Hugo Solano C.. 1 enero
El 88% de los 41 asesinatos de este año en el cantón central de Puntarenas se han concentrado en tres de sus distritos Foto: Archivo/ A. Garita.
El 88% de los 41 asesinatos de este año en el cantón central de Puntarenas se han concentrado en tres de sus distritos Foto: Archivo/ A. Garita.

Durante el 2020 Puntarenas mantuvo la acelerada curva de homicidios que comenzó en el 2017. La mayoría de esos asesinatos han sucedido en el cantón central, debido a venganzas y ajustes por narcotráfico.

El golpe que dio el OIJ a la banda de Los Ungar, a mediados de este año, en Fray Casiano, El Roble y Bulevar del Sol en Barranca, Puntarenas, lejos de atenuar esa oleada de asesinatos, fue un detonante más.

Esa agrupación narco era dirigida desde La Reforma por dos hermanos de apellidos Zúñiga Thomas, a quienes se les relaciona con la muerte de seis hombres con edades entre 18 y 39 años. Los asesinatos fueron perpetrados entre octubre del 2019 y mayo del 2020.

La encarnizada lucha por territorios para el narcotráfico se disputa en cada esquina a punta de bala y decenas de muchachos han quedado sin vida en las polvorientas calles de barriadas humildes.

Y es que otras bandas, como la de Los Cachorros y Los Gatos, tratan de ocupar el terreno que dejaron Los Ungar.

De igual forma, la captura de algunos líderes de Los Ungar, empoderó a otros colaboradores de esa misma estructura para tomar el mando y no dejarse robar el mercado de narcomenudeo que tenían consolidado.

Lo cierto es que entre el 1.° de enero y el 17 de diciembre del 2020 ocurrieron en el cantón central de Puntarenas un total de 43 asesinatos, es decir, en cuestión de dos años, se duplicó la cifra.

Los jóvenes son los que más mueren, los que más consumen y también los que mayoritariamente integran las bandas de sicarios, explicó Pablo Bertozzi, director regional del Ministerio de Seguridad.

Chacarita, Barranca y El Roble, situados a ambos lados de la carretera que atraviesa la lengüeta de tierra que lleva a la zona turística de Puntarenas, son los más golpeados con 36 de esos 41 homicidios del cantón central de esa provincia.

Esos tres distritos acumulan el 88% del total de asesinatos en el cantón. La mayoría obedecen a venganzas y ajustes de cuentas por el dominio de territorio para la venta de drogas.

Según Exleine Sánchez, jefe regional del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Puntarenas, con la desarticulación de una de las principales bandas, en junio, era de esperar que los restantes miembros de la organización ajustaran cuentas con sus potenciales rivales y que otros grupos trataran de apoderarse del territorio.

Así las cosas, en julio fueron asesinadas seis personas, y en octubre siete, siendo los meses más activos del año en ajustes de cuentas en Puntarenas, provincia que hasta el 21 de diciembre registraba 84 homicidios.

Narco seduce a jóvenes

Para el director Regional de la Fuerza Pública de Puntarenas, Pablo Bertozzi, de no ser por las constantes incursiones de la Policía a esos tres distritos, los asesinatos serían aún más, pues han prevenido muchas otras muertes entre grupos narcos, así como de sujetos a los que llamó “lobos solitarios”, que asesinan por otras causas.

Afirmó que el desempleo y la informalidad convierten esas barriadas en tierra fértil para que organizaciones narcotraficantes recluten a jóvenes en sus filas, al deslumbrarlos con ofrecimientos de bienes que ellos añoran.

Dijo que otras instituciones estatales, que deben velar por el desarrollo, han dejado sola a la Policía.

En lugar de estar en clases, los muchachos se dedican a vender drogas, al sicariato y otros terminan como adictos a los estupefacientes.

“Los que están poniéndole el pecho a las balas en esto son los jóvenes. Lamentablemente son los que más mueren y sus edades van entre 14 y 25 años. En su corta historia, matan y mueren por venganzas”, dijo Bertozzi.

Más que llenar las barriadas de policías, dijo que faltan oportunidades de empleo, así como recuperar espacios públicos y otros estímulos para evitar que el crimen siga robándose a los jóvenes.

“A altas horas de la noche se ven muchachitos caminando en esas calles, prácticamente chiquitos, que caen en manos de los delincuentes”, sostuvo.

La Fuerza Pública no puede determinar cuándo se va a perpetrar un homicidio, lo más que puede hacer es llegar a la escena y tratar de detener a los sospechosos, añadió Bertozzi.

“La única prevención que yo veo es a largo plazo. Se trata de cómo hacer para que los muchachos se interesen menos en el consumo de drogas y dejen de deslumbrarse por lo que les ofrece el narcotráfico”, acotó.

