Jorge Arturo Mora. 15 diciembre, 2019
Entre sombras y luces ha sido la presidencia de Carlos Alvarado. Foto: Alonso Tenorio
Entre sombras y luces ha sido la presidencia de Carlos Alvarado. Foto: Alonso Tenorio

Cada vez que Carlos Alvarado se baña en la casa de su madre, debe sacar una enorme candela que se encuentra en la ducha.

A él le hace muy bien ir al hogar de sus padres para jugar básquetbol con sus primos. Después de la sudada, el ritual siempre el mismo: remover con cuidado la gigantesca vela que siempre está encendida.

“Supongo que la pone en el baño para evitar un incendio, así que siempre que voy a bañarme la pongo fuera, me baño y después la pongo de nuevo”, cuenta el mandatario.

Esta candela llegó a la ducha de la familia desde hace año y medio, cuando Carlos Alvarado se convirtió en el 48° Presidente de Costa Rica con una historia harto conocida: comenzó una campaña desde el anonimato, se coló en una agitada segunda ronda y ganó una de las elecciones más polarizadas de la historia reciente del país.

Hoy Alvarado se enfrenta a contradicciones en la opinión pública: un día aparece con uno de los lastres de impopularidad más altos para la región y, para otro, es portada de la revista TIME como uno de los líderes a los que se le debe reconocer su gestión. Esta escala de grises aparece en tiempos difíciles para Latinoamérica, en donde escándalos y sublevaciones han distorsionado el orden de la región.

Todo ese matiz de incertidumbre no parece preocuparle al presidente. Él dice repetidamente que no le molesta su aparente impopularidad, por ejemplo; dice que “es un hombre de convicciones y sabe lo que está haciendo”.

Política de vida
En el acto oficial del inicio del curso lectivo 2019 en el Jardín de Niños República Francesa, Carlos Alvarado compartió con los más pequeños. Foto Jeffrey Zamora
En el acto oficial del inicio del curso lectivo 2019 en el Jardín de Niños República Francesa, Carlos Alvarado compartió con los más pequeños. Foto Jeffrey Zamora

El día anterior a nuestro encuentro, el Presidente visitó la redacción del diario La Nación y, por casualidad, encontró a un grupo de estudiantes de periodismo que le hizo recordar sus tiempos universitarios, cuando era un muchacho de pelo largo, conocido por ser “sapo”.

–¿Qué le suelen preguntar estas personas, las más jóvenes?

–Pues me preguntaron qué me parecía la toma del edificio de Ciencias Sociales (la semana anterior). Pero siempre depende. Los de escuela me preguntan si siempre había querido ser presidente… Otros un poco más grandes me preguntan que cuándo voy a firmar la norma técnica…

Twitter, la red social acaparada por un rango juvenil, es testigo de su testimonio. Incluso, desde comienzos del año, se creó el hashtag #CarlosFirmeYa con el propósito de presionar al mandatario para que autorice la regulación del aborto terapeútico en el país.

El Presidente cuenta que supo de la campaña, pero que para aquel momento había dejado de usar redes sociales. En el período de campaña presidencial, él mismo usaba sus propias cuentas “sin pedir permiso a nadie”, pero al poco tiempo notó que las redes lo distraían mucho.

Fue hasta hace unas semanas que decidió volver a bajar las aplicaciones al teléfono, “porque me interesa saber, no tanto los comentarios, sino tener un sentido inmediato de las discusiones”.

–Por ejemplo, con ese hashtag, ¿cuál fue su reacción?

–Tranquilidad, porque sé mi convicción. Una de las cosas que hago es que digo lo que voy a hacer entonces tengo tranquilidad.

Estas convicciones y tranquilidades suelen aparecer una y otra vez en la conversación a través de sus seis grandes promesas: un reglamento legislativo nuevo, la aprobación de la ley de fortalecimiento de finanzas públicas, la reducción de la sobrecarga docente, el equipamiento de tecnología en centros educativos, la implementación de un tren eléctrico interurbano y la renegociación de la ruta 27 para una ampliación. “De esas promesas hay dos que se han cumplido (reglamento legislativo y la ley de finanzas públicas) y para mí ese es el fondo de las cosas. Lo que se va materializando”.

–Al tener esas convicciones, ¿cómo asume cuando llegan ataques desde la ciudadanía?

–Deposito mi confianza en mí mismo porque es a mí a quien conozco (...).

