Jessica Rojas Ch.. 30 julio
 En su primer año en Hogwarts, Harry Potter logró ser parte del equipo de quidditch de su casa. Uno de los logros del joven mago. Ilustración: Daniel Solano/Archivo
En su primer año en Hogwarts, Harry Potter logró ser parte del equipo de quidditch de su casa. Uno de los logros del joven mago. Ilustración: Daniel Solano/Archivo

Fruto de un amor de juventud, el pequeño Harry James Potter nació el 31 de julio de 1980. Heredero de la magia y mestizo, desde su alumbramiento estuvo marcado por el amor y por el odio. Nada distante de lo que se vive actualmente en torno al personaje fantástico de la saga literaria de J.K. Rowling. ¿Pero es Harry el culpable? ¿Merece el desprecio o el desapego de sus fans por culpa de su creadora?

Hace unas semanas la escritora británica se vio envuelta en una tirada de dimes y diretes en la red social Twitter porque expresó su posición frente a las mujeres transexuales. Rowling compartió un enlace de un artículo titulado “Creando un mundo post-covid-19 más igualitario para la gente que menstrúa”, seguido de un comentario que decía: “esa gente que menstrúa solía tener un nombre”, en alusión a la mujer.

El tuit rápidamente fue catalogado como discriminatorio para las mujeres transexuales, las personas no binarias y también para aquellas mujeres que no menstrúan. A partir de ahí la autora fue blanco de señalamientos y, por supuesto, Harry su hijo literario sufrió las consecuencias.

Miles de fans en el mundo han crucificado al mago por culpa de su creadora. Libros guardados en cajas, tatuajes alusivos a la saga mágica fueron removidos o tapados, mensajes en redes sociales repudiando la posición de Rowling, hasta los actores que dieron vida a los personajes en el cine se expresaron en contra de la escritora.

Pero al final de cuentas ni Harry, ni Hermione, ni Ron tienen la culpa; ellos acompañaron a millones de niños en su ingreso al fascinante mundo de la literatura y crecieron con ellos llenándolos de ilusión y de muchas enseñanzas que ahora puede que no tengan nada que ver con Rowling y sus fobias.

“A toda la gente que cree que su experiencia con los libros ha quedado dañada o disminuida, siento mucho el dolor que les han causado estos comentarios. Espero de verdad que no se pierdan lo que era valioso para ustedes en estas historias”, dijo Daniel Radcliffe, intérprete de Harry en las adaptaciones de los libros en el cine, mediante un comunicado que difundió a través de la organización The Trevor Project, una ONG que trabaja con jóvenes LGTBQ+.

Fantasía

La fantasía que envuelve el relato de Harry Potter y la importancia que ha tenido a través de los años para quienes crecieron junto a él soñando con dragones y hechizos –todo para defender la amistad, la familia y el amor– trata de sobrevivir, en medio de todos los cuestionamientos que se le hacen a Rowling.

Potter, un chico huérfano que después de vivir una tormentosa existencia en un lugar donde no lo querían, descubre que pese a todo es especial para otras personas. Su historia fue una manera para que muchos se identificaran justamente con la igualdad y el respeto por los demás.

Fue un niño que creía que no valía nada, pero que al final se convirtió en uno de los magos más poderosos de la historia. Cumplió con los sueños más alocados que jamás se imaginó y conoció el significado de la amistad, el valor, la fidelidad y el amor sincero.

Harry aprendió (y muchos con él) que para lograr el éxito hay que contar con el apoyo de personas buenas e importantes en la vida. Superó obstáculos, aprendió a luchar por sus sueños y a vencer los miedos para ayudar a sus seres queridos; siempre antepuso el bienestar de los demás al suyo propio (incluso el de sus tíos Vernon y Petunia y su primo Dudley).

Por su valor, Harry Potter fue ubicado en la casa de Gryffindor por el Sombrero Seleccionador a su llegada a la escuela de magia y hechicería. Ilustración: Daniel Solano/Archivo.
Por su valor, Harry Potter fue ubicado en la casa de Gryffindor por el Sombrero Seleccionador a su llegada a la escuela de magia y hechicería. Ilustración: Daniel Solano/Archivo.

Potter empezó desde abajo sin saber nada de sus grandes poderes. Estudió y se preparó para mejorarlos, pese a que traía en sus venas la sangre de un gran mago y aunque fue el heredero de una gran dinastía de hechiceros, siempre buscó la manera de mejorar. La constancia es otra de sus grandes virtudes.

Cuando creyó que su vida sería solo felicidad, se tuvo que enfrentar a un enemigo que heredó de sus antepasados y aún así veló para que no le hiciera daño a nadie. Luchó siempre por la verdad, se adentró en los más oscuros problemas, vio morir a sus amigos y a su padrino –el hombre que más quería–, y aún así siguió adelante.

En la vida real no todos las historias tienen un final feliz, pero con Harry Potter los lectores crecieron con la ilusión de que hay muchas que sí pueden terminar bien.

Al final Harry cumplió sus metas y aunque no era el mejor estudiante como Hermione, sacó lo mejor de sus poderes para convertirse en un reconocido auror, tanto que terminó siendo el jefe de seguridad mágica del Ministerio de Magia, según contó la propia periodista Rita Skeeter, en una columna de chismes publicada en el diario El Profeta.

En fin, como lo mencionó la revista Esquire en un artículo relacionado con el escándalo de Rowling, Harry no debe de tener la culpa. Y aunque su mercadería, libros y películas seguirán generándole ingresos monetarios a la autora, eso no quiere decir que la fantasía y la ilusión de que el niño mago provoca en sus fans debería de morir.