Copiar y pegar es receta en los estudios Disney, con resultados distintos según sea quien dirija

Por: William Venegas 18 marzo, 2017
Emma Watson y Dan Stevens dan vida a personajes que Disney antes puso en animación.
Emma Watson y Dan Stevens dan vida a personajes que Disney antes puso en animación.

Los estudios Disney son "refriteros" y le sacan buen provecho económico a dicha costumbre, que más parece maña que hábito. La lista es grande y los resultados no siempre son los mejores. La crítica insiste en que depende del director del caso. Es posible.

Ahora les ha dado por mostrar con actores reales aquellas historias que fueron éxito mediante la animación dibujada o por computadora. Es así como tenemos la adaptación, con imagen real, del clásico Disney La bella y la bestia (1991), dirigido entonces por Gary Trousdale y Kirk Wise.

Obvio, se mantiene el mismo título y se conserva a un inspirado Alan Menken con la música. Así, convierten el filme en versión melodiosa cercana a la que se estila en los escenarios de Broadway. Esta nueva versión dirigida con mucho celo y talento por Bill Condon es, sin duda, un musical.

No solo eso, La bella y la bestia de Condon es un musical hartamente superior en calidad, deleite y musicalidad a ese embuste fílmico que es La La Land. Es fácil demostrarlo.

Bill Condon nos dio en 1998 un gran filme como lo es Dioses y monstruos. Hoy, esta nueva versión de La bella y la bestia rebosa de buen gusto y, lo mejor, aparece sin la ingrata figura de lo cursi, tan propia de la cofradía Disney.

Condon se atreve con una esplendorosa, adecuada y fascinante expresión visual para, desde ahí, sostener bien la estructura de una fábula que conocemos de antemano: la historia de la joven que, para salvar a su padre, decide ir a un castillo y quedarse ahí atrapada junto a una bestia maldita.

Lo visual tiene la justa percepción de los acontecimientos y –diría– que al revés sucede lo mismo: en esa conjunción se encuentran el vivo ánimo del filme y la seducción a la que será llevado el espectador. Allí también se topa uno con el diseño preciso de los personajes.

La tarea no era fácil para Bill Condon y su séquito al frente de la película, pero lograron la mejor reimaginación del filme animado. Añádase la magnífica expresión coreográfica de los distintos números musicales, que le dan intensidad al espíritu del texto literario, según la versión de la escritora francesa Jeanne Marie Leprince de Beaumont (1711-1780).

La bella y la bestia mantiene conceptos como el amor por encima de las diferencias, su rechazo de los matrimonios arreglados y, esta vez, se muestra la presencia de negros en igualdad de condiciones y la de un homosexual que disfruta con naturalidad de su condición. No es poco a favor de la película.

El comienzo del filme no presagia lo mejor, pero este endereza pronto sus velas, aunque queda debiendo con la dirección actoral: hace falta talla dramática en los histriones y a Emma Watson le puede sobrar belleza, pero le falta temple para su personaje. En fin, es filme para disfrutarlo y para valorar bien el cine.

Ficha técnica

La bella y la bestia

Título original: Beauty and the Beast

Estados Unidos, 2017

Género: Musical

Dirección: Bill Condon

Elenco: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Kevin Kline

Duración: 123 minutos

Calificación: Cuatro estrellas de cinco posibles.