–Entonces, ¿qué fue lo que pasó en Guanacaste?

Llegada la pregunta, el Presidente se rasca su pierna por primera vez en la entrevista. “Es una buena pregunta”, dice, agudizando la vista hacia una pared blanca de Casa Presidencial.

En julio pasado, ante abucheos y gritos de “fuera Presidente”, Alvarado levantó la voz al final de su discurso por el 195 aniversario de la Anexión del Partido de Nicoya. Se mostró iracundo, ofreciendo una imagen nunca vista.

Tras unos segundos, el presidente responde.

–Soy una persona pausada– dice con voz queda–. Quien me conoce de la familia y amigos saben que soy reservado, de mucha estabilidad emocional… ¿Qué pasó en Guanacaste? Creo que fue ver retratada la polarización en que estamos, fue ver aquella plaza a la que se iba a celebrar la anexión. Era una fiesta donde todos estaban contentos y saludando; había gente que no es de mi partido pero todos estábamos trabajando juntos allá. Veníamos de inaugurar en Guanacaste la planta geotérmica más moderna de Latinoamérica, veníamos de entregar el mercado agrícola más grande de Centroamérica, vimos a más de 300 jóvenes en cursos de bilingüismo… Vimos demostraciones de que Costa Rica puede hacer cosas maravillosas.

”De repente vimos a algunos minoritarios populistas queriendo hacer un agosto electoral y esa manifestación fue un espectáculo de contradicción... Lo curioso es que no dije nada que yo cambiaría en mis palabras, ni lastimé a nadie. No he hecho algo así y espero no hacerlo. El problema fue el tono. Y el tono es una energía que tengo dentro de mí, pero que canalizo para hacer las cosas. Tal vez por 15 segundos esa energía se volvió voz. Mi mamá y mi hermana me dijeron nunca me habían visto así...

–¿Se arrepiente?

–No, no me arrepiento; aprendo. Me arrepentiría si hubiera lastimado a alguien, si hubiera hecho algo deshonesto. Me hubiera gustado usar el tono de otra manera, pero somos imperfectos. Sigo adelante. Todos seguimos.

–Esa noche, cuando pegó la cabeza a la almohada, ¿no le dio vueltas al discurso en su mente?

–No, esa noche era el último acto de la gira. Fui con Claudia (Dobles, su esposa) y Gabriel (su hijo) a tener un descanso en Guanacaste y me enfoqué en estar con ellos.

–Imagino que enfrentar los problemas país ha sacrificado su vida familiar…

-Sí, me hacen falta.

El Presidente siente que ha sido jerarca toda la vida de su hijo de seis años. Cuenta que antes compartían más el intercambio de “la realidad de él y la realidad de Claudia”; pero ahora la conversación de Zapote cada vez más se traslada a la casa.

Aún así, dice que los espacios para jugar básquetbol y béisbol con su hijo son prioridad. En las noches, el presidente se convierte en una narrador de historias para su pequeño, con la excepción de que sus cuentos de buenas noches son anécdotas de los campeonatos de fútbol costarricense.

–A veces en las noches le narro los partidos de Italia 90, el Aztecazo o el Mundial 2014. Le fascina tanto que lo metimos en un equipo de fútbol y cuando juega los sábados voy a verlo jugar.

–¿De qué posición juega?

–De todo, corre por todo lado– dice el presidente entre risas.

“Soy una persona pausada. Quien me conoce de la familia y amigos saben que soy reservado, de mucha estabilidad emocional… ¿Qué pasó en Guanacaste? Creo que fue ver retratada la polarización en que estamos”. Carlos Alvarado, Presidente de la República.

Con sus amigos, la nostalgia también es evidente. Alvarado dice que el concierto de Roger Waters fue un encuentro especial con sus compinches, a quienes extraña desde que asumió la vida presidencial.

Fue un día soñado, pues desde los 15 años se había convertido en fan del exintegrante de Pink Floyd. Había visto un concierto de Waters hace 13 años, pero esta oportunidad era diferente porque entraría a su camerino a conocerlo.

El mandatario cuenta que el mítico bajista le pareció “simpático, muy alto… Pero quien más he admirado de quienes he conocido es Angela Merkel”, la canciller alemana. “Siento que estamos luchando por la civilización misma, son fuerzas de barbarie contra fuerzas civilizadas. Hablar con ella me recordó todos los retos internos que estamos asumiendo”.

