Por: William Venegas.   11 junio
Cate Blanchet, Helena Bonham Carter y Sandra Bullock en filme sin dinamismo. Foto: Warner
Cate Blanchet, Helena Bonham Carter y Sandra Bullock en filme sin dinamismo. Foto: Warner

No se puede decir que el director Gary Ross sea un mal realizador. Basta con pensar en tres de sus títulos: Pleasantville (1998), Seabiscuit (2003) y Los juegos del hambre (2012). Sin embargo, no tiene esa inteligencia dinámica que le sobra a Steven Soderbergh cuando hizo su trilogía a partir de La gran estafa (2001), sobre robos de múltiple ingenio.

Pues bien, a Gary Ross le toca cambiar ahora la tuerca, aunque no totalmente, con la película estrenada en estos días con el título de Ocean´s 8: Las estafadoras, donde el robo ingenioso, aunque más forzado, es cometido por un grupo de mujeres, encabezadas ellas por una hermana de Danny Ocean, el líder de las películas de Soderbergh.

La hermana se llama Debbie y, como Danny en aquella otra película, también viene saliendo de la cárcel y lo primero que hace es buscar una socia para un posible atraco: se llama Lou (viene a ser lo que es Brad Pitt en el mentado antecedente). Mientras en la versión varonil, los tipos buscan a un ricachón que los financie (Elliot Gould), en “Ocean´s 8: Las estafadoras” no queda tan claro cómo las mujeres consiguen su capital (no poco) para el costoso robo de joyas que van a cometer.

Lo que interesa y le da cuerpo al filme es el atraco que se supone espectacular, pero no lo es tanto. Al filme se le nota pronto la ausencia de intensidad en la ejecución de los hechos delictivos (aunque dicen que robar joyas es bueno, porque luego se ponen en venta y ayudan a dinamizar una parte de la economía que estaba estancada en manos de coleccionistas).

Desde sus primeras secuencias, las malas actuaciones –por superficiales– de las actrices principales Sandra Bullock y Cate Blanchett debilitan el diseño de los personajes y la credibilidad de los mismos. Ellas dos, lejos de complementarse, más bien compiten a cuál es la más bonita ante las cámaras, sin que el director les ponga freno, como si estuviese enamorado de las dos.

De ahí en adelante, no hay rostro en cuál persignarse: las actrices aportan poco en términos individuales y si el filme se salva un poco es gracias al concepto coral que tiene con sus damas, o sea, con la actividad de distintas mujeres en el trance de ser ladronas de joyas, con una fémina más que luego se agrega y es la actriz que mejor compone su personaje: Anne Hathaway.

Por ahí va la procesión, con situaciones poco graciosas, menos espectaculares y nada disruptivas. Es más bien un filme cansino que se salva tan solo por saber uno sobre cómo harán estas mujeres para cometer un robo casi imposible. Lo que tenemos es más de lo mismo con algún ropaje diferente por ahí, algo que Hollywood nos receta ahora a cada rato.

Lo cierto es que Ocean´s 8: Las estafadoras es cine de poco sabor. Sucede a tal punto que la música podría ser –para algunos espectadores– más entretenida que la propia película, mientras que la fotografía aporta tan poco que parece invisible. Por necesidad del argumento, el mejor trabajo está en la sala de montaje.

Por último, la ausencia de un antagonista de peso es un golpe a los tobillos del argumento: es su talón más débil, por lo que la película resulta aún más perezosa. Lo lamento, pero no tengo razones para recomendarles este filme.

Ficha técnica

Título original: Ocean’s Eight

Estados Unidos, 2018

Género: Comedia

Dirección: Gary Ross

Elenco: Sandra Bullock, Cate Blanchett, Anne Hathaway

Duración: 110 minutos

Cine: CCM, Nova, Cinépolis, Cinemark, Citi, Studio

Calificación: * *