Katherine Chaves R., Keyna Calderón. 5 marzo

"Mi hijo y yo estábamos ese mismo día (18 de setiembre del 2017) en las afueras de la basílica (de los Ángeles) esperando a un señor para hablar de la venta de una lavadora. Yo tenía cuatro meses sin trabajo y tenía mucha necesidad en la casa.

“En ese momento, el oficial (Fernando) Calderón se nos acercó, porque nos vio como sospechosos, pero nosotros le contamos qué estábamos haciendo ahí y él (oficial) nos hizo conversación”.

Así comenzó su testimonio el sospechoso de asesinar al policía Fernando Calderón Aguilar, de 57 años, en Cococí de Aguacaliente, Cartago, la noche del 18 de setiembre del 2017.

El imputado, de apellidos Navarro Trejos, rindió declaración en el penúltimo día del juicio por homicidio y robo agravado, que se lleva a cabo en el Tribunal Penal de Cartago. También se juzga a su hijo, de apellidos Navarro Mata; quien se abstuvo de declarar.

“Me dijo que ocupaba pintar y arreglar el piso del cuarto que alquilaba, me pidió que le hiciera el trabajo y que a las 7 p. m. de ese mismo día me esperaba por la escuela de Cocorí. Pero, ese día llovió tanto que pensé en no ir”.

No obstante, según la declaración del sospechoso, el oficial le insistió para que fuera a ayudarlo, por lo que él accedió.

Un papá y su hijo son juzgados por el homicidio del policía Fernando Calderón Aguilar. Foto: Keyna Calderón
Un papá y su hijo son juzgados por el homicidio del policía Fernando Calderón Aguilar. Foto: Keyna Calderón

El acusado agregó que, cuando llegaron a la casa del oficial, este le pidió que entrara solo y que su hijo lo esperara afuera. “Entramos y él cerró el portón principal, por lo que sentí un escalofrío y sentí que algo iba a suceder”, dijo.

A pesar de ese presentimiento, Navarro tomó las medidas para realizar el trabajo y, cuando se disponía a retirarse, el oficial le insistió en que necesitaba conversar con él.

Según él imputado, el policía le hizo proposiciones sexuales y hasta le confesó que había cometido violaciones en el pasado.

“Me dijo que si no sería a la buena, sería a la mala y sacó un cuchillo. Y yo lo ataqué con otro”, apuntó el imputado, quien dio amplios detalles de cómo lo asesinó.

Después del crimen, añadió, se fumó dos cigarros y se cambió tanto la camisa como las tenis, por ropa y botas del fallecido.

“También cogí el teléfono de él y la bicicleta. Limpié la sangre, cogí una ropa que me iba a regalar y salí”.

El sospechoso continuó: “Agarré las llaves, abrí y mi hijo me preguntó que qué había pasado adentro. Yo le dije que nada, que el señor ya estaba durmiendo”.

En cuanto al porqué tomó las pertenencias del policía, Navarro contestó: “Mi pensamiento no era robarle ni hacerle daño. Tomé la bici y el teléfono para venderlos para comprar comida para mi casa”.

El homicidio ocurrió en setiembre del 2017. Foto: Archivo
El homicidio ocurrió en setiembre del 2017. Foto: Archivo
Solicitudes

Pese a esa declaración, el Ministerio Público insistió en su tesis de que padre e hijo actuaron para apoderarse de los bienes de Calderón.

Para la fiscal Seidy Peraza, el hijo sabía lo que su padre hacía en el interior de la casa y permaneció afuera para vigilar.

Por eso, la Fiscalía solicitó 45 años tanto para el padre como para el hijo: 35 años por homicidio calificado y 10 por robo agravado. Además, pidieron la extensión de la prisión preventiva por seis meses más, ya que vence el 25 de marzo.

Mientras, Diana Villalta, abogada defensora del hijo, insistió en que su cliente es inocente. “No hay prueba directa de que se presentó con el papá a la vivienda del fallecido para apoderarse de sus cosas. Ni siquiera se utilizó la fuerza para ingresar. Había cosas de mayor valor que se pudieron haber llevado, pero no”.

Con ese argumento solicitó que se absuelva de toda pena y responsabilidad del delito de homicidio calificado y que, por el robo agravado, se le imponga la pena mínima.

El abogado defensor del papá, Gabriel Rojas, consideró que “no hay credibilidad en la acusación”.

“La declaración es convincente, clara y detallada. Mi representado actúa por una dinámica, no es un homicidio calificado, sino una legítima defensa de su integridad. Pero, si el Tribunal considera que la actuación fue desmedida por el uso extremo de la violencia, solicito que no se acoja a lo solicitado por el Ministerio Público”, concluyó.

La sentencia será dictada a las 9 a. m. de este miércoles en el Tribunal Penal de Cartago.