Mónica Morales. 19 enero
Mujer con tos. Foto: Shutterstock.com
Mujer con tos. Foto: Shutterstock.com

El cáncer de pulmón es el principal causante de fallecimientos asociados al cáncer en todo el mundo y cerca del 85% de los casos está relacionado con el hábito de fumar.  Este cáncer es un tipo de tumor que suele comenzar por el crecimiento anormal y descontrolado de las células que cubren ciertas partes de estos órganos, como son los bronquios, bronquiolos y alveolos.

Los síntomas pueden incluir tos, dolor en el tórax, pérdida de peso y con menor frecuencia, expectoración de sangre. Cerca del 25% de los casos son asintomáticos y se detectan accidentalmente mediante estudios de imagen del tórax. Tan solo en el 2018 se diagnosticaron 452 casos nuevos en Costa Rica y se registraron 394 fallecimientos, que ubican al cáncer de pulmón en el sexto lugar en las estadísticas de mortalidad de cáncer en el país. En este contexto, los avances que se realizan en el diagnóstico temprano, así como en el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas, constituyen un reto y son fundamentales para reducir la tasa de mortalidad en el país.

Si bien, la causa principal del cáncer de pulmón tipo epidermoide es el hábito de fumar tabaco, existen otros factores de riesgo que lo pueden ocasionar. Destacan la exposición al gas radón, al humo de segunda mano (ser fumador pasivo), al asbesto y a productos de combustión de diésel; antecedentes personales o familiares de cáncer de pulmón y estar expuesto a radiaciones.

Cabe destacar que conforme los esfuerzos realizados a nivel de salud pública por los gobiernos, se ha logrado un mayor control del consumo de tabaco y por ende, se ha generado un cambio en el subtipo predominante de cáncer de pulmón, siendo adenocarcinoma lo que se diagnostica con mayor frecuencia en la actualidad.

Poblaciones de riesgo

Según la Sociedad Americana contra el Cáncer, la mayor parte de las personas diagnosticadas con esta enfermedad tienen 65 años o más e inclusive, la edad promedio al momento de la detección ronda los 70 años. Adicionalmente, cerca del 14% de los nuevos casos de cáncer en adultos mayores, en el mundo, son de pulmón.

Otro de los grupos propensos a padecer esta enfermedad es el de los hombres afrodescendientes, quienes tienen un 15% más de probabilidades en comparación con hombres de otras etnias. El cáncer de pulmón tiene la particularidad de ser el segundo más común entre mujeres y hombres a nivel mundial. Sin embargo, el cáncer de pulmón no discrimina, cualquier persona podría ser diagnosticada con esta enfermedad.

Resulta sumamente importante que si el paciente tiene uno o varios factores de riesgo y además presenta alguno de los síntomas relacionados, visite a su médico para que pueda realizarle estudios específicos, entre los cuales podrían mencionarse los rayos X y tomografía. Entre más temprano se realice el diagnóstico de la enfermedad, el paciente tendrá un mejor pronóstico.

Factores de riesgo

Dentro de los principales factores de riesgo asociados al cáncer de pulmón encontramos:

  • Tabaquismo: el riesgo de cáncer de pulmón aumenta con el consumo de cigarrillo y dejar de fumar a cualquier edad puede disminuir el riesgo de padecerlo.
  • Exposición al humo de segunda mano: incluso si la persona no fuma, el riesgo de cáncer de pulmón aumenta si se está expuesto al humo de segunda mano.
  • Exposición al asbesto y a otros carcinógenos: la exposición laboral al asbesto y a otras sustancias que se demostró que producen cáncer (arsénico, cromo y níquel) también puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de pulmón, sobre todo si la persona es fumadora.
  • Antecedentes familiares de cáncer de pulmón: las personas con un padre, hermano o hijo con cáncer de pulmón tienen un mayor riesgo de padecer esta enfermedad.
Atención a los síntomas

Existen dos tipos de cáncer de pulmón: los de células pequeñas y los de células no pequeñas (este incluye los grupos de adenocarcinoma y epidermoide); esta última clasificación comprende entre el 85% y 90% de los casos. En la mayoría de las ocasiones, esta enfermedad no produce síntomas en los pacientes sino hasta cuando ya está en etapa avanzada.

