28 enero, 2011
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Cuando se apaguen las luces esta noche del Palacio de los Deportes, en Heredia, una aventura llena de fantasía comenzará: será la historia de una niña que descubre un circo singular, con personajes que la invitarán a conocer su mundo. Este será solo el inicio de Viaggio, espectáculo de Il Circo.

Los artistas del circo llegaron el miércoles al país y tendrán su temporada este fin de semana.

La propuesta incluye cerca de 11 números circenses, que combinan el equilibrio, los malabares, la fuerza, la risa, mucha sincronía y baile.

La propuesta de Viaggio es distinta a la de los circos itinerantes de carpa; lo primero que notará el público es que no se trata de presentar un número tras otro, que lo mismo da el primero que el último.

En Il Circo hay una historia que se le presenta al asistente al principio, que es el viaje de una niña a un mundo de fantasía, y cada uno de los números tiene un estrecho vínculo con el periplo.

Esta característica tiene mucho que ver con la tradición franco-canadiense de circo –la misma escuela que sigue El Circo del Sol–.

Talentosos. Cada fragmento del espectáculo fue cuidadosamente seleccionado para lograr tocar el corazón del público, con una historia fantástica, al menos eso es lo que cree Steve Gale, director técnico y acróbata.

La promesa de calidad de Il Circo se respalda en las palabras del director técnico y se comprueba al ver los currículos de sus artistas. Es más, varios de sus integrantes fueron parte de espectáculos de El Circo del Sol; además, en otros momentos, la compañía de Guy La Liberté ha necesitado de los acróbatas de Il Circo.

Entre los actos que mencionó Gale, se destacan el Rolla bola, que mantendrá al público sin pestañear. Imagine a un acróbata colocando cilindros de metal de 20 centímetros de diámetro y unos 30 centímetros de largo uno sobre otro; al final, añade una pequeña tabla, con la que hace equilibrio.

Igualmente cautivador resulta el número de Jonathan Morin y su Cyr Wheel, que no es otra cosa más que un aro de metal de cerca de dos metros de diámetro. Morin lograr hacerlo girar con gran destreza y el mismo se aferra de su Cyr Wheel y comienza a girar por el escenario.

Como en todo buen circo, Viaggio tiene un número de trapecio aéreo. En Il Circo son las gemelas idénticas Svetlana y Tatyana Senchihina quienes se suspenden en las alturas y desafían la gravedad.

Además, el trabajo de estas artistas ucranianas no se limita a la acrobacia aérea, ya que ellas se mueven con gran sincronía, haciendo ver su número casi como una coreografía sobre los aires.

Igualmente coreográfico resulta la presentación de los acróbatas con los postes chinos. Se trata de tres postes – cada uno mide cerca de seis metros de altura– colocados verticalmente en el centro del escenario.

Solo con el uso de la fuerza de sus brazos, los acróbatas suben y bajan de estos. Además, saltan de uno a otro y, desde lo alto de cada poste, bajan hacia el suelo.

No solo hay acrobacias en la obra Viaggio; la risa y el humor estará presente a lo largo de las casi dos horas de función. Para hacer disfrutar a grandes y chicos está Columbina, clown que toca el acordeón y se la pasa haciendo travesuras, junto con sus otros compañeros.

Una gran familia. Antes de estrenar en Costa Rica, Il Circo realizó funciones por México, Panamá, Líbano, Corea del Sur, Canadá y en especial en los Estados Unidos.

Como en casi todos los circos del mundo, la convivencia de los artistas es intensa durante muchos meses o hasta años. Por eso, casi todos los integrantes de Viaggio se consideran una gran familia.

Por ejemplo, Geddy Pavlovicius, joven de 25 años que es hijo de padres artistas de circo, no conoce otro estilo de vida que no sea el circense.

Él decidió seguir los pasos de su familia. Conocía todas las opciones que da un circo, pero, finalmente, el Rolla bola lo cautivó.

Su entrenamiento comenzó de niño y, a los 16 años, debutó profesionalmente. A pesar de lo peligroso que se ve su acto, él asegura que es más técnica que fuerza lo que se necesita.

Un caso distinto es el de Tania Holt, primera en su familia en trabajar en un circo y quien, en el 2009, se integró a Viaggio.

Su trabajo lo realiza desde las alturas, en las llamadas acrobacias sobre telas. Como artista, aseguró disfrutar todo lo que hace, pero reconoció que no todo es maravilloso.

“Después del espectáculo, hay moretones, golpes, o me lastimo con las telas, eso es doloroso y hay que cubrirlos (los golpes) y salir a despedirse del público”, aseguró.

Por Cheryl Lindley corre sangre de artistas. Su familia se dedicó a las acrobacias sobre motocicletas, pero, hace tres décadas, ella prefirió el camino de la risa, por eso se preparó para ser clown (payaso).

Para ella reír y hacer reír es gratificante y liberador. Sabe que es una tarea seria, pero le encanta y ya es parte inseparable de su vida.

Como dato curioso, ella siguió un camino en el que principalmente hay hombres.

“Es muy inusual encontrar una mujer clown. Se piensa que todas las mujeres deben lucir bonitas, pero se puede ser clown y hermosa”, aseguró Lindley.

Este grupo de artistas dejarán sudor y sonrisas este fin de semana en Heredia; luego, seguirán su viaje por el mundo. Esta oportunidad de verlos es excepcional, porque podrían pasar varios años para que regresen.