Katherine Chaves R.. 3 enero, 2017
Uno de los homicidios vinculados al narco ocurrió el 14 de octubre en el precario 1.° de mayo, en Aserrí, donde asesinaron a 3 personas. | R. MURILLO
Uno de los homicidios vinculados al narco ocurrió el 14 de octubre en el precario 1.° de mayo, en Aserrí, donde asesinaron a 3 personas. | R. MURILLO

La violencia en Costa Rica no le da tregua a las autoridades. Durante el 2016 la cantidad de homicidios aumentó con respecto a los años anteriores.

Según el reporte del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), durante los últimos 12 meses hubo 577 asesinatos, mientras que en 2015 se dieron 558. Es decir, hubo 19 crímenes más que en el periodo anterior.

Esto también implicó un incremento en la tasa de homicidios: las autoridades manejan que, en el 2016, fue de 11,8 por cada 100.000 habitantes. En el 2015, la tasa fue de 11,4.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que una tasa de 10 homicidios por cada 100.000 habitantes es considerado una “epidemia”.

Y es que el indicador se agrava más al señalar que en el primer día de este 2017 se registraron cuatro asesinatos, producto de riñas y asaltos, en el cantón de Pérez Zeledón, en Goicoechea y en La Carpio, todos en San José, y en Sarapiquí de Heredia.

En detalle. En un corte del OIJ al 6 de diciembre, se indicaba que se reportaban 541 crímenes.

Las estadísticas señalaban que, hasta ese día, el mes más violento del 2016 fue octubre con 59. En abril fue cuando se registraron menos asesinatos, con 37.

De esos 541 homicidios que se tenían registrados hasta principio de diciembre, 107 fueron por ajustes de cuentas relacionados a actividades de narcotráfico, o bien, del crimen organizado.

Uno de los casos más fuertes vinculados a problemas por drogas ocurrió el 14 de octubre en el precario 1.° de mayo, en la localidad de Aserrí, en San José, donde fueron asesinadas tres personas dentro de un búnker.

Otro de los sucesos que, al parecer, están vinculados con líos por estupefacientes ocurrió el 21 de setiembre en Alajuela.

Ahí, acribillaron a Elther Kenner Chavarría Pastrán, de 40 años, quien es hermanastro de dos sujetos que están desaparecidos desde mediados del 2016.

Del resto de los homicidios: 118 se dieron en medio de venganzas, que, en apariencia, no tienen relación con problemas por drogas; 98 por riñas y 78 casos aún no tienen claro su móvil.

Los otros crímenes fueron por violencia doméstica, porque se repelía una actividad criminal o por un lío pasional.

Entre los asesinatos motivados por celos, el caso más sonado fue el 14 de febrero en Matapalo de Santa Cruz de Guanacaste, cuando un sujeto asesinó a casi toda una familia.

Las víctimas fueron Jéssica Durán Guerra; su esposo Dirk Beauchamp, de nacionalidad estadounidense, y tres de sus hijos de 12, 8 y 6 años. Fueron hallados 48 horas después de la matanza.

Por este caso, el nicaragüense Adrián Salmerón fue detenido en su país natal y, como la Constitución Política de ese país prohíbe la extradición de sus nacionales, el juicio contra él se realizó allá. El 6 de julio anterior fue condenado a 183 años de prisión.

‘Es normal’. El aumento de crímenes se dio pese a que, en el 2015, las autoridades anunciaron tomar “fuertes medidas” para disminuir las alarmantes cifras.

Entre las decisiones resaltaron la intervención de fuerzas especiales del Ministerio de Seguridad Pública en zonas conflictivas, así como el reforzamiento de la Sección de Homicidios del OIJ con ocho agentes judiciales.

Jorge Chavarría, fiscal general, agregó que todas esas acciones generadas desde varios frentes incidieron en que la cantidad de homicidios no aumentara de forma drástica.

“No es un aumento sustancial (...) Y eso es importante porque significa que hay contención. Llevar estas cifras a cero debe ser el resultado de una acción integral del Estado. Lo que estamos viendo no nos satisface, pero sí nos indica que tomamos acciones que nos permitieron contener. Si no hubiésemos contenido, los números hubiesen aumentado enormemente”, adujo.

Empero, más allá de que considera que es un aumento “normal”, Chavarría admitió que hay que trabajar para golpear más a las organizaciones criminales.

“Costa Rica ya pasó a formar parte del fenómeno del narcotráfico, al igual que Centroamérica. Hay que trabajar en desarticular dichas organizaciones, tenemos que reforzar. Pero no depende solo de la represión. Más bien, hay que enfocarnos en prevención, con la Fuerza Pública.

”Porque si hay algo en lo que le estamos debiendo a la ciudadanía es en tomar acciones en materia de prevención”, aseveró.