Por: Monserrath Vargas L..   16 abril

Ayudar a los astronautas a realizar tareas rutinarias en el espacio y a los científicos e ingenieros a probar tecnologías para su uso en gravedad cero, son dos de las funciones que desempeñará la nueva generación de robots de la Estación Espacial Internacional (EEI), en cuyo desarrollo está involucrado el costarricense Andrés Mora Vargas.

Este ingeniero en robótica espacial trabaja en Astrobee, un robot con aspecto de cubo y con proporciones de 30 x 30 x 30 centímetros que en los próximos meses volará a la EEI y permitirá que los controladores de vuelo en los centros espaciales de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), cuenten con ojos y oídos adicionales dentro de la estación.

La segunda generación de robots de la vuelo libre de la Estación Espacial Internacional permitirán tener ojos y oídos adicionales sobre este complejo orbital. NASA para LN.
La segunda generación de robots de la vuelo libre de la Estación Espacial Internacional permitirán tener ojos y oídos adicionales sobre este complejo orbital. NASA para LN.

Mora, quien vive en Estados Unidos y trabaja en el Centro Espacial de Investigación Ames de la NASA, en California, también estuvo involucrado en Spheres, la primera generación de robots de vuelo libre de la agencia espacial estadounidense.

“Yo empecé (en este proyecto) en el final de Spheres para empaparme bien de cómo funcionan todos los procedimientos de operaciones. Incluso he participado (en conferencias) con astronautas en tiempo real. Eso te ayuda a tener un mejor entendimiento sobre qué se necesita para que Astrobee sea una plataforma exitosa”, comentó Mora, de 38 años.

La diferencia entre la primera generación de robots y Astrobee es que este último podrá desempeñar labores de investigación y mantenimiento, sin necesidad de ser supervisado por los astronautas.

El aporte de Mora no solo consiste en brindar apoyo en temas de hardware y software, sino también en proveer ideas de qué es lo que a los investigadores les interesa hacer con estos robots, pues el costarricense tiene trayectoria en el campo de la investigación.

En el pasado se centró en el desarrollo de un equipo de rescate y búsqueda de robots controlados remotamente mediante el uso del satélite ETS-VIII, de la agencia espacial japonesa JAXA. Además, laboró en el Instituto de Investigación de Telecomunicaciones Internacional, en Kioto, Japón, en el área de la interacción entre robots y seres humanos.

En la actualidad, Mora se concentra en desarrollar aplicaciones en Android, sistema operativo que utilizan los robots, pues entre sus objetivos se encuentra popularizar a Astrobee, de tal forma que la mayor cantidad de investigadores puedan tener acceso a la plataforma, especialmente la industria, la academia e incluso, otras instituciones gubernamentales.

Para Andrés Mora, la educación es la mejor inversión, por lo que le recomienda a los jóvenes costarricenses nunca dejar de aprender y de ser curiosos. Fotografía: Alejandro Gamboa.
Para Andrés Mora, la educación es la mejor inversión, por lo que le recomienda a los jóvenes costarricenses nunca dejar de aprender y de ser curiosos. Fotografía: Alejandro Gamboa.

A este tico le toca “hacer un poco de todo”, pues también se ha certificado en procesos de soldadura y ha aprendido “cómo cortar cablecitos, cómo colocarlos, es decir, certificarme para que yo los pueda construir también”, aclaró.

Por el momento, Mora y sus colegas trabajan en tres robots que estarán en la Estación Espacial Internacional y en otros tres que permanecerán en la Tierra.

“Los requerimientos para desarrollar estos robots son igual de estrictos que los de los productos médicos acá en Costa Rica. Entonces, gente que tiene mucha experiencia en ese ámbito, tendría muy pocos problemas en adaptarse a construir cosas de este tipo”, comentó.

Se proyecta que la llegada del primero de estos robots a la EEI será en setiembre u octubre de este año.

Aliados

Estos robots se perfilan como verdaderos aliados de los astronautas, pues tendrán la capacidad de hacer labores que pueden ser engorrosas y quitar mucho tiempo, por ejemplo, navegar por la estación para verificar la ubicación de los artículos con su escáner, en lugar de requerir que ese trabajo se haga de forma manual.

Astrobee también puede monitorear condiciones ambientales dentro del complejo orbital, entre ellas, los niveles de sonido, que pueden ser muy fuertes en la estación o bien, la calidad del aire.

NASA también explica, en la página web oficial del proyecto, que estos robots resultarán valiosos para “ver y escuchar las actividades de la estación a través del micrófono y sus cámaras, vigilar y realizar experimentos, o supervisar las tareas rutinarias por control remoto”.

Otro aporte, según la agencia espacial, será la posibilidad de desarrollar nuevas investigaciones científicas y probar tecnología en la llamada gravedad cero. Esta es aquella que se experimenta cuando un cuerpo no está sometido a la fuerza de gravedad que ejerce el centro de gravedad del planeta Tierra, por ejemplo.

Posted by Andres Mora Robotics on Thursday, November 23, 2017
Lecciones aprendidas

Según Mora, la posibilidad de hacer un robot espacial lo llena de mucha satisfacción y le ha dejado aprendizajes no solo a nivel de conocimiento, con profesionales de Carnigie Mellon, el Instituto Tecnológico de Massachussets o Standford, sino también personales.

“Yo pensaba que la parte técnica iba a ser más fácil; lo de regirse por todos los requerimientos técnicos que hay para poder, por ejemplo, cortar un cable, pegarle un pincito para que se conecte a otra parte, es súper estricto”, recordó Mora.

Esta es una lección de humildad que ahora está disfrutando mucho, aseguró el ingeniero espacial.

Sobre su experiencia con NASA afirmó que “ha sido fascinante”. Asimismo, dijo que está trabajando para que en algún momento otro tico pueda ir allá. “Así como don Franklin (Chang) me dio la oportunidad hace muchísimos años, estoy esperando para hacer lo mismo”, comentó Mora, quien en el 2001 hizo una pasantía en el Laboratorio de Propulsión Avanzada (ASPL por sus siglas en inglés), en el Centro Espacial Johnson.