Irene Rodríguez. 24 marzo
De acuerdo con las mediciones del Ovsicori, la gente sí está atendiendo el llamado a quedarse en casa. Fotografía: Alonso Tenorio
De acuerdo con las mediciones del Ovsicori, la gente sí está atendiendo el llamado a quedarse en casa. Fotografía: Alonso Tenorio

No nos percatamos, pero acciones comunes como caminar, correr, andar en carro, brincar así como las actividades laborales tienen un efecto sobre la Tierra y sus movimientos. De la misma forma, el aislamiento social de las últimas semanas, que obliga a la gente a quedarse casa y a hacer trabajo, marcan diferencia.

Los instrumentos de alta sensibilidad sísmica utilizados por el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) comenzaron a registrar cambios en el llamado ruido sísmico de fondo antropogénico, el que es creado principalmente por toda la actividad humana.

“La Tierra no es algo completamente sólido, es ‘elástica’. Imaginémonos una campana a la que se le golpea para que suene y queda generando ondas, vibraciones. Nuestra acción genera esas vibraciones sobre la tierra. Lo que vemos es que, al quedarse en casa, sí hubo cambio de estas vibraciones”, explicó el sismólogo Esteban Chaves, del Ovsicori, autor de estas investigaciones.

Este es el primer estudio de este tipo y tomó en cuenta la estación en Heredia, pero avance en el análisis de las otras estaciones.

De acuerdo con el estudio, típicamente durante los días laborales, de lunes a viernes, el ruido sísmico antropogénico (creado por el humano) produce un desplazamiento vertical máximo (hacia arriba o hacia abajo) del suelo del orden de 0.030 micrómetros (un micrómetro es la milésima parte de un milímetro). Una deformación indudablemente imperceptible al ojo humano, pero cuantificable con métodos e instrumentación sismológica.

No obstante, cuando nuestra actividad se reduce, también el impacto sobre la Tierra en determinados lugares, y se diluye a otros como los centros de residencia donde, según Chaves, el ruido sísmico de fondo debe ser mayor en estos momentos que de costumbre.

La disminución que vemos en las estaciones de medición, según los datos de las últimas tres semanas es 20 nanómetros (un nanómetro es la mil millonésima parte de un metro), algo que parece insignificante, pero que sí señala el cambio en nuestras actividades.

“Lograr eso en tan poco tiempo es increíble”, destacó Chaves.

Estas son las ondas de cómo se notan bajas en las vibraciones desde que nos quedamos en casa. Imagen: ovsicori
Estas son las ondas de cómo se notan bajas en las vibraciones desde que nos quedamos en casa. Imagen: ovsicori

Según Chaves, hay días en los que el impacto usualmente es menor, los domingos, por ejemplo, siempre registran menor actividad, pero si se compara este último domingo, el 22 de marzo con los dos anteriores, la reducción fue de un 50%.

“En ciencia se nos dice que si no podemos medirlo, no podemos comprobarlo, pero esta es una forma de comprobar que mucha gente sí está haciendo caso y quedándose en sus casas. Qué dicha que acatan las medidas de Salud”, expresó el sismólogo.

El científico adelantó que se tienen planes para que, dado que este fenómeno de distanciamiento social se da en otros países, hacer colaboraciones con lugares como Bélgica y California para publicar un artículo científico sobre el tema.

Para hacerlo, habrá que extender el análisis por todo el tiempo que duren las medidas.