Irene Rodríguez. 15 febrero
Desinfectar las superficies y las perillas de las puertas se convirtió en una costumbre en los primeros meses de la pandemia. Hoy, 12 meses después, especialistas aseguran que esto no ayuda tanto a evitar la infección, porque esta es una forma minoritaria e incluso marginal de transmisión. Fotografía: Mayela López
Desinfectar las superficies y las perillas de las puertas se convirtió en una costumbre en los primeros meses de la pandemia. Hoy, 12 meses después, especialistas aseguran que esto no ayuda tanto a evitar la infección, porque esta es una forma minoritaria e incluso marginal de transmisión. Fotografía: Mayela López

Limpiar y desinfectar con alcohol, varias veces al día, las mesas, puertas, picaportes, escritorios, agarraderas y cualquier otra superficie en el hogar; desinfectar las bolsas y compras del supermercado, o bañarse y cambiarse de ropa apenas llegar a la casa.

Todas estas prácticas fueron muy comunes durante los primeros meses de la pandemia y todavía muchas personas las realizan, sin embargo, no resultaron ser tan útiles para prevenir la covid-19 como se creyó.

Al inicio era normal ver estudios en laboratorio de cuánto podía subsistir el virus SARS-CoV-2, causante de la covid-19, en madera, plástico, cartón u otros materiales.

“Hubo experimentos que mostraron niveles altísimos de virus, algo que no te encontrarías en el mundo real. Otros utilizaron sustitutos de saliva y trataron de controlar la humedad y la temperatura, pero tampoco eran condiciones reales”, señaló a la revista científica Nature Emanuel Goldman, microbiólogo en el Escuela de Medicina de Newark, EE. UU., quien estudia la transmisión de este virus a través de contacto con objetos.

El conocimiento que se ha ido generando paulatinamente sobre el virus y sus formas de transmisión en el mundo real (y no en laboratorio) hoy indica algo que no se conocía al inicio de la pandemia, cuando hasta los mismos médicos recomendaban limpiar y desinfectar todo.

Hoy se sabe que la transmisión por fomites, es decir, a través de superficies u objetos, se da de forma muy marginal y no es necesario llevar a tal extremo las prácticas de limpieza.

¿Por qué se hablaba del contagio a través de superficies?

En un principio se hablaba del contagio a través de superficies por el desconocimiento del virus, pero ahora se sabe mucho más de él.

“Ante el temor inicial de que se pudiera trasmitir por contacto directo o indirecto con superficies, empezamos a tratar de estar limpiando todo a cada momento, hoy sabemos que eso no tiene impacto”, aseveró Juan Luis Mosqueda médico español especialista en Infectología.

Para el infectólogo, esa pequeña posibilidad de contagio podemos eliminarla con una limpieza normal de superficies (como las previas a la pandemia) y con un lavado de manos riguroso.

¿Cómo se podría dar una transmisión por fomites? Goldman lo resumió en un artículo en la revista The Lancet.

Si una persona infectada estornuda o tose y sus gotículas caen sobre una mesa y, momentos después, otra persona toca las gotículas en dicha superficie e inmediatamente se toca la nariz, ojos o boca ahí sí podríamos infectarnos.

De ahí la importancia de lavarnos las manos.

“No pretendo pelearme con sus ‘cuidados’, si usted quiere seguir ‘sanitizando’ todo, está bien, lo que pretendo es que no nos distraigamos haciendo cosas inútiles y dejando de hacer las que verdaderamente impactan”, recalcó Mosqueda a la prensa española.

A esto se le une un experimento realizado por la Universidad de Tufts en Medford, Massachusetts, EE. UU. La ingeniera ambiental Amy Pickering y su equipo vieron los niveles de contaminación y examinaron cuánto las personas tocaban superficies como perillas de puerta o los botones de un semáforo peatonal.

Ellos estimaron que el riesgo de infección por tocar una superficie contaminada es de menos de 5 en 100.000.

“Muchas cosas deben suceder y coincidir para que este virus se transmita así”, señaló Pickering en un comunicado.

Lo más importante: prevenir la transmisión por el aire

¿Cómo deberíamos cuidarnos? Los especialistas lo resumen así: nuestra preocupación principal deben ser las personas, no los objetos.

