Fotoensayo: Retratos íntimos del Parque Simón Bolívar
El zoológico y parque botánico llegó a los 105 años. Superó la pandemia y sigue recibiendo a ticos y extranjeros que llegan a apreciar la flora y fauna del país, representada en este pequeño terreno en el centro de la capital
18/11/2021 San José. El Parque Zoológico y Jardín Botánico Simón Bolívar, en el centro de la capital, sigue recibiendo turistas nacionales y extranjeros. Reptiles como culebras, caimanes y cocodrilos, así como aves, entre las que destacan tucanes, loras y buhos, junto con los monos, siguen siendo parte de la población atendida. Pero también hay mamíferos, entre los que destacan un jaguar y una danta (Totó, es un macho de 20 años, aquí junto a Paula Alvarez, quien es la encargada de atenderlo). Rafael Pacheco Granados
Rafael Pacheco Granados(rpacheco@nacion.com)
Parque Simón Bolívar La comunicación especial de Paula Ávarez Chavarría con los animales quedó registrada en esta imagen con Totó. El macho de danta recibió las frutas con toda mansedumbre. (Rafael Pacheco Granados)
“Para mí son como mis bebés”. Así describe Paula Álvarez Chavarría a los animales que todos los días atiende desde las 7 de la mañana, entre ellos el jaguar y la danta (aunque el primero es hembra y el segundo es macho). Ella y su hermana gemela, Mónica, son parte del personal encargado de cuidar a los “huéspedes” de las dos hectáreas de terreno, enclavado en el corazón de San José.
Aves, peces, reptiles, monos y otros mamíferos son parte de esa población de más de 300 ejemplares que, todos los días del año, incluyendo el Viernes Santo, atienden los empleados del zoológico. Así sucedió incluso durante la pandemia, pues aunque no hubo visitas de marzo a agosto del año pasado, los animales no dejaron de recibir la atención requerida.
Ubicado en Barrio Amón, a 500 metros al norte del parque Morazán, actualmente el Parque Simón Bolívar opera con el aforo al 100%, cumpliendo, eso sí, con todas las normas establecidas por el Ministerio de Salud. Recibe visitas de 8 a.m. a 3:30 p.m., pero los fines de semana y feriados el horario de ingreso es a partir de las 9 a.m. y hasta las 4:30 p.m.
A continuación, en imágenes, mostramos algunas escenas recurrentes y otras a las que no siempre se tiene acceso, pero que son necesarias para que el zoológico siga funcionando. Mejor dicho, actividades imprescindibles para que los animales se sientan bien y para que quienes llegan a verlos se lleven un buen recuerdo de su visita al lugar.
Parque Simón Bolívar Mientras que Jean Pierre Sandoval limpiaba su recinto, el Tucancillo Collarejo se quedó quieto, quizá acostumbrado a la presencia diaria de uno de sus cuidadores. (Rafael Pacheco Granados) Parque Simón Bolívar Todos los días, sin excepción, en el Simón Boliviar se preparan más de 120 platos de comida, que incluyen frutas, verduras, carnes y semillas. Cindy Rivera, es la encargada de esta labor. (Rafael Pacheco Granados) Parque Simón Bolívar Sulara es una 'chineada' y si alguien conoce la conducta de este jaguar es Paula Álvarez, quien se capacitó en México para atender de la mejor forma al animal. (Rafael Pacheco Granados) Parque Simón Bolívar Las turistas polacas Olga Ziegler y Amanda Piejok quedaron fascinadas con las lapas rojas. (Rafael Pacheco Granados) Parque Simón Bolívar Las tortugas del parque reciben su baño de sol en la laguna, que está cubierta de hierba flotante conocida como “lenteja de agua”. (Rafael Pacheco Granados) Parque Simón Bolívar La Lora es una de las serpientes venenosas que existen en Costa Rica. En el parque se puede apreciar desde muy cerca, frente a un vidrio de seguridad. (Rafael Pacheco Granados) Parque Simón Bolívar La zootecnista Yessenia Vásquez, acompañado de Gerardo Álvarez,
atienden a un Búho Estucurú, como parte de la labor médica del
zoológico. (Rafael Pacheco Granados) Parque Simón Bolívar No podían faltar los monos y sus gracias. Este, por ejemplo, posó con toda naturalidad para la foto. (Rafael Pacheco Granados) Parque Simón Bolívar Exhibiendo su garbo, todas las mañanas la zorra gris sale a recibir su baño de sol. (Rafael Pacheco Granados)