Irene Rodríguez. 3 julio
La depresión masculina afecta a todas las edades. El aislamiento es una de las posibles señales. Fotografía: freeimages.com
La depresión masculina afecta a todas las edades. El aislamiento es una de las posibles señales. Fotografía: freeimages.com

La depresión es un trastorno mental que sufren ambos sexos por igual, sin embargo, en el caso de los hombres, esta condición se manifiesta de manera diferente y por eso es más difícil hacer el diagnóstico y dar tratamiento, reveló una información difundida recientemente por los Institutos de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés).

Según los especialistas, las diferencias biológicas y el hecho de vivir todavía en una sociedad machista hace que el hombre no solo presente otras manifestaciones, si no que –en comparación con la mujer– le cuesta hablar con otra persona sobre sus sentimientos, reconocer que tiene un problema y más aún, buscar ayuda.

En muchos casos, ni ellos mismos se percatan de que presentan esta situación anímica.

“Por ejemplo, algunos hombres con depresión ocultan sus emociones y pueden parecer enojados, irritables o agresivos mientras que las mujeres se ven tristes. Los hombres depresivos pueden sentirse cansados y por ello dicen perder interés en el trabajo, la familia o los pasatiempos. También pueden tener mayor dificultad para dormir que las mujeres con depresión”, aclaró el reporte del NIH.

El texto también menciona que “algunas veces los síntomas mentales se disfrazan de problemas de salud física. Mayores palpitaciones del corazón, dolor en el pecho, dolores de cabeza que van y vienen o malestares digestivos pueden ser señales de un mal mental. Muchos hombres consultan al doctor por síntomas físicos sin saber que el trasfondo es emocional”.

El NIH aclaró, eso sí, que no todos los hombres presentan los mismos síntomas ni con la misma frecuencia, por eso, hay que estar muy atentos.

Para el psicólogo costarricense Erick Quesada, mucho de este problema se debe a la socialización. “Hay una serie de sentimientos que desde pequeños se nos enseña que no son propios de los hombres. Aprendemos a reprimir o a obviar esos sentimientos. Cuando hay una represión de emociones nos convertimos en una bomba de tiempo. Reprimimos, sí, pero las emociones se siguen acumulando y es energía que estalla”, señaló.

“Decirle a un niño ‘no llore, sea hombrecito’ o ‘aguante como hombre’ causa muchísimo daño a largo plazo”, destacó Quesada.

Mayores casos de suicidio

En ese sentido, el NIH llama la atención sobre un punto medular: las mujeres depresivas son más propensas a intentos suicidas, pero los hombres llegan a ejecutarlos con más éxito pues, entre otras cosas, utilizan técnicas más agresivas al intentar quitarse la vida, por ejemplo, optan por un disparo fulminante en vez de tratar de envenenarse con pastillas.

Costa Rica no escapa de esta situación. Datos del Ministerio de Salud señalan que, en el 2016, de 302 personas que se suicidaron, 257 (85,1%) fueron hombres y 45 (14,9%), mujeres.

“Comienza lentamente y solo te hablas a ti mismo. Te sientes perdido. Todo está oscuro, el dolor es 24/7, solo quieres que se acabe. Yo tomaba mucho licor y trataba de ‘apagar’ mi cabeza, pero es algo con lo que debía vivir, simplemente no se va, ahí es donde comienzas a pensar en que solo acaba con la muerte”, señaló en el informe del NIH un sargento retirado, identificado como Patrick.

Un escritor, a quien el documento bautiza como Steve, también habló de sus sentimientos suicidas. ”(La depresión) afecta la forma en la que piensas. Afecta la forma en la que sientes. Afecta la forma en la que amas. Es un manto que lo cubre todo... un manto que se convierte en asfixiante. A veces te dices ‘ya es suficiente’. Se siente como mucho más de lo que puedes enfrentar con tus fuerzas”.

¿Cómo actuar?

A la hora de abordar este padecimiento mental, tanto en hombres como en mujeres, los profesionales tienen que tener claro lo que no se cataloga como depresión para evitar confundir los términos ni decir: “este paciente está deprimido” cuando no es así.

En una entrevista pasada, el psiquiatra Mauricio Campos afirmó que, en la gran mayoría de ocasiones, las personas están tristes o atraviesan un duelo luego de la muerte de un ser querido, una ruptura amorosa, un despido laboral u otra situación inesperada, pero eso no necesariamente es sinónimo de depresión.

Para salir de dudas lo mejor siempre será consultar con un profesional en la materia. “La depresión requiere una evaluación clínica, un criterio que no puede ser hecho a la ligera. Un especialista es quien debe determinar si su nivel es leve, moderado o grave y ver cuál es el mejor tratamiento. En cambio, la tristeza es una respuesta común a pérdidas o cambios bruscos en la vida, en donde más bien sería extraño que no se manifestaran episodios de llanto y desesperanza”, explicó Campos en esa conversación anterior con La Nación.

¿Ahora, qué sucede si usted es familiar, pareja o tiene una relación de amistad con un hombre que podría estar deprimido? Para el psicólogo Quesada, es clave que, de forma cortés, le haga notar el cambio al individuo y le pregunte si existe algo que le esté preocupando.

Entonces hay que escucharle y a darle un espacio para que hable sin sentirse juzgado. Lo ideal es procurar que esa persona reciba el diagnóstico y el tratamiento necesario.

En la guía elaborada por el NIH se aconseja que, si el paciente efectivamente atraviesa un episodio depresivo y ya fue diagnosticado, es fundamental que las personas cercanas a él comprendan que la depresión es un trastorno mental y que no se evita "con fuerza de voluntad" o con solo intentarlo.

“Mis hijos le preguntaban a mi esposa que si yo estaba enojado porque no jugaba con ellos, y no era así, pero no tenía ganas ni de jugar con quienes más amo. Cuando descubrimos lo que sucedía, busqué ayuda y ya estoy volviendo a ser yo mismo. El apoyo es importante”, resaltó un policía, a quien el informe del NIH identificó como René.

Sin duda, los medicamentos y un acompañamiento adecuado pueden facilitar que todo vuelva a la normalidad. Desmitificar la depresión marca una gran diferencia.