Áncora

El bel canto o vida y aventuras de una melodía

El bel canto representa la más pura y noble exaltación de la voz humana, de esa belleza que ningún otro instrumento musical es capaz de reproducir.

Ancora Georg Friedrich Händel
Ancora Georg Friedrich Händel
Ancora Georg Friedrich Händel "El genio de Händel es grande como el mundo" -dijo Beethoven de este coloso del barroco tardío-.

Fue un combate “a dúo” (para ponerlo en términos musicales). La Cuzzoni era regordeta y chillona. La Bordoni un modelo de exquisitez vocal. Soprano la primera, contralto la segunda. Una con tontillo, la otra con crinolina: juntas, abarcaban una periferia de unos cinco metros de diámetro. Ambas prima donnas esponjadas en el espeso caldo de sus egos adiposos y rubicundos. Si el sol salía era para contemplarlas, si el viento soplaba era para aliviar sus gargantas privilegiadas, y cuando el océano callaba era para prestar oídos a sus sublimes melopeas. Bueno, eso creían ellas. Para Händel –en cuya compañía lírica cantaban– no eran más que dos viejas histéricas tirándose de los cabellos por asumir los papeles protagónicos de sus obras.

El 6 de junio de 1727 pasará a la historia como el día en que se escenificó la más espectacular gresca teatral de todos los tiempos. Las dos “damas” se abalanzaron una contra la otra. Rodaron por el suelo. Destruyeron la escenografía. Se desgarraron las vestiduras. Los músicos intentaron en vano separarlas. El público “invadió la cancha” y se sumó a la batalla… unos partidarios de la Cuzzoni, otros de la Bordoni. Händel, el pobre, huyó del lugar con su música bajo el brazo. Tal era el furor que el bel canto era capaz de suscitar a la sazón. El combate fue declarado “empate técnico”: ninguna de las dos cantó en las siguientes representaciones, pues se habían infligido lesiones de consideración. Fueron sustituidas por cantantes quizás menos flamboyantes, pero más disciplinadas.

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