Kimberly Herrera. 28 agosto
La obra está basada en la historia de la niña alemana Ana Frank y su familia. Foto: Adrián Soto.
La obra está basada en la historia de la niña alemana Ana Frank y su familia. Foto: Adrián Soto.

Un diario abierto revela el drama que debió pasar una familia judía durante poco más de dos años, mientras permaneció oculta en un edificio debido a la persecución de los nazis en Ámsterdam, Holanda, durante la Segunda Guerra Mundial. Este grupo tenía la intención de exterminar a los judíos de los campos de concentración.

Al permanecer tanto tiempo encerrados, los personajes se enfrentan a una serie de luchas internas cuando conviven bajo la presión que representa mantenerse escondidos, con la zozobra de ser descubiertos, pero con la esperanza de que la guerra acabe para recuperar su libertad.

Esta trama forma parte de la exitosa puesta en escena Una niña llamada Ana que llegará, a partir del sábado 31 de agosto, al Teatro Nacional con una temporada especial.

Esta obra está basada en la vida de la joven Ana Frank, quien falleció en 1945, y que en su diario relató lo que pasaron ella y su familia durante la Segunda Guerra Mundial.

“La situación de encierro a la que están enfrentados los lleva a situaciones límite, en las que hay cansancio, hay hambre, hay miedo, hay ansiedad, y todos los sentimientos negativos que puede experimentar el ser humano frente a la amenaza del otro”, comentó Gladys Alzate, directora del montaje.

La obra, que ha sido vista por más de 30.000 personas, es protagonizada por Mar Jiménez y Adriana Álvarez, quienes darán vida a la niña alemana. Asimismo, en la puesta en escena participarán varios actores judíos.

Según detalló Alzate, Una niña llamada Ana también transmite una serie de valores y enseñanzas que repercutirán entre los costarricenses.

“Es una obra que sigue teniendo vigencia, porque, lastimosamente, seguimos teniendo los problemas de discriminación por religión, nacionalidad, por diferencias en todos los sentidos, y yo creo que esa es la manera de mostrarle al público todas las barbaridades que como humanos hemos llegado a cometer. Creo que de verdad tenemos que trabajar mucho individualmente para generar una mayor tolerancia y una sociedad con mayor capacidad de convivencia”, detalló.

Las funciones de Una niña llamada Ana serán el sábado 31 de agosto, jueves 5, viernes 6 y sábado 7 de setiembre, a las 8 p. m.; mientras que los domingos 1° y 8 de septiembre la obra será a las 5 p. m.

Las entradas tiene un precio de ¢13.000 en butaca; ¢11.000 en luneta y palcos; y ¢9.000 en galería. Se pueden adquirir en la boletería del Teatro Nacional, en www.teatronacional.go.cr o llamando al 2010-1110.