Política

Chile está a las puertas de una nueva Constitución enfocada en avanzar en derechos sociales

La Carta Magna actual, heredada de la dictadura de Pinochet, creó un sistema beneficioso para un reducido número de privilegiados, según la población chilena

Santiago. Chile elegirá este fin de semana a las 155 personas que redactarán una nueva Constitución que permita a este país de economía rica, sin embargo, muy desigual, establecer nuevas reglas para avanzar a una sociedad más representativa, inclusiva y con mayor bienestar social.

Son más de 14 millones de electores —entre 19 millones de habitantes— los convocados este sábado y domingo a votar en medio de un clima marcado por las restricciones de la pandemia, que interrumpió, postergó y dificultó la campaña de los 1.373 candidatos que compiten en la que es considerada la elección más relevante en los 31 años de democracia.

“Con esta elección se definirán quienes escribirán una Constitución que probablemente se proyectará por 40 o 50 años”, advirtió Claudio Fuentes, académico de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Diego Portales.

La elección de este fin de semana es “definitivamente” la más importante en democracia y está en juego un nuevo Chile, agregó.

Cada elector votará por cuatro cargos: un constituyente; un alcalde, un concejal y por primera vez los chilenos elegirán gobernador regional, otra señal de que se busca una sociedad más participativa en uno de los pocos países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que no elegía autoridades regionales.

“Esto es como empezar de verdad a sacarse a ‘Pinocho’ de encima; su sombra, su herencia, su todo”, dijo Carmela Urquiza, una administradora, de 62 años, a la salida de un edificio en Providencia, Santiago.

La Constitución actual, reformada varias veces desde que Chile recuperó la democracia en 1990, es considerada la armadura legal que dejó el exdictador Augusto Pinochet (1973-1990) —“Pinocho”, como lo llaman adversarios popularmente— para instaurar un sistema con poca participación del Estado y gran apertura al libre mercado.

Más del 60% de la población, según encuestas, considera que esta carta magna creó un sistema beneficioso para un reducido número de privilegiados, con predominio del sector privado en educación y salud, y un sistema privado de pensiones que solo se nutre con el aporte del trabajador.

La Convención Constituyente compuesta por 155 miembros electos por la población fue la opción que escogió casi el 80% del electorado en el plebiscito del 25 de octubre pasado, con la participación electoral más alta de los últimos años (51%).

Este proceso marcará, además, la primera vez en el mundo que una Constitución se escriba por constituyentes elegidos de forma paritaria y también en la historia de Chile en que se reserven 17 escaños para los 10 pueblos originarios del país.

El país suramericano trata así de canalizar el gran descontento social expresado también con violencia en octubre del 2019, pese a posturas radicales por parte de la derecha e izquierda, el ambiente para estos días está lejos de parecer un “borrón y cuenta nueva” con el sistema de libre mercado que ha imperado hasta ahora, ni aires de revolución.

“Esta Constitución se tiene que escribir sin ningún tipo de miedo pero también se tiene que escribir sin ningún tipo de rabia”, expresó en redes sociales el futbolista de la “generación dorada” de la selección chilena, Jean Beausejour Coliqueo, de ascendencia haitiana y mapuche, invitando a votar.

Los adversarios a una nueva Constitución proponían reformas al texto, sin embargo, en los últimos años no hubo respuestas a los reclamos de cambios, como las marchas multitudinarias para modificar el sistema de pensiones, que entrega a la mayoría jubilaciones debajo del sueldo mínimo ($400).

Se terminó llegando a este proceso luego de la explosión social del 2019 que puso en jaque al gobierno conservador de Sebastián Piñera y a todo el espectro político.

Hoy es imposible pronosticar la composición de fuerzas políticas que integrarán la Convención Constitucional, sin embargo, ante las dificultades de los independientes para financiar campañas, se cree que los aspirantes de partidos tradicionales terminarán siendo mayoría.

“Hay muchas variables nuevas en juego: es una elección inédita, por primera vez se eligen gobernadores, y se hace en contexto de pandemia, con sistema de paridad, con elección de escaños reservados, y con listas de independientes. Todo eso es nuevo. Ergo, es muy difícil hacer pronósticos específicos”, apuntó Fuentes.

La elección llega en un contexto de creciente optimismo por el auge espectacular de los precios mundiales del cobre, principal exportación chilena. También ante una baja progresiva de contagios, muertes y ocupación de hospitales por la covid-19.

Más de 48% de la población objetivo de 15,2 millones de habitantes está ya inmunizada con las dos dosis contra el coronavirus.

Entre las 8 a.m. y las 6 p.m.del sábado y domingo los chilenos están convocados a votar de manera voluntaria, con mascarilla y alcohol gel.

En las últimas semanas se lanzaron aplicaciones, especiales en los medios y muchos candidatos multiplicaron sus videos en las redes sociales para divulgar sus propuestas en un país que tiene la esperanza de crear y firmar nuevo pacto social para dejar atrás un modelo que ha frustrado a las mayorías.

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