Irene Rodríguez. 16 agosto
Una de las formas de evitar la anemia en los niños pequeños es que estos consuman como único alimento la leche materna durante los primeros seis meses de vida. Posteriormente, entre los seis y 24 meses, deberán complementar la lactancia con otros alimentos que contengan hierro. Fotografía: Archivo/ Shutterstock
Una de las formas de evitar la anemia en los niños pequeños es que estos consuman como único alimento la leche materna durante los primeros seis meses de vida. Posteriormente, entre los seis y 24 meses, deberán complementar la lactancia con otros alimentos que contengan hierro. Fotografía: Archivo/ Shutterstock

Casi uno de cada cinco costarricenses entre los seis y 24 meses de vida presenta anemia, de acuerdo con una evaluación hecha por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Esto representa una ligera baja con respecto a la evaluación presentada en el 2018, donde el 21% de los niños de esta edad presentaban esta condición. Sin embargo, sigue siendo una preocupación para las autoridades de salud.

De acuerdo con la Marianella Víquez, de la Dirección de Compras de la CCSS, la forma principal de anemia es por falta de hierro. La mejor forma de prevenirla es con la lactancia materna exclusiva los primeros seis meses de vida (esto significa que no consuman otro tipo de alimento, solo leche materna).

Después de esto, durante los 18 meses siguientes, la lactancia debe complementarse con otras comidas que provean hierro, como verduras de hoja verde y pequeñas cantidades de carne.

Además, a los seis meses se les debe llevar a un centro de salud para hacerles una evaluación que determine si tienen o no anemia.

La enfermedad

La anemia es una enfermedad que se produce cuando no le llega suficiente oxígeno a las células. En otras palabras, la sangre no logra transportar el oxígeno al resto del cuerpo. Como resultado, las personas pueden experimentar debilidad, frío, escalofríos, mareos, dificultad para respirar o dolores de cabeza.

En el caso de los niños pequeños, si la anemia no se controla aumenta el riesgo de retrasos en el crecimiento, daños en el desarrollo psicomotor y disminución de las capacidades de pensamiento, memoria y razonamiento.

¿A qué se debe esto? Hay una proteína clave para transportar el oxígeno desde los pulmones al resto del cuerpo. Su nombre es hemoglobina. Esta proteína es rica en hierro y le da a la sangre su característico color rojo.

La anemia se diagnostica cuando hay menos de 11 gramos de hemoglobina en sangre por cada decilitro (100 mililitros) de sangre (11 g/dl).

Si el menor es diagnosticado positivo, se le debe recetar hierro para subir los niveles en sangre. Víquez insistió que los cuidadores de los niños deben seguir las indicaciones médicas de aplicación de hierro.

¿Cómo se hizo la evaluación?

Para la evaluación de la CCSS se revisó una muestra de 6.410 expedientes del 2018, de los cuales el 76 % tenían el resultado de laboratorio de la hemoglobina realizada en ese periodo de edad.

El año anterior se atendieron en el primer nivel 113.568 niños de este grupo etario.

De acuerdo con la evaluación, el 18 % de los niños tamizados padecían anemia, lo que se considera un problema leve de salud pública, de acuerdo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Si lo vemos por regiones, los datos señalan que las zonas centrales (Central sur y Central norte) son las que tiene el porcentaje menor de niños con anemia con respecto a las otras. Según Víquez, esto se debe a las condiciones socioeconómicas de la población.