–Para enfrentar esos retos internos usted ha perdido fichas, sobre todo este año como el exministro de Educación, la exministra de Hacienda… ¿Cómo ha sido eso emocionalmente?

–En lo personal ha sido doloroso , como presidente ha sido lo que es; se reemplaza y se sigue adelante.

En cada oportunidad que se le presenta, el mandatario reafirma “que una cosa es lo que hace Carlos y otra el presidente”. Cuenta que antes de cada decisión se pregunta ¿qué es lo mejor para Costsa Rica?

La interrogante lleva sus emociones hasta el cansancio y, posteriormente, a desórdenes en su dieta. La medida que ha encontrado para combatir la ansiedad presidencial es la actividad física así que, desde hace tres meses, el presidente se levanta cada mañana para hacer una rutina de ejercicios funcionales.

Dice que la técnica le ha funcionado, pero que la noche la mente le juega sucio y “se porta mal con la comida”.

–En el día yo sé adónde voy, pero en la noche queda mi mente sola, con toda la información de lo que pasó y lo que viene. En las noches me porto mal porque debo procesar todo lo que estoy haciendo porque es cuando me quedo solo con mis pensamientos”

–¿Se ha sentido solo?

–Creo que todos nos hemos sentido solos en algún momento.

–Cuando se acuesta, ¿le aparece Japdeva o las huelgas o en sus sueños?’

–No sueño nada de eso, curiosamente. Duermo tranquilo. Algunos me dicen que todo lo que estoy viviendo da para escribir una novela y pues no… En la de menos lo que me gustaría escribir es un anecdotario para mí.

Una de las historias que ha vivido en su mandato, y que guarda con especial atención, sucedió en una visita al Estadio Ricardo Saprissa con su hijo Gabriel.

Fue en un partido contra Herediano, cuando el Presidente realizó el habitual saludo a los jugadores. Al pasar al lado de Daniel Colindres, entonces jugador de Saprissa, el delantero le dijo: “deseo que pueda dormir tranquilo”.

“Se me quedó grabado porque fue un buen deseo. Después, volví a ver a Colindres en una concentración de la Selección Nacional y me le acerqué para decirle que aquello me había puesto a pensar mucho”.

Sus reflexiones aún tienen aliento, sobre todo cuando piensa que, lo que más le molesta en la vida, es lo que llama la “mala fe”. El Presidente reitera que sus convicciones lo permiten alejarse de dolores, pero confiesa sentirse herido por la discusión generada tras la llegada de Rodrigo Chaves al Ministerio de Economía.

“Él vino del Banco Mundial a trabajar acá y la gente duda de su buena fe. Piensan que seguro hay un trinquete porque ¿cómo va a perder un salariazo para venirse acá? Y yo digo que ahí es cuando uno ve las motivaciones de cada persona. Hay muchos que solo piensan en la plata. Por eso es que tengo una frase de Maquiavelo que me gusta mucho…".

El Presidente saca su celular del bosillo y se sumerge en el bloc de notas para buscar la frase. Pasan tres, seis, diez minutos hasta que encuentra la cita y lee en altavoz: “No hay nada más difícil de emprender, más penoso de conducir o más incierto en su éxito que introducir un nuevo orden de cosas, porque el innovador tiene como enemigos a todos aquéllos que han prosperado en la vieja situación y sólo como tibios defensores a los que pueden beneficiarse de la nueva.”

–Presidente… ¿se ha sentido traicionado en su mandato?

El mandatario vuelve a agudizar su vista y piensa su respuesta mientras regresa su mirada a la blanca pared… Finalmente, responde.

–Una, dos… no. Tres veces, la verdad. Pero no guardo rencores.

–¿Cómo toma eso su familia?

–Espero que bien– dice y suelta una tibia sonrisa–. (...) Creo que ellos están asidos a la fe porque no son personas políticas. Se enteran de las cosas, pero procuran solo hablarme de política cuando lo consideran estrictamente necesario.

–¿Cómo es la Navidad para Carlos Alvarado?

–Me dedico a comer– dice y suelta una profunda risa.

–¿No aparecen temas polémicos en la conversación familiar?

–Algunas veces se mencionan cosas, pero procuramos no dejarnos llevar. Esa no es la prioridad.

–¿La prioridad es el tamal?

–No, no... La prioridad es oír música, es jugar con los chiquillos… La prioridad es estar juntos.

(Video) ¿Cuáles serán las prioridades del presidente Carlos Alvarado después de la reforma fiscal?