William Venegas. 28 septiembre, 2019
El valor de la amistad poética presente en filme animado de aventuras. ROMALY PARA LN
El valor de la amistad poética presente en filme animado de aventuras. ROMALY PARA LN

Una figura blanca y grande, cuya piel se esconde tras un frondoso pelaje, es capaz de asustar a cualquier humano. Se trata de un yeti, mejor conocido como el abominable hombre de las nieves, de quien se dice que habita en los bosques del Himalaya.

Ahora tenemos uno que nos seduce con su ternura y con su denuedo juguetón. Lo hace desde la película animada Un amigo abominable (2019), dirigida con esmero por Jill Culton. Es una coproducción entre China y Estados Unidos, aunque son notorios el estilo y el sello que ya se le conoce a Dreamworks.

El yeti de esta historia está atrapado por usureros explotadores de la naturaleza, esos que alteran su desarrollo armónico. Tipos así los hay por montones y tienen a la Tierra en crisis, al convertir en mercancía cada don de la naturaleza.

Cuando el yeti huye, se encontrará de sorpresa con una niña soñadora y de carácter creativo. Ella asume la defensa del yeti y, por igual, se propone devolverlo a su hábitat. Por eso mismo, le pondrá el expresivo nombre de Everest.

Yi, que así se llama la adolescente, contará con el apoyo de Jin y Peng, sus amigos. En el camino, ellos descubrirán que Everest no tiene nada de abominable y que no es un adulto, sino un cachorro hiperactivo con gran capacidad para conectarse con el ecosistema. Por aquí, el filme asume un aceptable tono ecologista con imágenes seductoras.

Con la trama, los personajes se van diseñando poco a poco, con sus propias acciones: mérito del filme. Así, vemos en Yi a una muchachita decidida, protectora, animosa y, a la vez, de humanísima sensibilidad, quien se acompaña de un violín que heredó de su padre.

La propia directora del filme lo señala bien al describir a Yi: “Siempre quise tener un personaje femenino así, con fuerza, independiente y tenaz, capaz de meterse en problemas por luchar por lo que quiere”. La acción del filme comienza en Shangái.

El papel de la naturaleza es protagónico: los paisajes de China, por donde transitan nuestros héroes, resultan del todo mágicos, como las propias iconografías a las que los estudios Dreamworks suelen recurrir con sus historias.

Aunque Dreamworks es una escudería muy profesional con su cine animado, prefiero decir que sabe tener un comportamiento más bien “amateur”, si entendemos que “amateur” viene de amador, de amante. Esto es lo que se les siente a sus películas.

No me queda ninguna duda de que Un amigo abominable habría sido una película más cercana a la perfección con un ritmo más pausado, o sea, con un mejor ejercicio del sentido de la oportunidad en el compás o cálculo de los tiempos.

Sigo sin entender por qué hubo apresuramiento visual de manera casi constante durante el relato; pero no se puede negar que la película se enhebra con nosotros –los espectadores– gracias al sortilegio de su buena calidad y de su bondad como fábula, con las moralejas que uno puede intuir fácilmente.

Los momentos poéticos del filme los recordaremos por mucho tiempo, porque es cuando Un amigo abominable sabe comportarse como si fuese un sueño. Es cine familiar y del todo recomendado.

UN AMIGO ABOMINABLE

Título original: Abominable

Estados Unidos/China, 2019

Género: Animado

Director: Jill Culton

Elenco: Animado