Irene Rodríguez. 5 julio
Este fósil representa el pie de una niña de 2,5 años que vivió hace 3,2 millones de años. Es el fósil de homínido de menor edad que se ha visto de una época tan antigua. Fotografía: Jeremy DeSilva & Cody Prang
Este fósil representa el pie de una niña de 2,5 años que vivió hace 3,2 millones de años. Es el fósil de homínido de menor edad que se ha visto de una época tan antigua. Fotografía: Jeremy DeSilva & Cody Prang

Hace 3,2 millones de años nuestros ancestros se sostenían sobre dos pies y caminaban recto, incluso los niños de corta edad.

Así concluyó un estudio del Darmouth College y de la Universidad de Chicago tras analizar el fósil de una niña Australopithecus afarensis de 2,5 años encontrado en el valle Dikika en Etiopía en el 2002. Los resultados fueron publicados este miércoles en la revista Science Advances.

El fósil, llamado popularmente "La niña del Dikika", es de un esqueleto incompleto en el que destacan huesos de otras partes del cuerpo, pero para esta investigación los científicos se concentraron exclusivamente en el pie y las funciones que tenían, dado que estaba perfectamente conservado.

"Por primera vez tenemos una ventana asombrosa para descubrir cómo era caminar para una personita de 2,5 años hace más de tres millones de años. Este es el pie más completo de un ancestro tan joven que se ha descubierto en la historia", señaló en conferencia de prensa Jeremy DeSilva, autor principal del reporte.

¿Cómo se movían los niños de aquel entonces? El fósil del pie, que tiene un tamaño similar al de un dedo pulgar, tenía un estado de preservación que asombró a los científicos, quienes se dieron a la tarea de averiguar para qué utilizaban sus pies los infantes. Para ello, primero estudiaron las condiciones de vida de esa época y cuál podría ser el rol de los menores tan pequeños.

"Los Australopithecus afarensis vivieron en una época evolutiva más cercana al ser humano actual. Podían sostenerse en pie fácilmente y de una forma más estable que los Ardipithecus (un eslabón anterior en la cadena evolutiva, homínidos bípedos pero que no caminaban tan hábilmente). Sin embargo, los Australopithecus afarensis tampoco tenían la habilidad de los Homo erectus", destacó Zeresenay Alemseged, quien descubrió el fósil y aparece como autor destacado del reporte en Science Advances.

El fósil muestra que los Australopithecus afarensis eran buenos caminando en dos pies. No obstante, DeSilva indicó que caminar en un ambiente lleno de depredadores hubiera sido una receta para la extinción, pues para los más jóvenes era difícil correr más rápido que sus "enemigos".

Este es el pie de la Niña del Dikika visto desde otra perspectiva. Fotografía: Jeremy DeSilva.
Este es el pie de la Niña del Dikika visto desde otra perspectiva. Fotografía: Jeremy DeSilva.

De acuerdo con el documento, a los 2,5 años, la niña del Dikika ya caminaba sobre sus dos piernas, pero el fósil da pistas de que ella pasaba más tiempo en los árboles para buscar comida y movilizarse. Si se ve la estructura esquelética del pie de la niña, especialmente, la base del dedo más grande, hay estructuras especialmente diseñadas para escalar árboles.

Los investigadores infieren que los niños posiblemente pasaban más tiempo en los árboles que los adultos.

Este hecho contradice la creencia que tenían otros científicos de que los Australopithecus afarensis caminaban siempre sobre dos pies y casi no subían a los árboles. El fósil muestra que, al menos cuando de niños se trata, esto no es cierto.

"Si estuvieras viviendo en África hace tres millones de años sin fuego, sin estructuras básicas y sin medios para defenderte, debías tener la habilidad para subirte rápidamente a un árbol cuando el sol se ocultaba", manifestó DeSilva.

Alemseged agregó: "estos descubrimientos son críticos para entender la adaptación de las especies, su forma de comer y sus actividades. Estos datos se mantienen consistentes con estudio previos que hemos realizado en otras partes del fósil, como por ejemplo, la estructura de los hombros y la parte alta de la espalda".

Los datos, además, dan nueva información de cómo llegamos a ser organismos bípedos. Los investigadores aseguran que aún el fósil de la niña del Dikika ofrece múltiples posibilidades para seguir estudiando estos cambios.