Michelle Soto. 25 diciembre, 2016
Este es el tercer año que se realiza un conteo de aves en el Parque Nacional La Cangreja.
Este es el tercer año que se realiza un conteo de aves en el Parque Nacional La Cangreja.

Ese sábado 10 de diciembre, unas 48 personas se internaron por casi diez horas en el bosque del Parque Nacional La Cangreja y alrededores con un único objetivo: contar aves.

Se dividieron en grupos para así poder recorrer los 60 kilómetros que comprendían las diez rutas de monitoreo definidas.

Los equipos estaban conformados tanto por ornitólogos y biólogos como por guías de turismo y fotógrafos. También había vecinos de la comunidad.

Es más, el día antes, 20 jóvenes se capacitaron con expertos de la Asociación Ornitológica de Costa Rica (AOCR) para estar más preparados y así participar del monitoreo de aves.

“En Costa Rica, los conteos tienen un alto valor educativo, pues son una oportunidad para conocer nuevas aves y sitios dentro del país y también para el intercambio de experiencia y conocimiento entre personas”, comentó Rose Marie Menacho, presidenta de la AOCR.

Pero hay algo más. Para Leonel Delgado, guardaparque de La Cangreja, estas actividades permiten integrar a las comunidades en los procesos de investigación que se desarrollan en el área silvestre protegida.

“Además de despertar el interés de los lugareños por la protección de las aves, la información que se genera es de gran relevancia para la toma de decisiones en el manejo y protección de la flora y avifauna”, dijo Delgado.

Al realizarse año con año, los conteos de aves sirven para observar tendencias, así como cambios en las poblaciones.

“Las aves son organismos que sirven de indicadores de la salud del ecosistema y la pérdida en el número de especies puede indicar que algunas actividades humanas –como, por ejemplo, deforestación, fragmentación de hábitat, contaminación o cambio climático– llevan a la aparición de especies donde antes no se encontraban y la desaparición de otras”, explicó Menacho.

“Si se observa el decline en el número de especies que dependen del bosque, podría pensarse en acciones para restablecer la conectividad como la reforestación, establecimiento de corredores biológicos e, incluso, erradicar especies que pueden competir con otras”, agregó.

Cotinga tuquesa (Cotinga ridgwayi).
Cotinga tuquesa (Cotinga ridgwayi).

Beneficio comunal. En el caso del III Conteo Anual de Aves en el Parque Nacional La Cangreja, ubicado 41 kilómetros al sur de Santiago de Puriscal, los voluntarios contabilizaron 273 especies. De estas, y según Elidier Vargas, 19 fueron catalogadas como registros nuevos para esta área silvestre protegida.

Según Delgado, en tres años, se han reportado 336 especies. “Un excelente número para una zona intermedia entre bosque seco y bosque húmedo, entre el Pacífico sur y norte”, manifestó el guardaparque.

Conocer la avifauna de la zona también tiene un beneficio económico para las comunidades, ya que el turismo local puede promocionar el sitio y conquistar un nicho de mercado especializado.

“Los habitantes de la zona aprenden a conocer las especies presentes en ella, son capacitados para poder compartir este conocimiento con otros pobladores y también con visitantes sobre cuáles aves se encuentran en el lugar y, deseablemente, se abre la oportunidad de participar como guías de observación de aves. A su vez, se despierta un mayor interés por mantener y conservar la diversidad”, dijo Menacho.

Colibrí coliazul (Amazilia saucerrottei).
Colibrí coliazul (Amazilia saucerrottei).

Próximos conteos. Este 28 de diciembre se realizará el conteo navideño de aves en el Parque Nacional Santa Rosa y el 30 de diciembre en el volcán Cacao.

En enero se realizarán dos. El primero será el 7 de enero del 2017 en playa Tambor y el 20 de enero en la ruta de aves de Maquenque. Este último es organizado por Costarican Bird Route y AOCR.

La participación es libre y se puede encontrar la información de inscripción en el sitio web: www.avesdecostarica.org

Los conteos navideños nacieron en Estados Unidos en el siglo XIX para contrarrestar la cacería de aves en esa época del año.

Frank M. Chapman propuso realizar un censo navideño de aves en el que, en lugar de cazarlas, se contaran y así nació una nueva tradición.

En Costa Rica, el primer conteo se realizó en 1985 en la estación biológica La Selva.

“Considerando que esta tradición se realiza en Costa Rica siguiendo las tradiciones de Estados Unidos, no existe una razón biológica en particular para realizarlo en los últimos meses del año. Sin embargo, vale decir que es posible incluir en esos meses no solo a las aves residentes sino también a muchas especies migratorias”, comentó Menacho.