Áncora

Así se firmó el Acta de Independencia de Costa Rica: reconstrucción de un momento histórico

El historiador Elvis Mora recorrió casas, leyó decenas de libros y se sumergió en el Archivo Arquidiocesano para que el artista Braulio Vega pudiera pintar a los firmantes del Acta de Independencia. El objetivo era recrear el 29 de octubre de 1821 lo más cercano a la realidad

El 29 de octubre de 1821 marcó un momento histórico para Costa Rica; ese fue el día que el país comenzó a escribir su historia como una república independiente. Sin embargo, de ese día no hay fotografías, imágenes o algún tipo de material visual que permita a los ticos revivir ese momento tan memorable.

No se sabe con exactitud qué ropa vestían quienes firmaron el Acta de Independencia, cómo estaban acomodados dentro del salón capitular y cómo era el sitio en el que se reunieron, si había adornos o alguna decoración en particular.

Lo único que se sabe, hasta ahora, es que el Acta -ubicada en la página 126 del libro Actas del Ayuntamiento de Cartago de 1821-, está firmada por 28 personas, incluidos Gregorio José Ramírez (legado por Alajuela), Cypriano Pérez (legado por Heredia), Rafael Francisco Osejo (legado por Ujarrás), Juan de los Santos Madrid (legado por San José), Bernardo Rodríguez (legado por Barva), Vicente Fabrega (delegado de los ayuntamientos de Bagaces) y Joaquín Carazo (secretario de cabildo).

Ante la ausencia de referentes visuales de la época y la necesidad de ilustrar de una u otra forma cómo eran esos firmantes del Acta, así como el lugar en el que plasmaron su firma, el historiador y educador Elvis Mora se dio a la tarea de buscar a un pintor que estuviera dispuesto a recrear ese cabildo abierto -celebrado en el Ayuntamiento de Cartago-, lo más cercano a la realidad posible.

Fue entonces cuando dio con Braulio Vega, un experimentado pintor cartaginés quien actualmente reside en Jacó, Puntarenas, y quien es amante de la historia. Así comenzó una aventura que duró aproximadamente un año.

“Todo el mundo cree que en Costa Rica solo vivía gente ignorante, hombres de todo tipo, pocas mujeres y eso no se puede permitir porque en realidad toda esta gente era inteligente y con mucho poder cultural. Yo le propongo a Braulio hacer un cuadro de la independencia y empezamos a buscar a los firmantes que uno ve que participaron en la sesión del 29 de octubre”, narra Mora.

Entre decenas de libros, lo primero que hicieron fue buscar los retratos de los protagonistas. De acuerdo con Mora, las primeras fotografías que encontraron fueron gracias a Francisco María Iglesias, quien escribió a principios de siglo pasado una biografía de algunos de los firmantes del acta y pudo rescatar algunas imágenes.

Sin embargo, hubo otros firmantes que no lograron encontrar, por lo que debieron recurrir a la genealogía para determinar cómo eran físicamente.

“Tomamos la genealogía de ellos que había hecho Mauricio Meléndez y la Asociación de Genealogía de Costa Rica. Con ese material nos vinimos al presente, hasta sus descendientes, a quienes buscamos para que nos facilitaran fotografías de sus tíos, primos, abuelos, tatarabuelos o hasta donde tuvieran antepasados”, relata Mora.

Muchos de los descendientes de los firmantes del Acta de la Independencia de Costa Rica son habitantes de Cartago, por lo que Mora recuerda que para poder encontrar a esas personas que le compartieran retratos recorrió esa provincia de lado a lado. Su idea era llegar a varias generaciones atrás, con el fin de tener una idea de las facciones y el aspecto físico de los protagonistas.

Y así, poco a poco, logró recabar todos los retratos. Mientras tanto, el pintor Braulio Vega buscaba información que complementara lo que el historiador había encontrado.

El siguiente paso consistió en determinar la edad de los firmantes, la ropa que usaban en aquella época las personas distinguidas del pueblo y cómo era la vestimenta de los sacerdotes. En este último caso, la información se extrajo del Archivo Arquidiocesano.

“Es decir, el cuadro no fue hecho a la imaginación, sino que fue un cuadro investigativo. Creo que esta alegoría es una contribución al sistema educativo en general, es decir, nosotros necesitamos que estas generaciones nuevas conozcan todo esto; es educación sencilla con arte”, afirma Mora, quien además trabaja como profesor de Español en el Liceo Luis Dobles Segreda.