Dijo que los megaoperativos les han permitido sacar armas de fuego, motos y drogas de esas calles, pero es una lucha que no se termina y que requiere de más instituciones sociales, educativas y de empleo, para una atención integral.

A manera de ejemplo, explicó que en esas barriadas hay zonas donde no es fácil movilizarse porque hay gente que construye sobre las aceras. Otros no tienen buena canalización de las aguas y eso genera conflictos entre vecinos y crea ambientes agresivos.

“En el día a día se observa gente de mal humor porque, además del entorno en que están, tienen dificultades para llevar la comida a la casa”, explicó el jefe policial.

Añadió que muchas casas de esa zona no tienen conexión a Internet y los niños han tenido que dejar la escuela. A eso se suma la pandemia y una espiral de violencia en medio de la cual surge el monstruo del narco, metiendo a jóvenes en el consumo de drogas y violencia.

Calificó de inconcebible ver a muchachos de 14 años con pistolas, matando a otros de su misma edad.

(Video) Jefe policial lamenta que el narco seduzca a jóvenes porteños en vulnerabilidad

Hay como una carrera en la criminalidad, por ver quién es el más fuerte, quién es el que más plazas ocupa y el que más distribuye droga e incluso el que más mata.

Apartar la idea de que no se puede ir a ciertos lugares porque es muy peligroso obliga a la institucionalidad a entrar, para que dejen de serlo.

De no ser así, seguirán con el estigma de peligrosos. “Todas las comunidades tienen una mayoría de gente buena que hay que proteger. Son los menos lo que generan la delincuencia y criminalidad”, sostuvo Bertozzi.

Pandemia frustró prevención

Para Andrea Madrigal, vicealcaldesa de Puntarenas, el ajuste de cuentas por casos de drogas persiste, pese a que este año se desarticularon dos bandas fuertes.

Del 1.° de enero al 12 de diciembre del presente año, el OIJ detuvo a 183 personas en Puntarenas, mientras que la Fuerza Pública y la Policía de Control de Drogas (PCD) también han sacado de las calles a personas por tráfico de drogas y con cuentas pendientes con la justicia.

Destacó que casi todos los homicidios son entre segmentos de narcotraficantes y pese a megaoperativos, como el que en febrero permitió decomisar casi 500 motos, los asesinatos siguen.

La funcionaria lamentó que el programa Sembremos Seguridad, que ayudaba con pintacaritas, mejengas, teatro y otras actividades preventivas para niños y jóvenes en las áreas más humildes, hubo que suspenderlo a raíz de la pandemia por covid -19.

“Se buscaba inculcar valores para que los futuros jóvenes no fueran engañados y reclutados por el narco, pero se suspendió porque eran actividades de compartir y de convivencia, con juegos infantiles en escuelas de Juanito Mora, Riojalandia, Chacarita y otras, donde desde marzo se suspendieron las clases presenciales.

Para el año entrante el municipio y la Fuerza Pública intentarán retomar la prevención con el mismo programa, pese a que no se cuenta con la logística que había antes en las escuelas.

La vicealcaldesa Madrigal sostuvo que Puntarenas tiene muy buena conectividad y que, de cada 100 hogares, hay 70 que tienen cablera y wi-fi, pero falta la cultura educativa para actuar desde la virtualidad.

Para el 2021 esperan unirse a un plan llamado Cantón Amigo de la Infancia, para fortalecer a la niñez y la adolescencia. El 11 de enero van a presentarlo al Concejo Municipal, con el fin de implementar nuevas acciones de prevención.

También, a través de ayudas de la Organización de Naciones Unidas, desarrollan programas de emprendimiento para capacitar como líderes a mujeres, que llevan la carga social en muchos de los hogares en vulnerabilidad.

Pese a este panorama, el municipio no cuenta con Policía Municipal y por eso la vicealcaldesa insiste en que se respalde a la Fuerza Pública, que no puede trabajar sola, sino que ocupa ayuda de la Policía de Migración, el OIJ y otros entes.

“Hacemos un llamado a las autoridades para que apoyen con más presencia policial, de manera que las personas honestas de los distritos más afectados se sientan seguras. Los jóvenes deben apostar por ser mejores y no buscar lo fácil, pues eso es lo que nos está matando”, puntualizó.

Barranca en Puntarenas y lugares cercanos como Chacarita y El Roble, son los distritos que concentran la mayoría de asesinatos. Foto: Cortesía, OrotinaOnline.
Barranca en Puntarenas y lugares cercanos como Chacarita y El Roble, son los distritos que concentran la mayoría de asesinatos. Foto: Cortesía, OrotinaOnline.