Farándula

Glenda Peraza narra lo que vivió su hija: ‘Había un 50% de posibilidades de que tuviera un cáncer’

Luego de que a Kianny Berry le apareciera “una pelotita” en uno de sus senos, la expresentadora abrió su corazón para hablar, en el mes rosa, de la vivencia tan personal de su hija

La expresentadora de televisión Glenda Peraza narró recientemente un angustiante episodio que vivió junto a su hija, Kianny Berry, de 18 años. La creadora de contenido y empresaria contó el testimonio en el marco del mes de la lucha contra el cáncer de mama, luego de que en semanas recientes Kianny le contara que se había palpado “una pelotita en uno de sus senos”.

Para dar a conocer lo ocurrido Glenda usó sus redes sociales y, en un video cercano a los 40 minutos, contó lo vivido desde el momento en el que buscan consultar con una especialista hasta cuando les dicen que hay que biopsiar a la joven. Además, describió la angustia tras la espera de un resultado que tenía 50% de probabilidades de revelar un cáncer de mama.

“Hace como dos semanas Kianny nos contó (a ella y a su esposo Byron Garita) que le había salido una pelotita en el seno. Lo cuento porque estamos en el mes rosa y porque es muy importante hacer un llamado para que todas las personas se estén haciendo el autoexamen de mama, hombres y mujeres, porque a ellos también les da cáncer de seno. Últimamente se detecta cáncer de mama en jóvenes”.

Peraza continuó: “Mi hija nos dice que se palpó en un senito una pelotita que se sentía y se palpaba muy durita y muy grande. Inmediatamente a uno todo se le escalofría. Cuando uno ha pasado cáncer en la familia (su madre falleció meses atrás luego de batallar contra el cáncer de cerebro), uno le toma mucho miedo y respeto al cáncer (...). En el momento en el que Kianny nos dice eso las lucecitas de alarma se nos despiertan. No habían pasado ni cinco días cuando yo, como la más tóxica, quería una cita con mi mamógrafa, que es radióloga. En mi familia por parte de mamá hay muchísimo cáncer y sobre todo de mama”, añadió Glenda, quien cuenta que ella desde los 35 años se somete a mamografías de control.

En el relato, Glenda cuenta que tras varios días de insistencia consiguió la cita con la doctora, ella iba en busca de un ultrasonido, sin embargo, en el consultorio topó con una realidad que la aterró.

“La doctora no tenía cita hasta que la logré. Nos dio cita para que le hiciera un ultrasonido común y corriente a mi hija. La doctora la empieza a revisar y dice: ‘no, esta pelotita es alarmante. Es bastante grande y tiene que verla un oncólogo. Seguro él le va a mandar una referencia para hacerle una biopsia’.

“Cuando la doctora lo dijo yo sentí que todo se me bajó. No puedo explicarles lo que yo sentí como madre. Luego la doctora agregó:’ no me gustaría pasarle por encima al oncólogo pero hay que biopsiarla’-. Yo le digo: ‘pasémosle por encima al oncólogo y sáquele la biopsia’”, añadió.

Glenda, quien cuenta que ha sido biopsiada y le han retirado “pelotitas” de ambos senos, detalló el proceso por el que pasó Kianny en ese consultorio.

“Ahora la biopsia no es con la jeringa, que jalan y sacan, ahora no: se anestesia y se usa una pistolita que entra y suena. Jala como una aguja el tejido para que será biopsiado. La pelotita (de Kianny) estaba muy dura, eso se lo hicieron 12 veces a Kianny. Cada vez que disparaban sangraba. Yo sentía que el alma se me iba, este es el mensaje y testimonio de vida. No quisiera que en el mundo nadie pase por esto.

“En eso sale un momentito la doctora y me dice Kianny: ‘ma, acérquese un momento’. En eso me dice que tiene mucho miedo y se pone a llorar. Ella es la mujer más fuerte que yo conozco. Y en ese momento se puso sensible, ella tiene aquí (se señala la sien) muy presente todo lo de su abuelita. Precisamente cuando mi mamá estaba con el cáncer, que era cerebral, creyeron que tenía cáncer de mama y le hicieron esa biopsia en el seguro y le maltrataron mucho el seno. Es lo único que puedo decir que estuvo pasadito en el seguro. Le dejaron el seno completamente morado, muy despedazado. A mi se me venía esa imagen de mi mamá, que acaba de morir de cáncer y además tengo una tía esperando un diagnóstico de cáncer en el seno”.

Terminado el proceso en el consultorio, Glenda habló de una parte más angustiante: esperar el resultado.

“La doctora ya (termina) y le dice: ‘mi amor límpiese, ya le voy a dar los datos’. Y ahí viene la preocupación y la angustia de esperar lo que venía. Había un 50% de posibilidades de que tuviera un cáncer y un 50% de que no tuviera un cáncer. Entonces era una angustia terrible”, recordó Glenda.

“Le pedí a la doctora que sacara ese examen lo más pronto posible con la patóloga y no se pudo, más bien duró más, duraron nueve días en darnos el resultado. Para qué les voy a contar lo que pasé la semana pasada. (...) La angustia mía como mamá era que saliera positivo (...)”, recuerda Glenda, quien dice que al llegar a casa ella, su hija y su esposo oraron y entregaron a Dios lo que estaban viviendo.

Y tras varias plegarias e intensos días de angustia, el resultado de los análisis finalmente llegaron.

“Yo pensaba en los dos panoramas: el negativo y el positivo. Yo el miércoles estaba tóxica tóxica con la doctora porque se había pasado un día y la biopsia no había salido. Hoy hace ocho días exactamente, a esta hora, entra la llamada, la pongo en speaker y me dice: salió negativo. No lo puedo explicar, yo decía que si salía negativo iba a disfrutar más la vida, a ser más libre, a decirle a mi hija más que la amo. Tenemos un viaje programado para diciembre y yo digo que lo vamos a vivir al máximo”, finalizó.

Peraza continuó diciendo que el proceso lo vivió, únicamente, con sus personas más cercanas. Además expuso, como paréntesis, que en tiempos de tanta angustia debió lidiar con críticas y comentarios de personas que opinan sobre su físico y le sugieren bajar de peso “por amor propio”.

Continuando con su hija, comentó que si bien la biopsia fue negativa para cáncer, el proceso aún no termina.

“Hoy (miércoles 20 de octubre) venimos de la cinta con el oncólogo, que por cierto me sacó a mí las dos pelotitas de las mamas en el Calderón Guardia hace 10 años. Él la vio y dijo que hay que extraerla, no dejarla, no es maligna pero hay que extraerla por el tamaño de la pelotita. El otro miércoles se la van a quitar”, finalizó, invitando a las personas a ser empáticas, pues en estos momentos muchas personas sufren por la enfermedad.

Fernanda Matarrita Chaves

Fernanda Matarrita Chaves

Periodista y Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Latina de Costa Rica.