Fabrice Le Lous. 29 abril

Nicaragua no se puede analizar como otros países. Desde Managua, el régimen del matrimonio Daniel Ortega (presidente)-Rosario Murillo (vicepresidenta) controla todos los Poderes del Estado y centraliza todas las decisiones.

Según una investigación independiente de un grupo conformado por la Organización de Estados Americanos (OEA), el actual Gobierno nica cometió crímenes de lesa humanidad en 2018 al mandar a reprimir y matar a más de 300 personas durante el estallido social de abril de ese año.

Desde que registró el primer caso, el 18 de marzo, hasta este miércoles 29 de abril, el país de 6 millones de habitantes se enfrentó al covid-19 con autoridades que:

--No cerraron fronteras

--No promovieron el confinamiento en casa

--No promovieron el teletrabajo

--No anularon lecciones académicas presenciales

--No dieron entrevistas a medios independientes

--Compraron equipos y material para la prevención del contagio para uso exclusivo de la familia presidencial y sus allegados

De hecho, durante la crisis y por unos 34 días, no hubo rastros del presidente Daniel Ortega, quien brilló por su ausencia por más de un mes, apareció con un discruso confuso y volvió a desaparecer hasta hoy.

Aquí explicamos cómo Nicaragua vive una pandemia nunca antes vista por las generaciones vivas.

Gobierno: temor e incapacidad

El pasado 12 de marzo, el Gobierno de Nicaragua publicó un documento llamado “Preparación y Respuesta” contra el covid-19, el cual presentó a la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En ese texto, El Carmen (barrio en Managua donde vive la pareja gobernante) prevé que en Nicaragua la enfermedad contagie a 32.500 personas y mate a 813 enfermos. Según sus cálculos, unas 8.125 personas padecerían males “graves” a raíz de la enfermedad, pero el 90% de estos pacientes delicados sobreviviría.

Nicaragua registró su primer caso positivo de covid-19 el 18 de marzo. Desde entonces, el Gobierno solo activó una medida de forma oficial hasta este miércoles 29 de abril: promover el lavado de manos exhaustivo mediante los muchos canales de televisión controlados por el Estado, las radios oficialistas y a través de una campaña casa por casa, donde personal del Ministerio de Salud (Minsa) fue enviado a entregar pósters como este:

(Cortesía: médico epidemiólogo Álvaro Ramírez)
(Cortesía: médico epidemiólogo Álvaro Ramírez)

Pese al conocimiento proveído por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por un sinfín de países sobre el alto contagio del nuevo coronavirus, y la alta peligrosidad que representa en un grupo poblacional determinado, Ortega y Murillo convocaron a actividades masivas como el campeonato de béisbol, la visitación de playas y balnearios en Semana Santa o la participación en marchas de “amor en tiempos del covid”.

Desde El Explicador le hicimos 5 consultas sobre el manejo de la situación a Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua, el pasado 6 de abril por correo electrónico.

Preguntamos por cuántas pruebas de covid-19 se estaban realizando a diario en su país, sobre la falta de medidas para prevenir los contagios y sobre sus convocatorias a actividades que más bien pueden contagiar a más personas. Esta fue la respuesta oficial de Murillo:

“A: Hermano Fabrice Le Lous

Gracias por su interés.

Espero conocerte algún día.

Saludos,

Rosario Murillo”

Respuesta oficial de Rosario Murillo a 'La Nación' enviada por correo electrónico el lunes 6 de abril de 2020.
Respuesta oficial de Rosario Murillo a 'La Nación' enviada por correo electrónico el lunes 6 de abril de 2020.

Para el doctor Álvaro Ramírez, exdirector nacional de vigilancia de Epidemiología en Nicaragua en los años 90, durante la gestión de Violeta Barrios, el actual gobierno sí está preocupado por la situación, pero no sabe cómo gestionar la emergencia.

