Irene Rodríguez. 6 enero
Las fábricas son de los principales causantes de la contaminación del aire. Fotografía: Archivo
Las fábricas son de los principales causantes de la contaminación del aire. Fotografía: Archivo

Las partículas contaminantes en el aire no solo afectan la salud de los pulmones y vías respiratorias. Los huesos también se verían dañados con la inhalación diaria de la polución.

Así concluye un estudio realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) que se publicó recientemente en la revista JAMA Network Open.

Para ello, los investigadores tomaron en cuenta a 3.717 personas de 28 comunidades en India. Ellos midieron la inhalación de las personas a estas partículas contaminantes y estudiaron diferentes características de sus huesos.

Esta es la primera vez que se realiza un estudio científico para medir directamente el impacto de las partículas contaminantes sobre los huesos y es motivada porque investigaciones anteriores ya lo habían sugerido, pero no lo habían explorado a fondo.

La conclusión: la exposición sostenida a estas partículas estaba asociada con bajo contenido mineral en los huesos y poca densidad mineral en ellos.

“Nuestros hallazgos se suman a una creciente lista de evidencia que indican que la contaminación del aire es crucial para la salud de los huesos. Esto puede impactar a personas en todo tipo de países”, señaló en un comunicado de prensa Catrhyn Tonne, coordinadora de la investigación.

Partículas nocivas

Las partículas contaminantes del aire están compuestas por polvo, hollín, cemento, polen y los químicos que emiten los diferentes gases. Cuando respiramos, estas moléculas ingresan por nuestra nariz o boca y de allí “viajan” y se “alojan” en varios sitios de nuestro cuerpo.

En cada respiración se inhalan entre cinco y seis litros de aire, con ello pueden viajar miles de partículas.

Los científicos analizaron las partículas PM 2,5, menores a 2,5 micrómetros por metro cúbico. Un micrómetro es la milésima parte de un milímetro. Al ser tan pequeñas, pueden alojarse en los espacios más pequeños del cuerpo y “bloquearlos”.

Estudios anteriores los han relacionado con males respiratorios, dado que, al ingresar al cuerpo pueden acumularse en el tórax, pulmones, bronquios e inclusive alvéolos (las cavidades más pequeñas del sistema respiratorio).

Pero hasta el momento los científicos no habían estudiado al detalle la densidad ósea de quienes son afectados. Para ello, en esta oportunidad, efectuaron un tipo de radiografía especial llamada absorsiometria dual por rayos X, que mide la densidad del hueso. Los investigadores midieron la masa ósea y sus minerales en la espina lumbar y en el hueso izquierdo de la cadera.

Esto es especialmente importante, dado que una menor densidad en los huesos es indicador de osteoporosis, una enfermedad en la cual la poca densidad hace que los huesos sean más porosos y con ello sube el riesgo de fracturas.

De hecho, de acuerdo con el diario El País, de España, el año pasado, investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid sugirieron que la contaminación del aire sería un factor asociado a las fracturas de cadera.

¿Cómo se ven afectados los huesos?
Nuestros huesos sufren constantemente microfracturas y estos lograrn regenerarse, pero las partículas contaminantes inflamarían y oxidarían los huesos, lo que dificultaría este proceso. Imagen: Universidad Autónoma de Barcelona
Nuestros huesos sufren constantemente microfracturas y estos lograrn regenerarse, pero las partículas contaminantes inflamarían y oxidarían los huesos, lo que dificultaría este proceso. Imagen: Universidad Autónoma de Barcelona

De acuerdo con Octavio Ranzani, autor principal del reporte, la inhalación de las partículas contaminantes causaría inflamación y oxidación en los huesos, lo que podría llevar a la pérdida de minerales y de masa ósea.

Según consta en el documento, nuestros huesos no son estáticos, son muy dinámicos y se están regenerando constantemente. Las microfracturas a las que se exponen cuando hacemos nuestras actividades diarias son muchas y su regeneración se da casi en automático. No obstante, cuando nos exponemos de forma constante y directa a las partículas PM2,5 la inflamación y la oxidación hacen que la regeneración no pueda darse de igual forma.

Los investigadores se enfocaron principalmente en quienes cocinan con leña en sus hogares, dado que su exposición a los contaminantes es mayor. Sin embargo, aclaran que, aunque las circunstancias son diferentes, todos inhalamos algún nivel de partículas PM2,5 por lo que debemos estar pendientes.

Nuestro país

En Costa Rica no hay datos de cuántas partículas de este tipo tiene nuestro aire. No obstante, sí se ha analizado la cantidad de partículas PM10 que hay en el ambiente. Estas partículas miden entre 2,6 y 10 micrómetros por metro cúbico. Al ser más grandes no son tan nocivas como las PM2,5, pero sí pueden tener afectaciones.

El límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 20 micrómetros de partículas por metro cúbico. Según el último informe de calidad del aire presentado en junio pasado, por ejemplo, las cercanías de la Universidad Nacional (UNA) en Heredia muestran un promedio anual de 34 micrómetros por metro cúbico.