Eillyn Jiménez B.. Hace 4 días
Según el OIJ, las agresiones y amenazas con armas de fuego son las intimidaciones más empleadas por los extorsionadores para exigir el pago de una deuda. Foto: Shutterstock
Según el OIJ, las agresiones y amenazas con armas de fuego son las intimidaciones más empleadas por los extorsionadores para exigir el pago de una deuda. Foto: Shutterstock

Entre el Parque Morazán y el Mercado Central, en San José centro, hay apenas 900 metros de distancia. Sin embargo, ese recorrido es suficiente para observar en postes y recibir anuncios de créditos rápidos y sin fiador.

Pese a no ser la mejor opción para obtener un financiamiento, la situación económica de algunas personas les lleva a adquirir deudas con desconocidos, sin tomar en cuenta las consecuencias a futuro.

Durante los últimos seis años, los préstamos gota a gota, como se les conoce a este tipo de créditos por la manera en la que se pagan, se han convertido en una vitrina con la cual los delincuentes extorsionan a sus víctimas.

Si bien es cierto, otorgar un financiamiento no es ilícito, al perpetrar amenazas y agresiones los prestamistas incurren en una falta.

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) registró un pico de denuncias en el 2016, con 473 casos y, pese a que en los últimos dos años la cifra bajó a 334 (2017) y 163 (hasta junio del 2018), el dato sigue siendo alto.

Steven Sánchez, investigador de la sección de Delitos Varios de la Policía Judicial, detalló que los comerciantes y taxistas, tanto formales como informales, son las principales víctimas de extorsiones relacionadas con créditos gota a gota.

Agregó que, regularmente, estas personas tienen entre 20 y 35 años, son de clase media o media- baja y suelen estar iniciando en un trabajo.

“El término gota a gota hace referencia a la manera en la que se paga. Regularmente, los montos de los intereses son muy altos, por ejemplo, si se sacan ¢100.000 se paga semanalmente ¢20.000 o ¢25.000, son montos sumamente elevados, ya que no es normal que si se sacan ¢100.000 en ese mismo mes se pague la misma cantidad de dinero y sea solamente de intereses”, explicó Sánchez.

Los intereses que fijan los prestamistas informales son variables, por ejemplo, en el caso de los hermanos libaneses Akl el cobro era de ¢2.000 por día, pero hay otros sujetos que por semana piden ¢20.000 o por quincena ¢50.000.

Precisamente, en noviembre anterior Ziad Akl fue condenado a prisión por varios delitos, entre estos una tentativa de extorsión.

“Los intereses son antojadizos. Hemos visto que la modalidad es semanal y, en algunos casos por día o quincenal, por lo general no es mensual porque al delincuente no le representa ningún interés hacer lo mismo que hace un banco, ellos ocupan el dinero, entonces lo que hacen es cobrar por semana”, detalló el investigador judicial.

Pero, ¿por cuánto tiempo puede extenderse la deuda? ¿En qué momento se cancela el crédito de manera definitiva? A esas interrogantes no hay respuestas, debido a que se han atendido casos en los que una persona cancela ¢7 millones y mantiene la deuda.

Sánchez manifestó que no existe un plazo para pagar, solo le piden al acreedor de la deuda cancelar un monto determinado por día, semana o quincena.

Además, en los casos en los que hay recibos de por medio, estos solo suelen decir que el monto pagado corresponde a los intereses de la deuda.

“A veces la persona paga y a los dos meses la vuelven a llamar diciendo que no pagó una de las primeras quincenas y que ahora debe una suma gigantesca, por lo que pasarán por la casa o seguirán cobrando por semana”, mencionó el experto judicial.

En julio del año pasado dos hombres fueron capturados en San Ramón de Alajuela por extorsionar a un comerciante que ya había pagado la deuda.

Los investigadores determinaron que los sujetos aprovecharon la muerte de los líderes del grupo al que pertenecían –asesinados el 24 de mayo de ese año dentro del bar y churrasquería Geroka, en Santiago de San Ramón– para realizar supuestos cobros de una deuda que en realidad ya estaba cancelada.

De momento, la Policía Judicial no tiene cuantificada la cantidad de organizaciones que se dedican a realizar extorsiones después de prestar dinero. La falta de identificación de estos grupos obedece a que en ocasiones son terceros quienes tienen contacto con los deudores, tanto para entregar y recibir dinero como para realizar amenazas o agresiones.

Sánchez advirtió que, aunque hay casos en los que obtener un préstamo de este tipo no conlleva ningún riesgo, lo ideal es buscar otras alternativas.

“Lo recomendable es no adquirir este tipo de préstamos porque no están regulados por la ley y, porque al no existir ninguna regulación se exponen a extorsiones”, dijo.

Aclaró que en casos de extorsiones, si se identifica a los responsables, estos son detenidos, pero de igual forma el solicitante del dinero debe honrar la deuda.

El investigador de la sección de Delitos Varios del OIJ, Steven Sánchez, explicó que otorgar un crédito no es delito, pero que incurrir en extorsiones para exigir un pago sí lo es. Foto: Albert Marín
El investigador de la sección de Delitos Varios del OIJ, Steven Sánchez, explicó que otorgar un crédito no es delito, pero que incurrir en extorsiones para exigir un pago sí lo es. Foto: Albert Marín
Intimidación psicológica

Realizar una llamada, escribir por redes sociales o llegar a la puerta de la casa de la persona que está morosa son parte de las estrategias de los extorsionadores para amenazar.

Según Sánchez, como parte de la intimidación psicológica que aplican para obtener los pagos suelen dar nombres de personas allegadas y aseguran que ya saben la ubicación de ellos para ir a buscarlos, golpearlos o matarlos.

“Esto es algo muy emocional y psicológico. Lo que más cala es la amenaza a familiares o seres cercanos, porque dicen que les pueden hacer daño.

“En Costa Rica, hasta ahora no se ha determinado que la falta de pago desencadene un homicidio, pero hay casos en los que la gente termina sacando otro préstamo para evitar consecuencias de algún tipo”, aseveró Sánchez.

Las agresiones y amenazas con armas de fuego son las intimidaciones más empleadas, de acuerdo con los registros del OIJ, pero en ocasiones se han accionado armas y provocado lesiones graves.

San José y Heredia son las provincias en las que más denuncias se interponen por extorsiones derivadas de créditos gota a gota y, el segundo semestre del año suele registrar un aumento significativo de casos por la necesidad de obtener dinero para diversas actividades o gastos.

En caso de ser víctima de extorsión lo ideal es denunciar con prontitud en una oficina del OIJ o mediante la línea confidencial 800-8000-645.

“Si se cae en un préstamo gota a gota y los cobros vienen acompañados de amenazas o agresiones es recomendable no entrar en conflicto porque en esos casos la violencia de los delincuentes suele aumentar, es mejor denunciar y que las autoridades se encarguen”, finalizó Sánchez.