Ximena Alfaro M.. 7 abril
Sergio Ramírez, escritor, periodista y político nicaragüense, en el Museo de Arte Costarricense, La Sabana, el 15 de marzo del 2018. Foto: Melissa Fernández
Sergio Ramírez, escritor, periodista y político nicaragüense, en el Museo de Arte Costarricense, La Sabana, el 15 de marzo del 2018. Foto: Melissa Fernández

Nicaragua vive una aparente normalidad en medio de la pandemia del nuevo coronavirus, cuya propagación asola al mundo con 1,3 millones de casos de contagio y 80.100 muertes.

El gobierno de Daniel Ortega es el único de la región que actúa contrario a las medidas dispuestas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para frenar la expansión del covid-19.

A diferencia del resto de países con presencia del virus que implementaron el cierre de fronteras y se encuentran confinados, el Ejecutivo de Nicaragua promueve las visitas a las playas y organiza marchas, festivales gastronómicos y musicales.

Esta situación se torna aún más confusa cuando se suma la ausencia del presidente de Daniel Ortega, quien apareció en público por última vez el 12 de marzo cuando participó en una reunión virtual con los mandatarios de los países miembros del Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

El escritor y periodista nicaragüense, Sergio Ramírez, considera que la decisión del gobierno de restarle importancia al aislamiento y promover las concentraciones masivas, responde a una politización de la pandemia, una postura que califica como “absurda”.

“Todo esto parte de que oficialmente se le está dando a la pandemia un carácter político, que es lo más absurdo que uno pueda decir, pero es la verdad creo yo. Politizar la pandemia es absurdo, no lo está haciendo ningún régimen en el mundo, ni siquiera Cuba o Venezuela”, afirmó Ramírez durante una entrevista efectuada el 2 de abril.

“Aquí cualquier persona que dice que hay que resguardarse en su casa, que opta por hacer teletrabajo o que menciona que hay que tomar medidas de precaución se toma como si fuera enemiga del gobierno”, detalló.

“Me parece que se nos puede venir una verdadera catástrofe encima, porque el Estado no está tomando ninguna medida. La política es esconder la cabeza dentro de un hoyo”

Para el laureado escritor, el gobierno sandinista intenta ocultar cualquier información asociada a la crisis, que hasta ahora ha cobrado la vida de una persona y suma seis casos positivos en el país centroamericano, según las cifras oficiales.

“Lo que percibo es una intención deliberada del gobierno de ocultar todo lo que se refiera al coronavirus y convencer a la gente de que no se trata de un asunto grave. Hay propaganda del gobierno de mover a las personas hacia los lugares públicos para quitarle relevancia a la pandemia”, aseguró.

Un guarda de seguridad utiliza una máscara facial como medida de precaución contra la propagación del nuevo coronavirus en el mercado de Mayoreo en Managua, el 24 de marzo del 2020. Foto: AFP
Un guarda de seguridad utiliza una máscara facial como medida de precaución contra la propagación del nuevo coronavirus en el mercado de Mayoreo en Managua, el 24 de marzo del 2020. Foto: AFP

Asimismo, señala que el gobierno refutó la orden de la Iglesia católica al pedirle a los fieles que asistieran a las procesiones, luego de que se solicitara el cierre de los templos, así como de suspender todas las actividades de Semana Santa.

“Las autoridades públicas, inmiscuyéndose en los asuntos de la Iglesia, están llamando a ir a las procesiones de Semana Santa, en cuanto la Iglesia ha dicho que no hay. Me parece que es muy difícil entender qué es lo que está pasando por la mente de quienes están dando estas órdenes completamente contrarias a la salud pública, a la seguridad de los ciudadanos y a toda la humanidad”, adujo.

Sergio Ramírez fue cercano a Daniel Ortega. Lideró junto a él la rebelión del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que derrocó al dictador Anastasio Somoza en 1979 y luego fue su vicepresidente entre 1985 y 1990. Sin embargo, tomó distancia cuando el gobernante se separó -a su juicio- de los principios del sandinismo. Desde entonces, se ha convertido en una voz crítica del gobierno, y es considerado uno de los intelectuales más destacados de América Latina.

“Hay propaganda del gobierno de mover a las personas hacia los lugares públicos para quitarle importancia a la pandemia"

En abril del 2018, se convirtió en el primer escritor centroamericano en recibir el Premio Cervantes.

Debido al débil sistema sanitario nicaragüense, Ramírez teme que la situación sanitaria empeore y con el pasar de los días se convierta en “una verdadera catástrofe”.

“Qué ocurrirá en un país como Nicaragua en donde la proporción de cama por habitante es sumamente baja y la disponibilidad de respiradores es casi nula. De acuerdo con el Ministerio de Salud, las pruebas solo se aplican a las personas que se han enfermado si llegan del exterior. Si alguien se presenta con los síntomas más típicos de esta enfermedad, acude a un hospital y no ha viajado, le niegan la prueba. Entonces, podemos decir que el número de pruebas que se está haciendo en el país es marginal”, mencionó.

“Me parece que se nos puede venir una verdadera catástrofe encima, porque el Estado no está tomando ninguna medida. La política es esconder la cabeza dentro de un hoyo”, añadió.

Frente al vacío de directrices, los ciudadanos improvisan medidas y llevan a cabo cuarentenas voluntarias, crean sus propias mascarillas y desinfectantes y colocan lavamanos rústicos en diferentes partes de las ciudades, además de carteles con información esencial sobre el nuevo coronavirus, principalmente de prevención.

“Esa es la reacción de la gente que se siente indefensa y esto es conmovedor (...) Si usted sale a las calles de Managua se va a encontrar con que el tráfico ha disminuido muchísimo, que mucha gente está trabajando desde su casa y las empresas han dispuesto el teletrabajo. Muchas personas se están tomando en serio esto de aislarse”, relató.

Ramírez también reflexionó sobre el mensaje que han dado otros voceros del gobierno, en el que se indica que el covid-19 solo afecta a personas de alto nivel económico.

“Voceros del régimen dicen otra cosa más absurda: afirman que esta es una enfermedad de los ricos y de los poderosos y que a los pobres no tiene por qué afectarlos. Esta concepción tan absurda solo puede traer consecuencias catastróficas... como si la pandemia fuera una lucha de clases”, enfatizó.