“El problema es que no saben cómo hacerlo. Pero no hay que creer que no están preocupados. La medicina preventiva para este tipo de fenómenos se ha quedado anquilosada en las estrategias de los años 80. En prácticas como la visita casa por casa. Hay una firme confianza en estas prácticas”, valoró el epidemiólogo.

Ramírez explicó que Nicaragua tiene un “sistema de Salud quebrado”, sin registros claros de cuántos ventiladores pulmonares hay; un instrumento médico necesario para los casos que se agravan producto del covid-19.

“Nicaragua tiene muy pocos ventiladores en las unidades municipales y departamentales. Tiene una estrategia asignada de uno o dos hospitales en Managua, pensando que esto será algo de un par de cientos de personas. Precisamente porque no tenemos experiencia enfrentándonos a un virus de este nivel, es una situación que se hace difícil. En Nicaragua vamos a ver una curva exponencial de contagios aguda”.

Desde Irlanda, donde trabaja actualmente, Ramírez previó a comienzos de abril que Nicaragua enfrentaría un ascenso exponencial agudo en su curva de contagios similar al que sufrieron Ecuador y República Dominicana.

Gráficos de la curva de contagios de los primeros 20 días de República Dominicana y Ecuador (de worldometers.info/coronavirus, con información de OMS):

En las curvas de contagio de República Dominicana y de Ecuador, ambos países registraron pocos casos positivos por más de dos semanas, pero a los días 17-18, la curva de contagios de ambos países creció de súbito; exponencialmente.

Estos son los datos en República Dominicana y en Ecuador, según datos de la OMS y de la Universidad Johns Hopkins (al 29 de abril):

República Dominaca: 6.652 casos / 293 muertos

Ecuador: 24.258 casos / 871 muertos

El temor del epidemiólogo Ramírez era que Nicaragua podría ver escenas tan dramáticas como las vividas en Guayaquil, Ecuador, a finales de marzo, donde familias ecuatorianas sacaban a sus muertos de las casas y los dejaban en las calles, por miedo a contagiarse.

Y de hecho, el pasado martes 7 de abril, un hombre murió en el mercado Roberto Huembes de Managua a plena luz del día. En siguientes videos se observa a personal médico muy protegido que apareció para manejar la situación. Según medios oficialistas, el hombre falleció de un “infarto fulminante”, pero llamó la atención el equipamiento del personal de Salud. Para ese momento, no había medidas preventivas de salud por parte del Gobierno.

“El pronóstico de Nicaragua es muy reservado", opinó el médico epidemiólogo Álvaro Ramírez. "Mucho personal inteligente, capacitado, se ha exiliado recientemente del país por la violencia (de 2018). Está la situación política y económica del país que hay que tomar en cuenta. El sistema de salud no cuenta con un número de camas de cuidado intensivo ni el número de ventiladores apropiados. Nadie sabe darte cuenta en el país de cuántos ventiladores hay”.

En una entrevista del pasado 26 de marzo dada al Canal 10 de Nicaragua, el director del Hospital de Rivas (una ciudad del sureste nicaragüense), Gaspar García Laviana, admite incómodamente que en ese centro médico no tienen más de 3 ventiladores pulmonares a disposición.

(Video) Director del Hospital de Rivas (Nicaragua) no sabe cuántos respiradores tiene

Este miércoles 29 de abril, el gobierno de Ortega, a través de su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, divulgó que desde El Carmen se alistaban para “fortalecer toda la información del lavado de manos, la distancia personal de precaución y el uso de la mascarilla”.

Tomando en cuenta el avance y la mortalidad de la enfermedad en el mundo, entrando a mayo, estas son medidas más que básicas.

Murillo dijo en medios de comunicación oficialistas que están “elaborando viñetas y explicando las medidas” que se comenzarán a aplicar en el país.

La vicepresidenta calificó además como “noticias falsas” todos los reportes extraoficiales sobre la enfermedad, pero como veremos a continuación, para el periodismo independiente es casi imposible conocer el avance real de la enfermedad.

