Andrea González Mesén. 5 mayo

¿Cómo ve el vaso medio vacío o medio lleno? Esta famosa frase pone a prueba nuestra tendencia a una actitud positiva. Tranquila si su respuesta fue la primera opción, la negatividad es el estado más cómo para nuestro cerebro y salir de ahí requiere de trabajo diario y consiente.

Travis Bradberry, autor del best seller Inteligencia Emocional 2.0, afirma que la mantener la positividad es un desafío diario que requiere concentración y atención.

“Debe ser intencional para mantenerse positivo, así va a superar la tendencia del cerebro a enfocarse en las amenazas”, comentó en una de sus entradas en la revista Forbes.

Nuestra naturaleza animal se mantiene en nuestro cerebro a pesar de años de evolución, sin embargo ahora se enfoca en el pesimismo y la negatividad ante los momentos de dificultad preparándonos para reaccionar a tiempo.

El peligro viene cuando esas dificultades no son reales en todo momento, pero nuestra mente sigue adhiriéndose a ellas al punto de inyectar negatividad en todo lo que hacemos.

Pensar en positivo no significa ser iluso o ignorante de la realidad. Es más bien tener la capacidad de vivir lo desagradable de una forma positiva y productiva, buscando y esperando lo mejor y no dejándose llevar la vía fácil del pesimismo.

La Fundación Mayo para la Educación e Investigación Médica ubicada en Estados Unidos asegura en uno de sus informes que el pensamiento positivo la mayor parte del tiempo comienza con el diálogo interno. Se refiere a esos pensamientos que pasan por la mente pero que nunca expresamos.

“Estos pensamientos automáticos pueden ser positivos o negativos. Parte de su diálogo interno proviene de la lógica y la razón. Otro diálogo interno puede surgir de conceptos erróneos que crea debido a la falta de información”, afirman.

Si esos pensamientos que pasan por su mente son negativos es muy probable que su perspectiva de vida sea pesimista, y por el contrario si esos pensamientos internos son positivos es probable que sea optimista.

Eckhart Tolle, autor del libro el Poder del Ahora, explica en su obra que una de las herramientas para mantenerse positivo es vivir el momento presente cada segundo, es decir ser consciente de lo que su mente está pensando y ser testigo de lo que esos pensamientos están generando en su interior.

Por ejemplo, en el momento en el que recibe una noticia que le genera algún tipo de reacción observe esa reacción, cómo se siente, qué emociones le genera. No se juzgue a usted mismo. Una vez que tenga la capacidad de ver esas reacciones está en sus manos tomar la decisión de querer mantenerse en un pensamiento negativo o dar un salto hacia la paz interior y tranquilidad.

Tener una actitud positiva le permitirá enfrentar mejor las situaciones estresantes. Una actitud positiva debe ir acompañado de estilo de vida saludable como una dieta sana, realizar actividad física y evitar actividades como el fumar o beber alcohol en exceso.

Aprenda a pensar en positivo

Lo sentimos no hay una píldora mágica, deberá trabajar en mantenerse positivo. Lo realmente bueno es que es muy simple de lograrlo, aunque requiere de tiempo y constancia.

Identifique los momentos o acciones que con regularidad la lleva a pensar en negativo. Tiene tres alternativas, enfrentar la situación o persona, dejar de hacer esa actividad o aceptarlo y dejar de poner energía negativa en usted mismo.

Durante el día analice sus pensamientos, no juzgue, solo observe y piense si es posible encontrar un giro positivo.

Permítase sonreír o reír. Mantenga contacto con personas positivas.

Procure un estilo de vida saludable. Practique ejercicio durante unos 30 minutos la mayoría de los días de la semana. También puede dividirlo en segmentos de 10 minutos durante el día.

Practique el diálogo interno positivo. Comience siguiendo una regla simple: no se diga nada que no le diría a nadie más. Sea amable y alentador con usted mismo. Si un pensamiento negativo entra en su mente, evalúelo racionalmente y responda con afirmaciones de lo que es bueno para usted.

Sea agradecido. Levante su rostro y de gracias por todo lo que ve. “Gracias por ese árbol”, “gracias por calor”, “gracias por el cansancio”, “gracias por respirar”… el ser agradecido le ayudará a recordar lo afortunado que aún es.