Áncora

Crítica de teatro: ‘IMpermeables’ subraya la mala química entre el amor y el poder

El espectáculo denota madurez artística y claridad temática.

IMpermeables utiliza recursos del teatro y la danza para explorar cómo las relaciones de poder dañan las habilidades afectivas de las personas. El espectáculo no se limita a los vínculos de pareja, sino que incluye a las familias y la sociedad como ámbitos de estudio. La tesis de fondo sugiere que las formas de amar impuestas y validadas por la cultura chocan con los deseos del individuo, provocándole malestar.

Ubicada en la línea del teatro físico, la obra se estructura en cuadros breves que no mantienen continuidad narrativa, pero sí temática. Los cuerpos de las personas intérpretes se convierten en el principal instrumento para expresar conflictos. Apreciamos diversas situaciones de violencia disparadas por sucesos tan cotidianos como un almuerzo familiar o una sesión de peinado.

Estas y otras acciones similares se presentan de manera realista, pero luego evolucionan hacia formas abstractas de movimiento, propias de la danza. Las coreografías resultantes estilizan –pero no esconden– las conductas violentas que, en general, hemos incorporado y normalizado como rasgos constitutivos de nuestro ser.

A pesar de fundamentarse en la acción física, la palabra es materia esencial de la obra. El fracaso del lenguaje para manifestar deseos y sentimientos es un tema recurrente en numerosos cuadros. Un ejemplo muy bien logrado corresponde al juego en el que una pareja se comunica con las frases “gracias, mi amor” y “con gusto, mi amor”. La obstinada reiteración transforma las frases en muletillas que apenas sostienen el diálogo.

En otros momentos, el lenguaje vehiculiza modos de opresión como el machismo o los celos disfrazados de afecto. Sobre el escenario, estas palabras no caen en el vacío pues, al enunciarse, causan síntomas en los cuerpos ajenos. Fiel a la estrategia de puesta que atraviesa IMpermeables, el estímulo verbal desencadena reacciones sucesivas que se intensifican hasta llegar al planteamiento coreográfico.

El espacio destaca por su diseño eficaz e inteligente. Cinco sillas, algunos paneles móviles y un dinámico esquema de luces hacen que el escenario se mantenga en constante transformación. Estos recursos –debidamente integrados al trabajo interpretativo– generan múltiples focos de atención que le permiten al público liberar su mirada y optar por distintos encuadres de las acciones.

En un plano metafórico, los paneles translúcidos materializan esa barrera casi invisible que establece el límite entre lo que de verdad sienten las personas en oposición a lo que están obligadas a sentir y demostrar ante los demás. Esta dualidad –extendida con acierto al vestuario– es la que, a fin de cuentas, produce seres impermeables o inaccesibles cuando se desea llegar a ellos por vía de la emoción.

IMpermeables es un proyecto que denota lucidez tanto en lo artístico como en lo ideológico. También nos recuerda la capacidad del teatro para convertir el escenario en un laboratorio donde se pueden investigar los conflictos instalados en los cuerpos de las personas. En última instancia, el espectáculo refuerza la idea de que las artes escénicas trazan una ruta privilegiada para explorar los laberintos de la condición humana.

Ficha técnica

Dirección artística, iluminación y escenografía: Juan Manuel Blanco

Dirección técnica y sonido: Catalina Vargas

Intérpretes: Carolina Cabrera, Daniel Astorga, Cinthya Madrigal, Juan Manuel Blanco, Sebastián Portuguez

Diseño gráfico y fotografía: Daniel Astorga

Video: Carolina Arias

Producción: Colectivo Escénico Punto y Seguido

Asistente de producción: Carolina Cabrera

Espacio: Teatro de la Danza

Función: 18 de julio del 2021

Entrevista con el director Juan Manuel Blanco

Juan Manuel Blanco Umaña es licenciado por la Escuela de Arte Escénico de la Universidad Nacional (UNA). Al finalizar sus estudios forma, junto a Catalina Vargas Muñoz, el Colectivo Escénico Punto y Seguido con el propósito de contar con un espacio de creación que concibe la práctica escénica como medio para la comunicación social.

Pude ver IMpermeables en su segunda temporada (2018) y ahora, en 2021. Me atrevería a afirmar que son dos espectáculos distintos. ¿Lo percibe de esa forma?

Sin duda y esto sucede por varios motivos. En primer lugar, el espectáculo siempre busca integrar el espacio de manera consciente en la composición escénica por lo que el cambio de sala nos propone nuevas imágenes. En segundo lugar, somos conscientes de que cada cuerpo es diverso y contiene una experiencia de vida que hace que la persona intérprete transforme las acciones propuestas y les aporte su propia intención. Durante estos años, los cambios en el elenco han dejado aportes nuevos y valiosos, debido a que cada cuerpo tiene su forma de sentir, expresarse y comunicarse.

IMpermeables utiliza recursos de la danza y el teatro para modelar los cuerpos en escena. ¿Sentiste que las herramientas teatrales no lograban llegar a donde sí podían hacerlo las de la danza?

Es complejo encasillar el montaje como teatro o danza. Esto sucede porque en el proceso de creación partimos de dos conceptos que son el movimiento y la acción escénica, y los dos términos tienen mucho peso en ambas disciplinas artísticas. A lo largo de las distintas etapas de este proyecto nos dejamos permear por las posibilidades del teatro y la danza, sin sentir que éramos más o menos por nuestro bagaje o procedencia artística. Lo que más nos interesó fue entender el lenguaje del cuerpo como algo provocador, completamente expresivo y capaz de contener un mensaje.

Desde tu experiencia y visión profesional, ¿cuáles particularidades tiene la investigación de temas sociales o culturales realizada con herramientas escénicas?

Es importante abrir la reflexión no solo a la composición escénica, sino a la investigación del tema en sí. En ese proceso es necesario estudiar antecedentes y publicaciones de carácter académico, pero, a la vez, aprovechar lo vivencial de las personas dentro y fuera del proceso. En todo caso, lo importante es comprender cómo se traduce la teoría en la vivencia diaria.

Considero que el arte escénico es un medio de comunicación que proyecta algo a quien lo observe y desde ahí puede aportar a la sociedad. En otras palabras, el arte es historia porque plasma un sentir humano en un momento y contexto específicos. Por lo tanto, puede ser considerado como un insumo para la investigación social.