Revista Dominical

Obituario 2021: Rodolfo Stanley, el ojo de un fisgón subversivo

Pintor costarricense, 1950 - 4 de diciembre del 2021

Ilustración: Francela Zamora.

Supongo que cuando queremos a alguien lo creemos inmortal. Nunca me imaginé que un día me tocaría escribir el obituario de Rodolfo Stanley y tener que decidir entre el ser humano privado, que disfrutamos unos pocos, y el artista público. Para la mayoría de quienes tuvieron contacto con él fue el pintor de los parques, los bailongos, los comegüevos y, en el último año y medio, de la serie “Quédate en casa”. Aunque fui su amigo, es en esta retrospectiva dolorosa a la que me obliga la muerte cuando percibo que fue el gran cronista visual de una época y una sociedad, que su fama local e internacional no lo enajenó nunca de lo popular y que nada humano le fue ajeno.

Siempre me pareció extraordinario que un hombre de su imaginación tuviera tan bien hincados los pies sobre la tierra. Rodolfo no jugaba a nada o se pasó la vida jugando sin creer que fuera alguien extraordinario o superior a los demás por ser artista. Jamás se creyó artista; trabajó hasta el último instante de su vida para lograr lo que buscaba sobre el lienzo, sin pretender ser más de lo que era. Eso lo convirtió en un fisgón insobornable, en un observador despiadado de nuestra idiosincrasia, en un crítico provocador de la Tiquicia profunda.

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