La tos persistente o con sangre y el dolor en el pecho son dos de los signos a los que deben poner atención las personas. También, destacan la dificultad para respirar, la sensación constante de cansancio, las sibilancias (silbidos en el pecho durante la respiración) y la pérdida de peso sin causa aparente e involuntaria.

Este tipo de cáncer puede presentarse acompañado de crisis continuas de neumonía e inflamación, así como agrandamiento de los ganglios en el interior del pecho e incluso en el cuello.

Tratamiento

El tratamiento específico para cada caso lo establecerá el grupo de médicos tratante, de acuerdo con el tipo de tumor, si este es localizado o ya se ha expandido a otras áreas fuera de los pulmones y con base en el estado general de salud del paciente, entre otros aspectos.

Las personas con cáncer de células no pequeñas pueden recibir cirugía, quimioterapia, radioterapia, terapias dirigidas (bloquean blancos moleculares específicos previniendo así el crecimiento y la propagación de las células cancerígenas) o una combinación de estas. Por su parte, quienes tienen un tumor de tipo de células pequeñas pueden tratarse con radio y quimioterapia.

La industria farmacéutica, investigadores y médicos se han concentrado en mejorar las terapias contra el cáncer de pulmón, dado que al ser de naturaleza muy diversa y a que en ocasiones puede presentar resistencia a ciertos medicamentos, requiere un enfoque más personalizado. De esta manera, se puede asegurar a los pacientes el tratamiento específico para su caso y en el momento correcto.

Inmunoterapia

La inmunoterapia se ha consolidado como una alternativa terapéutica para tratar de forma efectiva el cáncer de pulmón en estadios avanzados. Consiste en un tratamiento que fortalece las defensas naturales del cuerpo para identificar, atacar y destruir a las células cancerosas. Es una terapia biológica que potencia al sistema inmunitario y lo reactiva para que sea capaz de destruir las células tumorales.

Costa Rica se encuentra entre los países pioneros en la implementación de este tratamiento, poniendo a disposición de los pacientes de cáncer de pulmón la inmunoterapia, una nueva alternativa para combatir la enfermedad con un adecuado perfil de tolerabilidad  ofreciendo una mejor calidad de vida al paciente.

Existen tipos diferentes de cáncer de pulmón y algunos responden a la inmunoterapia mejor que otros. La mayoría de las personas que reciben inmunoterapia hoy en día tienen cáncer avanzado (metastásico o estadio 4).

El tratamiento debe continuar

Se debe recordar que el cáncer no está en cuarentena, así que el tratamiento debe continuar a pesar de la pandemia.

  1. Continúe su plan de tratamiento de la mano de su doctor: es necesario que las decisiones las tome en conjunto con su equipo de atención médica. De esta manera, juntos pueden evaluar los beneficios y riesgos de iniciar, mantener, cambiar o detener el plan de tratamiento que está recibiendo.
  2. Manejo de la ansiedad: pasar por exámenes y exploraciones frecuentes es una realidad para los pacientes con cáncer de pulmón. A medida que se acerca el momento de los resultados, suelen experimentar miedo y ansiedad y en el contexto actual que vivimos, estas sensaciones se incrementan. Por eso, es importante encontrar la mejor manera de controlar esa ansiedad. Se sugiere buscar un grupo de apoyo, practicar yoga, meditación o ejercicios de relajación, caminar y compartir sus sentimientos con familiares o amigos cercanos.
  3. Buscar recursos y apoyo: el mayor aliado en esta pandemia es el conocimiento. Es necesario que el paciente conozca acerca del virus covid-19 y cómo lo podría afectar. La Sociedad Europea de Oncología Médica y la Asociación Internacional para el Estudio del Cáncer de Pulmón crearon unas guías para el manejo de los pacientes oncológicos en tiempos de pandemia y documentos educativos.