Es más probable la transmisión que se da a través del aire, coinciden los expertos.

Y es ahí donde cumplen su labor las mascarillas, el distanciamiento físico, y evitar las aglomeraciones, así como los espacios cerrados y con poca ventilación.

“Si uno va al supermercado, el peligro no está en las bolsas que trae, el peligro está en el aire que uno respira allí. Y lo que uno necesita es estar en un supermercado espacioso y bien ventilado, y con una mascarilla muy bien puesta”, afirmó el español Jose Luis Jiménez, catedrático de Química y Ciencias Medioambientales en la Universidad de Colorado, EE. UU., quien es especialista en aerosoles.

Esta transmisión por el aire se da de dos formas mayoritarias.

Una es a través de gotículas de saliva: cuando una persona con el virus habla, estornuda, tose o respira, salen gotas en las que el virus viaja y pueden ingresar a la otra persona a traves de su boca, nariz u ojos.

FUENTE: OMS, OPS, MINISTERIO DE SALUD, CCSS, CDC, MARCELA HERNÁNDEZ, INFECTÓLOGA, CRISTIAN MARÍN, VIRÓLOGO   || WILLIAM SANCHEZ, ÉDGAR JIMÉNEZ E IRENE RODRÍGUEZ / LA NACIÓN.

La otra forma es a través de la transmisión en aerosol. Son partículas aún más pequeñas que quedan suspendidas por un tiempo en el aire y que si una persona llega y respira esas partículas a través de su boca o nariz (o estas llegan a sus ojos) podría contagiarse.

Este contagio es más frecuente en lugares cerrados y con poca ventilación. Si el espacio es abierto o con buena circulación de aire, este ayudará a disipar las partículas con el virus.

¿Qué es la transmisión por aerosoles?

Partículas muy pequeñas que contengan el virus y que quedan suspendidas en el aire pueden ser el vehículo por el cual nos infectemos.

FUENTE: NATURE, OMS, MEDLINEPLUS, MARÍA LUISA ÁVILA, INFECTÓLOGA    || INFOGRAFÍA / LA NACIÓN.

¿Cómo combatir este tipo de contagio? Las formas de prevención no se alejan de recomendaciones que ya nos han dado.

- Mantener distancia de al menos 1,8 metros de quienes no viven con nosotros.

- Usar mascarillas en sitios cerrados y en sitios abiertos en donde no haya posibilidad de guardar distancia con las otras personas.

- Evitar lugares pequeños, cerrados y con poca ventilación. Si debemos ir, abrir puertas y ventanas. No permanecer allí más de 15 minutos.

- Lavado de manos constante. Uso de alcohol en gel como “plan B” cuando no hay agua o jabón disponibles. Esto ayudará no solo a prevenir covid-19, también otras enfermedades.

Para los especialistas consultados, uno de los problemas de creer que la transmisión por superficies es importante es que nos da una sensación de falsa seguridad.

“Si crees que es más común el coronavirus se transmita por superficies que por el aire, vas a ser más proclive a estar con un grupo de personas en un restaurante en un espacio cerrado, pero que limpia bien sus mesas. Y esto más bien aumenta el riesgo de transmisión por el aire, especialmente en momentos en las personas no usan mascarillas porque están comiendo”, señaló Goldman.

El lado negativo de limpiar demasiado

Para los especialistas también hay problemas al limpiar y desinfectar de forma intensiva.

Personas muy sensibles podrían tener reacciones como brotes, rinitis, tos, náuseas y vómitos si se hace de forma muy constante y con productos muy fuertes. Estas personas incluyen asmáticos, alérgicos, personas con sistemas inmunes deprimidos o quienes sufren de migrañas.

“Esto es particularmente riesgoso en quienes hacen la limpieza, ahora lo hacen más frecuentemente y con productos más fuertes que antes. Estaríamos creando otro problema para otro grupo de personas, y tal vez con esto no controlemos las infecciones de covid-19″, destacó la inmunóloga Claudia Miller en entrevista con el medio estadounidense Inside Journal.

De acuerdo con los especialistas no se trata de no limpiar del todo, sino de no obsesionarnos con ello.