Irene Rodríguez. 10 febrero
No importa si en sus vacaciones de verano usted saldrá a la playa o a la montaña, o si se quedará en la ciudad, la acción de los rayos ultravioleta cubre a todo el país y es necesario que usted se proteja.
No importa si en sus vacaciones de verano usted saldrá a la playa o a la montaña, o si se quedará en la ciudad, la acción de los rayos ultravioleta cubre a todo el país y es necesario que usted se proteja.

El uso de bloqueador solar es de las principales recomendaciones que hacen los médicos cuando las personas salen de vacaciones, especialmente si tendrán que exponerse al sol (como sucede con los bañistas en playas o piscinas).

Sin embargo, para muchos es difícil saber cuál es el protector solar correcto. Por esta razón el Colegio de Farmacéuticos lanza una campaña para que los costarricenses sepan cómo diferenciar un bloqueador solar de calidad y así proteger su piel de la afectación de los rayos ultravioleta.

"Lo primero que debemos dejar claro es que no es lo mismo un bronceador que un protector solar. El bronceador es la loción o el aceite que muchas personas buscan para tener ese color más moreno. Sin embargo, la recomendación va hacia obtener un protector solar, ese producto que crea un filtro en la piel para evitar la acción de los rayos del sol en nuestra piel. Es como nuestra 'capa de ozono personal', comentó el Luis Esteban Hernández, del Colegio de Farmacéuticos.

¿En qué fijarse entonces? Para Hernández, es vital fijarse primero que el bloqueador tenga protección contra dos tipos de rayos ultravioleta (UV): los UVA y los UVB.

La primera recomendación es que usted pueda leer claramente en etiqueta que el producto ofrece protección para ambos tipos de rayos.

De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI, por sus siglas en inglés), los rayos UVA envejecen las células de la piel y pueden dañar el ADN de estas.

Dichos rayos están asociados al daño de la piel a largo plazo tal como las arrugas, pero también se considera que desempeñan un papel activo en algunos tipos de cáncer.

Por su parte, los rayos UVB tienen más de energía que los UVA. Esta radiación puede dañar directamente al ADN de las células de la piel, y son los rayos principales que causan quemaduras de sol.

Además, se cree que causan la mayoría de los cánceres de piel.

Otro aspecto importante es el factor de protección solar (SPF, por sus siglas en inglés), que indica el nivel de protección contra los rayos solares que tiene cada producto. Cuanto mayor es el factor, mayor la protección.

La recomendación de los especialistas es que las personas que tienen piel muy blanca y sensible –así como los bebés y niños pequeños– utilicen un factor de protección solar de al menos 50 SPF.

Quienes son de piel un poco más oscura y cabellos y ojos oscuros, pueden utilizar un SPF de 40.

Las personas de piel negra necesitan un SPF de 30 o mínimo de 20.

¿Quiere decir eso que un SPF de 80 o 100 va a proteger más que uno de 50? Hernández dice que esto no es del todo cierto. "A nivel químico, quienes elaboran los protectores hacen mezclas para determinar los filtros de protección, pero ya después de cierto número la protección es la misma, puede proteger igual un protector factor 80 que uno 50", aclaró.

Según la Asociación Estadounidense de Dermatología, un SPF 15 protege en un 93% de los UVB, los SPF30 lo hacen en un 97%, los SPF50 un 98%, pero los de 100 o más no pueden proteger más.

¿Cómo debe aplicarse el protector?

La primera aplicación debe darse entre 25 y 30 minutos antes de salir al aire libre, y su acción no es de muy larga duración: debe reaplicarse cada dos horas.

¿Cuánto bloqueador usar? Para Hernández, hay un secreto: y es imaginarlo por cantidad de cucharaditas. Es decir: utilizar el equivalente a una cucharadita para cara y cuello, dos cucharaditas para torso y espalda, una cucharadita para cada extremidad superior y dos para cada extremidad inferior.

"No se trata de que la gente tenga que tener una cucharita en la mano para estar midiendo, es nada más para que se den una idea del aproximado que deben usar", aclaró el especialista.

En el caso de los productos que dicen ser "contra agua" o "a prueba de agua", el especialista es enfático en que, aunque estos sí son resistentes al líquido, esto no quiere decir que una persona pueda pasar más de dos horas en el agua sin reaplicarse el filtro solar.

Asimismo, lo deseable es que al salir del agua el individuo vuelva a aplicarse otra capa del producto. Lo mismo sucede con quienes hacen ejercicio al aire libre y sudan mucho.

Sin embargo, el uso de este tipo de lociones o aceites no es suficiente. Otras recomendaciones, como utlizar gorra o sombrero, lentes oscuros y no exponerse al sol entre las 10 a. m. y las 2 p. m. son vitales para la salud de la piel.

Playa, ciudad o montaña ¡protéjase!

Independientemente de si usted se encuentra en la playa, la montaña o la ciudad, debe ponerse el protector solar en todas las zonas del cuerpo expuestas a los rayos del sol. La concepción de que en la playa los rayos solares son más peligrosos no es del todo cierta, el calor puede hacer que la persona crea que la incidencia de radiación ultravioleta es mayor, pero eso no necesariamente es así.

Las montañas y muchas ciudades poseen más radiación –y más directa– que las playas. Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que a 1.500 metros sobre el nivel del mar hay de 20% a 40% más radiación que a nivel del mar.

Para saber cuán fuerte es la radiación solar ultravioleta, una recomendación es revisar la página del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) www.imn.ac.cr, allí todos los días se actualiza información del índice ultravioleta para todas las zonas del país.

Si el índice está en 6 o 7, la radiación será moderada y usted deberá utilizar protección solar, lentes oscuros, y gorra o sombrero y estar bajo la sombra a mediodía.

Si el índice es de 8 o superior, a todas estas recomendaciones se agrega la de evitar exteriores y permanecer bajo techo a mediodía.

Además, es necesario recordar la importancia de tomar agua. Mantenerse hidratado también ayuda a la piel a defenderse no solo de la radiación ultravioleta, sino a regenerar los tejidos dañados.