Salud

Estos son los principales mitos del cáncer y la forma de vencerlos

¿El veneno de alacrán ayuda? ¿La obesidad aumenta el riesgo? ¿Es siempre hereditario? Estas fueron algunas de las dudas evacuadas en el Congreso Médico Nacional, que se llevó a cabo esta semana

El cáncer es un grupo de enfermedades que sigue generando muchísimas preguntas sin respuesta. Precisamente, debido a las dudas, es que este padecimiento se convierte en un terreno fértil para que comiencen a florecer los mitos y pensamientos populares, muy alejados de la verdad.

El problema se da cuando estas creencias pueden opacar la evidencia médica y científica y perjudicar la salud del paciente.

Este fue uno de los temas presentados durante la edición número 81 del Congreso Médico Nacional, que se celebró esta semana en La Fortuna de San Carlos.

“Es una enfermedad muy estigmatizada. La gente le tiene mucho miedo. Los mitos a veces afloran a la hora de buscar respuestas a esos miedos”, destacó Dennis Brenes, oncólogo del Hospital Max Peralta y quien brindó la charla.

“La oncología de hoy es muy diferente a la de hace 40 o 50 años. Hay sesgos dentro de los mismos colegas. Hoy muchos se curan y se les da el debido seguimiento o monitoreo. Las personas que mueren usualmente es porque ya llegan con metástasis (el cáncer ‘se expandió’ a otros órganos) o con algo ya muy avanzado. Pero incluso personas con metástasis se salvan”, añadió.

Falsas creencias

¿El veneno de alacrán ayuda a que un tumor se “detenga” y no crezca? ¿La obesidad aumenta el riesgo? ¿Es hereditario y yo puedo "transmitírselo a un hijo”? Estas son algunas de las preguntas que las personas se hacen comúnmente y que no tienen asidero científico.

Dentro de estos mitos hay algunos que son falsedades del todo y otros que son “creencias a medias”, pero que, de la misma manera, forman concepciones erróneas en la población.

“El veneno de alacrán, por ejemplo, se desarrolló en Cuba y allí comenzó una publicidad muy grande, pero en toda la literatura médica no comprobé algo que dijera que era beneficioso, más bien hubo un estudio que decía que era perjudicial”, explicó Brenes.

Y añadió: “si hablamos, por ejemplo, del autoexamen de mama, no es que este sea malo en sí mismo, pero nadie puede decir ‘ya como no me sentí nada en el autoexamen no necesito hacerme la mamografía’, la mamografía es insustituible cada uno o dos años entre los 50 y los 69 años, o antes si han antecedentes familiares”.

Para Brenes, el que haya tumores de origen genético hace que algunas personas crean que todos son así.

“Solo el 5% de los casos son hereditarios, y es en personas que tienen mutaciones genéticas o síndromes muy específicos. Pero, aún así no es tan fácil. El cáncer no se hereda, lo que puede heredarse es una mutación genética que exponga a la persona a un riesgo mucho mayor de un tumor, pero hay personas que ni con esta predisposición lo desarrollan”, aseveró el especialista.

El peligro de los remedios naturales

Aunque los remedios naturales sí existen y muchos tratamientos médicos parten de plantas o hierbas, el consumirlos cuando se tiene cáncer es algo que debe hacerse con cuidado.

Un estudio publicado el año pasado por el oncólogo Allan Ramos y los farmacéuticos Álvaro Víquez y Cristina Fernández, todos de la Universidad de Costa Rica (UCR) y del Hospital San Juan de Dios (HSJD), indicó que hay peligros de utilizar productos naturales para “potenciar” el sistema inmunitario al hacerle frente al tratamiento.

El principal peligro es que varios de estos productos pueden tener algún tipo de interacción con el tratamiento médico.

La investigación, publicada en la revista Journal of Oncology Practice, se realizó en 149 pacientes costarricenses con cáncer que acuden al HSJD.

Los remedios naturales citados por los pacientes y que podrían presentar algún tipo de interacción, dependiendo del tratamiento contra el cáncer que enfrentaban, fueron: ajo, aloe, hojas de guanábana, té verde, equinácea, ginkgo biloba, manzanilla, moringa, ginseng, espirulina, uña de gato, valeriana, uva y soya.

Los investigadores descubrieron 122 interacciones (de distinta intensidad) en 75 pacientes que tomaban remedios naturales. A todos ellos se les recomendó abandonar esos productos.

Las plantas que produjeron mayores reacciones fueron el aloe que afectó a 37 personas que además tomaban 11 distintas terapias y la uva, que causó efectos en 29 pacientes que a su vez seguían otros nueve tratamientos. Ningún caso fue de gravedad.

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