Michelle Soto. 17 agosto, 2015
Juvenil de saltarín de cuello blanco o saltarín cuelliblanco (Manacus candei). | ÁLVARO CUBERO PARA LN
Juvenil de saltarín de cuello blanco o saltarín cuelliblanco (Manacus candei). | ÁLVARO CUBERO PARA LN

El fenómeno El Niño podría estar dejando sin frutos al saltarín de cuello blanco ( Manacus candei ), un ave residente en Costa Rica.

Tal particularidad se observó en bosques jóvenes, donde se dio una disminución drástica en esta especie de saltarín, cuando se presentaban condiciones secas derivadas de El Niño.

Así lo dieron a conocer investigadores del Servicio Forestal de los Estados Unidos, del Observatorio de Aves de Klamath y del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio), enlazados a través del programa de Observatorios de Aves de Costa Rica .

El Niño-Oscilación Sur (ENOS) varía los patrones de lluvias, lo cual tiene un impacto en la disponibilidad de agua y genera cambios en las comunidades de plantas.

En el neotrópico, región donde está Costa Rica, ENOS puede impactar a las aves residentes porque, al alterar los patrones de las precipitaciones, se afecta la disponibilidad de frutos e insectos que constituyen su alimento.

Por eso, las aves residentes sirven de indicador de los cambios que sufren los bosques por influencia de ENOS. Por esa razón, los investigadores escogieron estudiar al saltarín de cuello blanco, ya que es residente y su dieta es frugívora.

El equipo de investigadores le siguió la pista a esta especie a lo largo de 12 años en la zona de Tortuguero, en el Caribe.

Para ello, utilizaron cuatro estaciones equipadas con redes de niebla para capturar aves. Cada estación tenía entre 10 y 16 de estas redes, para un total de 46.

Las estaciones estaban separadas por, al menos, dos kilómetros y eran representativas de un tipo de bosque: maduro o joven. En ellas se establecieron parcelas donde se tomaron datos como diámetro de los árboles, apertura y altura del dosel (copas de los árboles), humedad del suelo y densidad de las hojas.

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Diferencias entre bosques. En su estudio , publicado en la revista Oecologia , los científicos infirieron que un dosel más escaso y fragmentado influye en que la vegetación bajo los árboles (sotobosque) sea más susceptible a la sequía, lo cual provoca una baja en la producción de frutas.

En cambio, bajo influencia de La Niña (variación húmeda de ENOS), la supervivencia de saltarines es mayor.

“Un aumento en la exposición a la lluvia y el sol probablemente condujo a una gran cantidad de recursos de fruta”, detallaron los investigadores en el estudio.

En cuanto a los bosques maduros, las tasas de supervivencia de los saltarines fueron estables, independientemente de si se dio El Niño o La Niña (variaciones de ENOS). Es decir, la abundancia de alimento fue constante.

“La compleja estructura del bosque maduro se cree que sirve como un refugio climático, amortiguando las plantas frutales de los cambios climáticos, resultando en una supervivencia estable de los saltarines.

”Refugios climáticos, como los bosques tropicales maduros, pueden ser importantes para muchas especies de aves residentes que se enfrentan con la decreciente disponibilidad de bosques maduros, junto con el grave aumento de la sequía asociada con El Niño”, comentó Jared Wolfe, autor principal del estudio, en un comunicado.