor como la esclerosis múltiple. No obstante, también puede darse cuando el cuerpo se enfrenta con un agente infeccioso (como un virus).

Cuando se dio el primer caso, la farmacéutica indicó que no se debió a la vacuna.

Esta condición es muy rara a la hora de probar vacunas, pero muy seria. Un caso al probar un tratamiento médico es considerado como alerta.

En declaraciones a The New York Times, Mark Slifka, experto de vacunas en la Universidad de Ciencia y Salud de Oregon, explicó: “Si hay dos casos, esto comienza a verse como un patrón peligroso, si sale un tercer caso y se demuestra que es en el grupo que recibió la vacuna (y no en el del placebo) es posible que se frenen del todo los ensayos y esta vacuna nunca vea la luz por razones de seguridad”.