Doriam Díaz. 23 junio, 2009
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Roma. Roma, una de las cunas de la cultura y arte occidentales, está cautivada por un mensaje de paz, armonía y recuperación de valores que muestra el escultor costarricense Jorge Jiménez Deredia en la gran exhibición que tiene en los sitios arqueológicos, plazas y museos de la ciudad.

En medio de la seriedad con que las autoridades culturales romanas asumieron este proyecto y la emoción de unos 100 ticos que viajaron a la Ciudad Eterna, Deredia a Roma quedó abierta oficialmente anoche en el Palacio de las Exposiciones.

La inauguración fue una actividad elegante y Roma le rindió homenaje al costarricense en ella.

Deredia a Roma está compuesta por 60 esculturas monumentales que ofrecen una lectura contemporánea de los símbolos y los valores indígenas y se exhiben en espacios como el Foro Romano, el Coliseo, el Museo Altemps y la plaza Barberini, entre otros.

Los más importantes funcionarios de la cultura de Italia aseguraron ayer que este artista de 54 años es al primero que le abren las puertas del Foro Romano, el más importante sitio arqueológico y patrimonial de la capital italiana, debido a la enorme trascendencia del proyecto que comienza con esta exhibición: La ruta de la paz .

Se trata de una iniciativa de Jiménez Deredia para colocar nueve instalaciones, compuestas por esculturas, esferas de mármol y diseños arquitectónicos, que estarán en ocho países americanos, desde Canadá hasta Tierra del Fuego, Argentina. Las piezas en la exposición son la muestra de que el proyecto es una realidad.

“Aceptamos hacer esta exposición porque este es un proyecto de importancia mundial. Es un artista que ama la paz y así lo muestra en su obra. Como creemos que el arte está al servicio del hombre, quisimos hacer esta exhibición”, explicó Francesco Giro, viceministro de Bienes Culturales de Italia.

Mensaje universal. Paolo Bruno, secretario del Instituto Italo-Latinoamericano, destacó la universalidad de la propuesta del costarricense. “Este proyecto une a Roma y América con un mensaje de paz y armonía, el cual nace de los símbolos indígenas que aquí se vuelven universales; es un mensaje que nace de lo precolombino y de una cultura de la no violencia y paz”, dijo.

Rodrigo Arias, ministro de la Presidencia que acudió a Roma en sus vacaciones, aseguró, tras una visita por la tarde al Foro Romano: “Esta obra marca un sendero que simboliza cuál debe ser la motivación del ser humano. Costa Rica deberá tomarse su tiempo para valorar la enorme dimensión de este trabajo”.

Jiménez Deredia se mostró alegre con el recibimiento de las autoridades y todos los halagos que le dieron. Sin embargo, él prefirió dejar a otros hablar de lo expuesto y solo hablar lo necesario para explicar los motivos de su trabajo.

“Estos símbolos recuperan valores espirituales de los pueblos indígenas, valores de nuestra ‘historia profunda’. En mi obra, estos valores son recuperados y se ofrecen renovados, ya que hay que renovar los símbolos para activarlos”, explicó el escultor.

Con esta inauguración, Jiménez Deredia comenzó a transitar su ruta de la paz y promete no descansar hasta dirigirla a América, que es donde pertenece.