Con los personajes ya identificados, correspondió determinar cómo lucía la sala capitular -sitio en el que se firmó el Acta-, la cual estaba ubicada en la esquina sureste de la actual Municipalidad de Cartago.

Además, en la obra colocaron las banderas de España, país al que pertenecía Costa Rica. También se aprecia el escudo que el Rey le otorgó a la Noble Ciudad de Cartago, un Cristo crucificado que reflejara lo religiosos que eran los ciudadanos de la época, así como un cuadro de Santiago Apóstol -el santo patrono de aquel entonces- y por último un par de candelabros para alumbrarse.

“Duramos un año en la investigación, tuvimos que hacer varios bocetos y muchas cosas surgieron en el camino, como la cruz. Luego, alguien más nos dijo que en la Sala Capitular había una imagen o un cuadro de Santiago de Gales, entonces decidimos poner un cuadro. Es decir, todas las cositas son muy bien investigadas y pensadas”, detalla.

Al final, como resultado de esa ardua investigación, el pintor logró hacer el cuadro que bautizaron como Los padres de la Independencia.

Una alegoría

Tras tener todos los elementos juntos y cerciorarse que eran suficientes para que el cuadro fuera lo más apegado a la realidad, el pintor Braulio Vega puso manos a la obra. Sin embargo, el pintor es enfático en que esta es una alegoría, es decir, tiene elementos que no necesariamente estaban en la Sala Capitular en ese momento.

Por ejemplo, según explica el pintor, la mesa que se utilizó para firmar el Acta era pequeña. Sin embargo, en la obra optaron por una mesa grande para que se pudieran ver todos los firmantes alrededor.

“Al ser una alegoría uno comete muchos errores, muchas veces (...). Por ejemplo, yo sé que el escudo que aparece en la pintura parece que no fue exactamente la versión que estaba para esa época y cosas así. Pero como es una alegoría...todo eso se perdona”, dice el pintor, de 70 años..

La obra Los padres de la Independencia está hecha en oleo sobre lienzo y según detalla Vega hizo muchos bocetos antes de llegar a la pintura final.

“Como pintor, uno está acostumbrado a crear pintar paisajes, carretas o campesinos, pero la verdad es que sí es un poco diferente hacer este estilo de trabajos, porque son escenas que existieron.

“Por ejemplo, uno va a Cartago y se encuentra escenas rurales que quiere retratar y es más fácil, porque uno se guía con una fotografía o toma apuntes a lápiz. Pero en este caso hay que partir de cero, no tenemos ni siquiera una fotografía de la escena completa de la Sala Capitular, de la mesa y hay que situarse en la época: cómo se vestía en la época el campesino, el más ilustre, los que tenían acceso a estudio y etcétera, para ir armando toda la escena”, agrega.

A partir de la famosa pintura se creó también el libro Los padres de la Independencia, donde se encuentra una pequeña biografía de cada uno de los firmantes del Acta de Independencia.

“Creo que esta alegoría es una contribución al sistema educativo en general, es decir, nosotros necesitamos que estas generaciones nuevas conozcan todo esto; es educación sencilla con arte”.

—  Elvis Ricardo Mora, docente e historiador

El primer grito de Independencia

Tras el exitoso retrato de la escena en que se firmó el Acta de Independencia, recientemente tanto Mora como Vega trabajaron en conjunto para elaborar un cuadro de Pablo Alvarado, un costarricense que estudiaba medicina en Guatemala y que según los historiadores fue quien dio el primer grito de independencia en la región.

“Pablo Alvarado escribe El Hispanoamericano, un tipo boletín con ideas liberales de la Revolución Francesa y demás... puro pensamiento neoclásico. Él escribe este texto incitando a la independencia, por eso es el primer grito independencia”, explica Mora.

En el cuadro se aprecia al considerado prócer de la independencia leyendo el boletín frente a un grupo de ciudadanos guatemaltecos. Detrás suyo se ve, de una forma casi transparente, la antigua Basílica de los Ángeles -para recordar sus orígenes cartagineses-; y más a la derecha se puede ver la Real Cárcel de la Corte de Guatemala, en la que a los 32 años y en 1808, fue apresado por sus ideales independentistas.

Este cuadro, que lleva por nombre El primer grito de Independencia de la América Hispana, estuvo listo este 2021.

Kimberly Herrera

Kimberly Herrera Salazar

Periodista graduada de la Universidad Internacional de las Américas. Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Americana.