Irene Rodríguez. 6 septiembre
Esta es la gráfica de una de las réplicas del sismo del 24 de agosto del 2020, que se han sentido en la zona sur del país. Imagen tomada de: Oviscori
Esta es la gráfica de una de las réplicas del sismo del 24 de agosto del 2020, que se han sentido en la zona sur del país. Imagen tomada de: Oviscori

La zona sur de Costa Rica es protagonista de una secuencia sísmica que solo entre sábado y domingo produjo cuatro sismos de magnitud mayor a 4 grados en la escala Ritcher, y siete entre 3 y 4 grados.

Para Esteban J. Chaves, sismólogo del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), esta actividad no se encuentra fuera de lo normal y se trata de réplicas que responden a un evento principal: un sismo de 5,4 grados en la escala Ritcher ocurrido el pasado 24 de agosto.

“No es un enjambre. Es una secuencia de réplicas, que corresponden al sismo de Mw=5,4 del 24 de agosto”, manifestó Chaves a La Nación.

“Este sismo cambió el régimen de estrés en la falla y secciones de falla aledañas. Esto llevó a rupturas y generó todas las réplicas que estamos viendo”, agregó.

Dada la magnitud de este sismo principal, el especialista comenta que se espera una mayor cantidad de réplicas, pero es algo que “por ahora” no debe preocupar a los vecinos del lugar.

“Como ocurrió un sismo de magnitud 5,4 (sismo principal) es de esperar al menos 10 sismos de magnitud mayor a 4; 100 sismos con magnitud entre 3 y 4; y unos 1.000 sismos de magnitud mayor a 2″, recalcó Chaves.

Luego añadió: “por cada sismo que ocurre existe un 20% de probabilidad de que ocurra uno mayor. Esto podría pasar con cualquier sismo, pero los que generan mayor impacto son los superiores a 4 grados”.

Hasta este sábado 5 de setiembre se contabilizaban más de 200 réplicas en la región de Corredores de Puntarenas. Sus magnitudes van desde menos de uno hasta 4,7. Estas réplicas son normales y se mantendrán durante los próximos días, pero se espera que conforme pase el tiempo estos sean menor en cantidad y en intensidad.

El Ovsicori señala que esta secuencia sísmica se generó en un sistema de fallas que se conoce como “la zona de fracturas de Panamá”, que cruza el borde entre Costa Rica y Panamá.