Irene Rodríguez. 11 enero
Kenny Antonio Ugalde Hernández fue el primer paciente recuperado por covid-19 que donó plasma convaleciente en el hospital Monseñor Sanabria, en Puntarenas. Él es una de las 1.118 personas recuperadas que dio el componente sanguíneo. Foto: CCSS
Kenny Antonio Ugalde Hernández fue el primer paciente recuperado por covid-19 que donó plasma convaleciente en el hospital Monseñor Sanabria, en Puntarenas. Él es una de las 1.118 personas recuperadas que dio el componente sanguíneo. Foto: CCSS

Entre el 23 de mayo de 2020 y el 5 de enero de 2021, 860 pacientes hospitalizados por complicaciones de la covid-19 han sido tratados con el llamado plasma convaleciente.

Dicho tratamiento ha sido posible gracias a la donación de ese componente sanguíneo por parte de 1.118 personas que ya superaron la enfermedad producida por el nuevo coronavirus.

Los datos fueron proporcionados por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) ante consulta de La Nación.

Se considera un tratamiento compasivo dado que, al no existir todavía opciones terapéuticas aprobadas, este método ofrece esperanza a los afectados.

El uso de esta sustancia tiene como fundamento que los anticuerpos generados por los pacientes ya recuperados (y que se encuentran en el plasma) podrían neutralizar la acción del virus en enfermos con complicaciones.

(Video) ¿Cómo avanza el uso de plasma convaleciente en Costa Rica?

De momento, se ha determinado que es seguro pues ningún paciente ha presentado efectos adversos. Sin embargo todavía está en estudio su eficacia, es decir, si realmente funciona.

Para establecerlo, la Caja ya inició un estudio y recolecta los primeros datos.

“El estudio observacional ya fue aprobado por el CEC-CENTRAL (Comité Ético Científico Central) de la CCSS y se llama Efectividad y seguridad del plasma de convaleciente para tratar pacientes con covid-19 en el contexto de la CCSS durante la pandemia de 2020. Ya se cumplió con los requisitos de la ley 9234 (Ley Reguladora de Investigación Biomédica)″, señaló Marjorie Obando, directora de Farmacoepidemiología de la CCSS.

El estudio, detalló, explorará variables como mortalidad, días de hospitalización e ingreso a cuidados intensivos, así como cantidad de anticuerpos recibidos por el paciente.

“Recordemos que, por el momento, no existe un corte de la cantidad de anticuerpos necesarios para parar la enfermedad en los pacientes covid-19. Además, la cantidad de anticuerpos tomados de un recuperado es variable, así que debemos identificar cuánto es lo mínimo de anticuerpos que deben transfundirse para ver el beneficio”, explicó Obando.

Para la funcionaria, encontrar la cantidad de anticuerpos necesaria es vital para estandarizar la terapia en caso de que se dilucide algún beneficio.

La CCSS no precisó cuánto tiempo demorará este estudio observacional ni cuándo se tendrán los primeros resultados.

No obstante, Obando indicó que, como esta terapia busca un objetivo distinto al de las vacunas (no prevenir, si no tratar a los pacientes ya hospitalizados con el virus), esta seguirá en estudio y aplicación.

“Si se demuestra que es eficaz para mejorar la evolución clínica de los pacientes, la terapia seguirá teniendo un rol Institucional”, aseveró la directora de Farmacoepidemiología.

En este momento, también sigue a prueba la terapia con suero equino, a base de plasma de caballos, pues aunque tampoco produce efectos adversos, la eficacia no resultó “la deseada”, según dijo en noviembre el jerarca de la CCSS, Román Macaya.

La entidad comenzó un nuevo ensayo con más pacientes con cambio en dosis.

Aplicación

Esta no es la primera vez que se utiliza el plasma en el tratamiento de otras enfermedades infecciosas. Su uso data desde inicios del siglo XX.

“Los productos de sangre convaleciente se obtienen recolectando toda la sangre o el plasma de un paciente que ha sobrevivido a una infección y ha desarrollado inmunidad contra el patógeno responsable de la enfermedad en cuestión (...). Tiene la capacidad de neutralizar el patógeno y, eventualmente, lleva a su erradicación de la circulación sanguínea”, cita un artículo en la revista Blood Transfusion.

