Áncora

Lenín Garrido Llovera y el teatro de Federico García Lorca

El montaje de ‘La casa de Bernarda Alba’, en 1966, constituye un momento cumbre de la más digna historia teatral costarricense.

01/11/2020 Bernarda Alba y sus hijas.
De izquierda a derecha: Xinia Villalobos, Roxana Campos, Blanca Rosa Vásquez, Ana Poltronieri, Anabelle de Garrido y Haydée de Lev (Programa de mano. Archivo personal de la autora).
01/11/2020 Bernarda Alba y sus hijas. De izquierda a derecha: Xinia Villalobos, Roxana Campos, Blanca Rosa Vásquez, Ana Poltronieri, Anabelle de Garrido y Haydée de Lev (Programa de mano. Archivo personal de la autora).
Bernarda Alba y sus hijas: Xinia Villalobos, Roxana Campos, Blanca Rosa Vásquez, Ana Poltronieri, Anabelle de Garrido y Haydée de Lev (de izquierda a derecha). Foto: Programa de mano (Archivo personal de la autora).

Hace 54 años, el 8 de noviembre de 1966, el “Teatro de Costa Rica” antecesor de la Compañía Nacional de Teatro, creada en 1971, estrenó en el Teatro Nacional la poderosa obra de Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba.

“Drama de mujeres en los pueblos de España”, la subtituló su autor -la última pieza teatral que dejó terminada el inmenso poeta granadino, antes de ser asesinado en la forma más abyecta imaginable, en la madrugada del 18 o 19 (el día exacto no se ha podido precisar) de agosto de 1936, recién comenzada la Guerra Civil española-, no podía faltar en el acervo teatral del país. Es más, debiera representarse periódicamente, porque tiene mucho que decirnos (situación de la mujer, autoritarismo, libertad, honra, deseo, moral, falsas apariencias, diferencias sociales, en fin...), aparte de su indiscutible valía como pieza literario-dramática de un acabado rayano en la perfección.

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