Primera planta productora de biofertilizantes con restos de piña funcionará en octubre

Servirá para darle un mejor tratamiento al rastrojo, el sobrante de la cosecha de esa fruta

La primera planta en Costa Rica, capaz de convertir los sobrantes de la producción agrícola de la piña en un fertilizante amigable con el ambiente funcionará en Upala, zona norte, a finales de octubre de este 2017.

La máquina, cuya construcción está bastante avanzada, operará en la finca Valle del Tarso, dedicada a la producción orgánica de esa fruta.

Se trata del plan piloto de un proyecto que busca una solución a la cantidad de rastrojo –así se le llama al sobrante de la cosecha de piña– que se genera en el país por la explotación agrícola de ese producto.

La puesta en marcha de la planta la asumió la administración de Valle del Torso, con el fin de gestionar las 220 toneladas diarias de rastrojo generadas por cada hectárea de piña.

Si bien no se tiene el dato exacto del costo, una planta de ese tipo, a gran escala, cuesta entre $1,5 (unos ¢865 millones) y $ 2 millones (¢1.154 millones, aproximadamente).

El proyecto es desarrollado por el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) en coordinación con los ministerios de Agricultura y Ganadería, de Ambiente y Energía, y de Planificación y Desarrollo Económico.

Asimismo, es financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

En el país hay plantas dedicadas al tratamiento de restos porcinos, bovinos y de las aguas residuales que deja la producción de aceite vegetal. Sin embargo, no se tiene una solución de este tipo para el manejo del rastrojo.

Gestión responsable

Hasta el momento, el gran problema de los productores de piña es que los residuos agrícolas, que corresponden a la raíz, el tallo y las hojas de la fruta, quedan en el campo; es decir, no son retirados de la tierra después de la cosecha.

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Los agricultores optan por aplicarles un agroquímico para quemarlos, o bien, los trituran y los dejan en el suelo.

Al quedar en la tierra, esos restos atraen a la mosca del establo (Stomoxys calcitrans), la cual es perjudicial para el ganado y transmisora de enfermedades.

Evelio Chaves, propietario de la finca Valle del Tarso, comentó que el manejo de los residuos de esa fruta se convierte en un problema para los productores, debido a la falta de investigación, desarrollo y aplicación de técnicas modernas para su tratamiento.

Carolina Hernández, coordinadora del Programa de Biogás del ICE, dijo que con la planta ya no será necesario quemar o triturar los residuos y dejarlos en el ambiente.

"Más bien, la propuesta es retirarlos, ubicarlos en un centro de acopio y tratarlos en el biodigestor para convertirlos en biofertilizantes", explicó la especialista.

Con esto, según ella, se modera el uso de agroquímicos y se tiende una mano al ambiente.

"Lo importante es que estamos generando un ciclo de nutrientes para la producción, con lo que se reduciría el consumo de fertilizantes sintéticos y se mejoraría la estructura del suelo", explicó.

La especialista dijo que el proceso de eliminación de esos restos bajaría de 12 a 6 semanas, lo que impactaría positivamente las labores de los productores.

Restos con potencial energético

¿Y para qué sirven esos residuos agrícolas? Los desechos orgánicos (como los de la piña, en este caso) contienen biomasa, materia de origen vegetal o animal con potencial energético.

Esa biomasa sería aprovechada por la planta no solo para producir biofertilizantes, sino también biogás, combustible alternativo que podría usarse para generar electricidad.

Lo anterior, además, representa una fuente alternativa a la energía hidroeléctrica (la proveniente del agua) empleada en el país. La iniciativa de la planta se enmarca en el programa llamado Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas (NAMA, por sus siglas en inglés), con énfasis en energía residual de biomasa.

Con este, la intención es trasformar el uso del residuo orgánico en fuente de energía renovable.

El avance en la construcción de la novedosa máquina se dio a conocer en la entrega de resultados del programa Apoyo al Programa Nacional de Cambio Climático en Costa Rica. Mejora de la capacidad de mitigación y adaptación, realizada el lunes 28 de agosto en el hotel Radisson, en San José.

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El Programa de Biogás del ICE tiene más de 10 años de trabajar con la empresa privada y productores de gran escala en la generación de energía térmica y eléctrica.

Hasta el momento, cuentan con 2,6 megavatios de biogás instalados a nivel nacional, una cifra que se considera moderada si se toma en cuenta el potencial nacional en ese tema.

Silvia Artavia

Silvia Artavia

Periodista en la sección de Política. Licenciada en Periodismo Social de la Universidad Internacional de las Américas (UIA).