En Costa Rica, cada paciente adulto de covid-19 sometido al tratamiento recibe dos bolsas de plasma convaleciente de 200 mililitros y se les aplican como si fueran un suero. Cada una de ellas se pone con 24 horas de diferencia.

A los menores de edad, en cambio, se les administra entre 10 y 20 mililitros de plasma por kilogramo de peso. Ellos reciben dos dosis, también con 24 horas de diferencia entre una y otra.

Esta terapia solo puede ser recetada y recibida una única vez. La reciben en los primeros diez días de inicio de síntomas.

Al comienzo se daba en cualquier momento, posteriormente se cambió a los primeros 14 días de síntomas, pero se redujo a 10 días porque se demostró que cuanto más rápido se recibiera el plasma mejores serían los resultados.

La CCSS indica que no hay una meta de cuántas personas podrían recibir este producto durante el 2021, pues esto depende de la cantidad de plasma de convalecientes disponible y del consentimiento de la persona hospitalizada.

Cada donador de plasma puede dar ese componente hasta tres veces por año.

Esta es una de las bolsas de plasma convaleciente que algunos pacientes hospitalizados reciben como terapia contra las complicaciones generadas por la covid-19. Fotografía: Archivo
Esta es una de las bolsas de plasma convaleciente que algunos pacientes hospitalizados reciben como terapia contra las complicaciones generadas por la covid-19. Fotografía: Archivo
Evidencia internacional

Las pruebas de que esta terapia puede ser eficaz comienzan a aparecer en estudios internacionales.

El pasado 6 de enero, un estudio realizado en Argentina y publicado en la revista New England Journal of Medicine señaló que este derivado sanguíneo sí redujo las complicaciones de covid-19 en adultos mayores hospitalizados.

El estudio tomó en cuenta a 160 personas, de las cuales 80 recibieron plasma y 80 un placebo.

A estas personas se les dio seguimiento durante dos meses.

Los resultados mostraron que el plasma redujo las complicaciones en un 48% en comparación con el placebo.

Dicho estudio también indica que los mejores resultados se vieron en personas que recibieron plasma en las primeras 72 horas de inicio de síntomas.

“Esta es una intervención simple y no es costosa; puede reducir la demanda del sistema de salud y salvar vidas. El tratamiento temprano de plasma convaleciente puede ser un puente hacia la recuperación de pacientes en riesgo antes de que las vacunas estén al alcance masivo”, cita el documento.

No cualquier persona recuperada puede donar
Las personas recuperadas que quieran donar plasma deben cumplir los mismos requisitos de un donador de sangre, más algunos otros. Foto: CCSS.
Las personas recuperadas que quieran donar plasma deben cumplir los mismos requisitos de un donador de sangre, más algunos otros. Foto: CCSS.

La CCSS afirmó que, de momento, se han citado a 1.609 personas recuperadas para que donen su plasma.

De ellas, 231 no se presentaron a la cita, 26 fueron rechazadas porque tenían condiciones que no les permitían donar del todo y 234 fueron rechazadas temporalmente, porque en dicho momento no reunían las condiciones. Este último grupo de personas se citará posteriormente.

No cualquier persona recuperada puede donar su plasma.

Al igual como sucede con la donación de sangre, deben tener entre 18 y 60 años, pesar más de 52 kilos y medir más de 1,5 metros. Tampoco deben tener enfermedades en la sangre.

Esto elimina a muchas personas que quisieran donarla, pero cuyas condiciones no se los permiten.

Los donantes de plasma convaleciente también deben tener más de 14 días de su estatus de recuperación, tiempo aproximado que le toma al organismo generar sus anticuerpos.

Además, en el caso de las mujeres, se requiere que nunca hayan tenido un embarazo. Esto es así porque el organismo de las embarazadas genera anticuerpos para combatir tejidos que no reconoce.

En algunos casos, estos quedan en la circulación de la mujer y pueden provocar reacciones adversas si son transfundidos a otra persona, a quien podrían producirle lesiones pulmonares.