Judiciales

Caso de Allison Bonilla: oficial del OIJ revela que intentaron borrar huellas del crimen

Agente afirma que vehículo en que transportaron a la víctima fue lavado muy bien para quitar manchas de sangre

Una oficial del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) reveló, sin identificar a nadie, que alguien intentó borrar las huellas del crimen de la joven Allison Pamela Bonilla Vásquez, ocurrido en marzo del 2020, en Paraíso de Cartago.

El relato lo hizo, este jueves, la agente Beatriz González Brenes, durante el cuarto día del juicio contra Nelson Enrique Sánchez Ureña, alias Sukia, único imputado por el asesinato de Bonilla.

González señaló que durante las pesquisas se determinó que Allison fue vista por última vez con vida cuando subió a un vehículo BMW de dos puertas, que pertenecía a Sánchez Ureña.

No obstante, la oficial indicó ante el Tribunal Penal de Cartago que cuando decomisaron el carro y lo llegaron a revisar, se dieron cuenta de que lo habían lavado muy bien.

“El 27 de marzo en el laboratorio especializado en búsqueda de evidencia en San Joaquín de Flores (Heredia) se realiza la diligencia. Primero se hace una inspección visual donde se aprecia que el vehículo se encontraba totalmente limpio.

“Las alfombras y asientos limpios con un tipo de abrillantador, Nais. Faltaba la alfombra delantera izquierda y la de la cajuela, que se encontraba totalmente limpia.

“En la compuerta de la cajuela se encontraron unas manchas color rojo. Posteriormente, se realiza rastreo de elementos pilosos, se localizan y levantan varias muestras.

“Luego se realiza la inspección por parte de Bako (un perro especializado en la búsqueda de sangre) dando indicación el perro, de la existencia de evidencia en los asientos delanteros y en la cajuela.

“Se procede a aplicar la prueba de luminol en las zonas señaladas por el perro y la prueba dio positivo, que era sangre humana”, relató la testigo durante el debate.

Allison Bonilla Vásquez desapareció el 4 de marzo del 2020 cuando recorrió 5,5 kilómetros entre Cachí, donde estudiaba, y la urbanización Florencio del Castillo, en Ujarrás de Paraíso, donde se ubica su casa.

Desde entonces se realizaron múltiples diligencias para tratar de dar con su paradero, pero pasaron más de seis meses para hallar el cuerpo.

Muere debido a golpes

El pasado lunes, al brindar detalles sobre la acusación, la fiscala Paula Aragón Gómez indicó que la muchacha murió debido a los golpes que sufrió cuando fue lanzada, inconsciente, a un botadero clandestino ubicado en San Jerónimo de Cachí.

Señaló que Nelson Enrique Sánchez fue la persona que abordó a la muchacha mientras esta caminaba y que la invitó a subir a su vehículo para llevarla a su casa, como lo había hecho en otra ocasión.

Sin embargo, dijo, ese 4 de marzo siguió otra ruta y la llevó hasta una finca de café ubicada 200 metros al norte del parque recreativo Charrarra, donde la bajó del carro y luego la golpeó.

“El fuerte golpe propinado por Sánchez le ocasionó a Allison Bonilla una herida sangrante que dejó rastro en el terreno y la dejó inconsciente, momento en el que el imputado la introdujo nuevamente en su vehículo, colocándola en el asiento delantero, y, finalmente, la amarró de sus manos con un trozo de tela y cinta adhesiva para colocarla en la cajuela del automotor.

“Acto seguido, Sánchez Ureña condujo con rumbo a un botadero clandestino ubicado en San Jerónimo de Cachí y ese mismo día, el 4 de marzo del 2020, el imputado al llegar, con total desprecio por la vida humana, sacó de la cajuela el cuerpo inconsciente de la ofendida y lo lanzó a un precipicio”.

La oficial del OIJ, Beatriz González, manifestó este jueves que ella participó en el operativo que permitió localizar partes del cuerpo de Allison Bonilla. Agregó que eso sucedió el 28 de setiembre del 2020.

“Los restos se encontraban en una pendiente en una posición horizontal. Se ubican extremidades superiores, costillas, vértebras, fosas iliacas, fémur, tibia y peroné.

“Una de las extremidades inferiores (fémur y tibia) aún se encontraban unidos por un cartílago y entre estos huesos se observa un trozo de tela que pudo ser parte del pantalón. Los huesos tenían tierra adherida, hierba, hojas secas y estaba tomando coloración verde, por la humedad del lugar, maleza y musgo”, añadió.

Por su experiencia como investigadora considera que es imposible que una persona bajara a colocar esos huesos hasta el lugar del hallazgo.

Este juicio continuará el próximo martes, cuando se espera la declaración de tres analistas criminales de la Policía Judicial. La audiencia dará inicio a las 8:30 a. m.