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¿Legal censurar al premio Nobel Dr. Watson?

Repasemosdos cuerpos legales de indudable raigambre democrática

Ante la eventual conferencia del premio Nobel de Genética, el científico doctor Watson, el Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica, inicialmente, trató de prohibir aquella charla en los predios universitarios. Hubo protestas, policía, pero al final se cedió y el experto impartió su conferencia, sin pena ni gloria.

Advierto al lector que ese premio Nobel es acremente censurado en diversos medios académicos tachándolo de racista, e incluso una vez en Londres se le prohibió hablar.

Apoyado en sus estudios genéticos, cree en la superioridad de unos seres humanos sobre los otros, no por su preparación académica, sino por la composición genética privilegiada de sus organismos, mientras que los demás, a quienes denomina los perdedores, son inferiores. Propugna que algunos pueblos, en su aislamiento, también son imperfectos e incivilizados por naturaleza.

¿Fue legal el conato de censura? Repasemos dos cuerpos legales de indudable raigambre democrática. Hay divergencias en autores renombrados: unos le confieren mayor jerarquía a los tratados internacionales de derechos humanos, como la Convención Americana vigente en nuestro país, o Pacto de San José, aprobada por la Asamblea Legislativa y ratificada por el presidente de la República en ese entonces, profesor José Joaquín Trejos Fernández, “' comprometiendo en su observancia el Honor Nacional'”, o a la Constitución Política, norma superior y fundamental en una nación. Pregunto a los entendidos: caso de contradicción, ¿cuál impera?

Aquel Pacto de San José, en su artículo 13 in fine, autoriza que por ley esté prohibida toda propaganda a favor de la guerra y toda apología del odio nacional, añadiendo “'o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen nacional ”.

Al contrario, nuestra Carta Magna inspirada en la vieja Constitución liberal de 1871, desecha tajantemente la censura previa, reservando a los tribunales comunes la sanción de cualquier exceso, pero con posterioridad al suceso. Avala una discusión y difusión de ideas, sin cortapisas, aunque nos parezcan funestas y reprobables moral, religiosa o políticamente, sean racistas o inculquen odios o desprecios contra otros pueblos.

La distinguida rectora de la Universidad de Costa Rica reaccionó democráticamente atacando el intento de censura al profesor Watson, defendiendo así la total universalidad del conocimiento, y, en definitiva, el Consejo Universitario revocó el acuerdo.

Esbozo aquí los dos enfoques en pugna, ambos valiosos, para que los expertos nos enriquezcan con sus comentarios y sugerencias.

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