Carlos Soto Campos. 16 marzo, 2016
Alegres. Integrantes del grupo Balance se mantuvieron en escena durante todo el concierto y en varias ocasiones invitaron al público a participar. Rafael Pacheco
Alegres. Integrantes del grupo Balance se mantuvieron en escena durante todo el concierto y en varias ocasiones invitaron al público a participar. Rafael Pacheco

Tres jóvenes de La Carpio se sientan en uno de los camerinos del Teatro Nacional, minutos antes de que el concierto Sinfonías del rock, sonidos de la Carpio dé inicio.

“¿Saben qué hacer cuando sienten nervios?”, pregunta el director Ernesto Gallardo. “Cierren los ojos y empiecen a sentir los nervios. Es una parte muy bonita de la vida, significa que viene algo muy importante”, agrega Gallardo. “Pero yo no estoy nervioso”, dice Erick Roblero, de 15 años. Él está sentado junto a su hermano, Kevin, de 14 años. Ambos interpretan el corno francés.

Al concierto se sumaron el solista Pato Barraza; Julián Garita, de Magpie Jay; Bernal Villegas y Marta Fonseca, de Suite Doble; Luis Montalberth, de Gandhi y Pedro Capmany, de Los Govinda; estos últimos embajadores del proyecto.

Algunos de ellos, en cuenta Montalberth y Capmany, nunca habían estado en este teatro interpretando una canción.

Pero no era la primera vez de Erick, quien participó en el 2015 en otros conciertos que ha tocado con la Orquesta Sinfónica de La Carpio, una iniciativa del Sistema Integral de Formación Artística para la Inclusión Social (Sifáis).

Concierto. La presentación del 15 de marzo fue otro contundente ejemplo de la inclusión social que promueve el Sifáis hacia la comunidad.

Tres generaciones del rock nacional se unieron. En orden usual: Pedro Capmany, Pato Barraza, Luis Montalberth y Julián Garita. Rafael Pacheco
Tres generaciones del rock nacional se unieron. En orden usual: Pedro Capmany, Pato Barraza, Luis Montalberth y Julián Garita. Rafael Pacheco

Jóvenes de la orquesta de La Carpio y el grupo de rock Balance –también formado en esa comunidad–, al lado de algunos músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional, tocaron siete éxitos de grupos nacionales.

El ambiente era festivo. Jóvenes del Colegio Saint Joseph, una excursión de turistas estadounidenses y varios ticos llenaron el Teatro Nacional y se animaron a participar cantando temas tan emblemáticos como Cautiva de mar , de Inconsciente Colectivo.

Pato Barraza, voz original del grupo, fue el primero en llegar al escenario.

“La música no se apoya, sino que se hace, se vive; es una acción. Aquí no estamos haciendo beneficencia, esto es por nosotros”, dijo Barraza, mientras sonaban las primeras notas de la canción en la guitarra de Willy Castillo, de Balance.

También sonaron Seis y El tiempo de Suite Doble; Lourdes de la joven banda Magpie Jay; En la oscuridad , canción de Balance interpretada por Shay Pérez; El Camino , de Los Govinda y Quisieras y Arigato , de Gandhi.

Durante su presentación, Luis Montalberth hizo énfasis en una de las frases del coro: “Es así como se escriben las historias que queremos contar”.

Rodeado de jóvenes músicos de La Carpio, sus palabras tomaron un nuevo significado.