Diego Castillo. 20 agosto, 2015
El OIJ econtró municiones de fusil AK-47 en una vivienda en el sector de Astua Piri, en Cariari de Pococí, Limón.
El OIJ econtró municiones de fusil AK-47 en una vivienda en el sector de Astua Piri, en Cariari de Pococí, Limón.

Las autoridades judiciales realizaron esta madrugada 14 allanamientos en varios cantones de las provincias de Limón, San José y Heredia en los que detuvieron a nueve sospechosos de estar relacionados con dos asesinatos y tráfico de drogas.

Al parecer, los detenidos están relacionados con dos bandas de sicarios asociadas a grupos narcos y el trasiego de drogas, informó el Fiscal General, Jorge Chavarría.

La Fiscalía solicitó prisión preventiva solo para siete de ellos, porque contra los otros dos no tienen suficientes pruebas.

Tres sospechosos están prófugos, y las autoridades están buscándolos.

Los 12 hombres, entre detenidos y prófugos, supuestamente integran dos bandas que se encuentran en disputa en la provincia de Limón.

Los allanamientos los realizaron el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y el Ministerio Público en Guápiles y Cariari de Pococí, en Limón centro, Siquirres, y en Batán de Matina, todos en la provincia caribeña.

También en Desamparados y Rohrmoser de Pavas , en la provincia de San José; y en la Rivera de Belén, en Heredia.

En los operativos se decomisaron seis armas de fuego, municiones de fusil AK-47 y ₡65 millones en efectivo. El OIJ está en busca de una AK-47.

A los supuestos sicarios se les relaciona con dos asesinatos en Pococí y Limón.

Droga, muerte y venganza. El primer caso se dio en Campo 5 de Cariari, se trata el asesinato de Ademar Jiménez Gómez, por un aparente ajuste de cuentas. Supuetamente Jiménez, quien era integrante de unas de las bandas, había retenido ¢20 millones y 10 kilos cocaína, perteneciente a la otra organización criminal y por eso se ordenó su muerte, explicó el Fiscal General.

Debido a esto, en enero lo ejecutaron y quemaron su cuerpo en una finca bananera en Cariari de Pococí, indicó el director del OIJ, Gerald Campos.

En respuesta a ese asesinato, ocurrió el segundo homicidio. Al parecer, y por error, mataron a un ciudadano inocente identificado como Pablo Castro Barrantes, quien no tenía nada que ver con las organizaciones criminales o el tráfico de drogas. Este hecho se dio en Matina de Limón en febrero de este año.

Castro era dueño de una empresa de vidrios. El 30 de marzo lo llamaron para un trabajo en Matina, donde viajó con su sobrino, al llegar al lugar dos motociclistas lo interceptaron y lo balearon con fusiles AK-47.

"Son de lo peor, sin ningún respeto por la vida humana, que se comportan como animales. Son sicarios, también son narcos por accidente, pero su verdadero oficio es matar", expresó Chavarría.

Todos los detenidos tienen antecedentes por delitos violentos, asesinatos y narcotráfico.

Cadáver quemado y con las manos atadas aparece en finca