El gobierno reporta solo 4 muertes por covid-19, pero a los medios independientes les llegan reportes de hospitales privados sobre la muerte de pacientes sospechosos de padecer la enfermedad.

El medio Condifencial publicó este miércoles el fallecimiento de un trabajador del Aeropuerto Internacional de Managua que era atendido en un hospital privado de la capital. A falta de ser declarado oficialmente como fallecido por covid-19, sería el segundo empleado de la terminal aérea que fallece por el mal sanitario.

Falta de confianza en el Estado y respuesta de la población

Este es el registro oficial del covid-19 en Nicaragua, con datos al 29 de abril:

-13 casos positivos

-4 fallecimiento ocifiales

Son datos que no generan confianza entre la población ni tampoco entre las autoridades de Salud internacionales. Cifras divulgadas por del mismo Gobierno que niega las masacres estatales cometidas por su represión de 2018 (masacres comprobadas por órganos internacionales independientes).

De hecho, los medios independientes han reportado sobre una muerte más, para un total de 5. Este es un tuit del periodista Carlos Fernando Chamorro, director de Confidencial y premio Maria Moors Cabot 2010 de la Universidad de Columbia (Nueva York) por su labor en la profesión:

El pasado 7 de abril, la OPS expresó públicamente su preocupación por la respuesta del Gobierno de Nicaragua ante la pandemia, durante una conferencia de prensa virtual.

“Tenemos preocupaciones en cuanto a la falta de distanciamiento social, las aglomeraciones masivas, tenemos preocupaciones sobre las pruebas, el rastreo de contactos, sobre el reporte de casos. También nos preocupa sobre lo que vemos cómo inadecuado, en cuanto a control y prevención de la infección”, declaró Carissa Etienne, directora de la OPS, en la videoconferencia.

(Video) OPS preocupada por respuesta de Nicaragua ante el covid-19

La periodista Lidia López, que cubre Salud para La Prensa, uno de los principales periódicos independientes de Nicaragua, considera que los datos proveídos por el Gobierno no son para nada confiables.

“No se puede contrarrestar la información por ningún medio. Al fin y al cabo, el Minsa (Ministerio de Salud) es el medio oficial. Y Rosario Murillo, las cifras que da, son basadas en presuntos informes que el Minsa le pasa. No son confiables, la realidad de otros países contradice las estadísticas que dan ellos. El reto es la falta de información. No tener fuente oficial confiable, no poder preguntar, no poder cuestionar”, lamentó López desde Managua.

Pero un posible ocultamiento de cifras no hará que el nuevo coronavirus se comporte diferente que en otros países, previno el epidemiólogo Ramírez, para quien la politización del covid-19 en Nicaragua es “una cuestión bizantina”.

A pesar de la inacción del Gobierno, las personas sí están tomando acciones para prevenir los contagios. Muchas organizaciones y empresas del sector privado han tomado medidas como el teletrabajo o el uso de protocolos de higiene y/o instrumentos de prevención como el uso de mascarillas.

“Aquí todas las iniciativas son de la población”, explicó la periodista López. “Los llamados de protegerse, confinarse en casa, hacer teletrabajo. Varias empresas como call centers están trabajando desde sus casas. Algunos bancos también han tomado medidas similares. El sector privado envía su personal a acatar distintas medidas, pero se depende de las direcciones de los patronos y no del gobierno”.

Las medidas proactivas de la sociedad civil se han hecho notar. En Managua, desde comienzos de abril, se vieron calles y centros comerciales mucho más vacíos de lo habitual. En los buses y zonas peatonales, muchas personas visten mascarillas, pero también hay un alto porcentaje de la población que no se cuida de la enfermedad. Al fin y al cabo, no hay llamamientos oficiales, hay preocupación de la OPS por dicha inoperancia y hay un presidente fantasma.

Lo que sí hubo fue una compra de una $3.000 en guantes, mascarillas y alcohol en gel para uso exclusivo de la familia presidencial, según publicó este 8 de abril el medio de periodistas nicaragüenses exiliados en España, Despacho 505.