Revista Dominical

El Independencia: un torneo de canchas abiertas pero con estilo propio

En la cancha pública del Barrio La Plaza, en Turrialba, se disputa un campeonato en el que ir al frente por el gol es obligación pura, los saques de esquina cuentan como parte del marcador y donde la chota y sabor a pueblo se respira por todo lado

Apenas se jugaban 15 minutos de partido entre los equipos Agricultores de San Juan Norte y Claro’s Boys cuando el árbitro central, César Elizondo, le pidió a los jugadores abandonar la cancha. Todos acataron la orden y en cuestión de segundos no había nadie sobre el rectángulo de juego. Inmediatamente apareció, abriéndose campo en la neblina, un helicóptero que se esperaba desde antes de que iniciara el juego.

Ahora toda la atención del público, agrupado alrededor de la cancha pública del Barrio La Plaza, en Turrialba, se centró en el aterrizaje de la aeronave. Pronto se supo que trasladaba un niño de cinco años con fractura de fémur, desde Alto Almirante en Talamanca, hacia el hospital William Allen, ubicado a un kilómetro del lugar.

Ocho minutos después, gracias a la oportuna colaboración de la Cruz Roja, culminó el traslado del pequeño. Entonces el helicóptero se marchó tan rápido como cuando llegó y se reinició el partido para ajustar los veinte minutos restantes del primer tiempo. Sí, leyó bien, porque en este campeonato “cada partido consta de dos tiempos de veinte minutos sin descanso intermedio”, dice el reglamento.

Pero esa no es la única particularidad del Torneo Independencia, cuya edición número 50 se realizó entre el 1. y 13 de setiembre, luego de dos años de pausa obligada por la pandemia. En esta ocasión participaron 595 futbolistas, entre las que se encontraban inscritas 53 mujeres.

Compitieron instituciones públicas, privadas y gremios del cantón azucarero debidamente inscritos, tras cancelar ¢60.000 las escuadras masculinas y ¢30.000 las representaciones femeninas. Por cierto, los fondos recaudados se destinan a cubrir las necesidades deportivas del Colegio Nocturno Presbítero Enrique Menzel, ente organizador.

Hubo partidos todas las noches desde las 5 p. m., excepto sábado y domingo, que empezaron a la 1 p. m. Y como bien lo sabían jugadores y aficionados, lo único que podía suspender o retrasar una jornada era una fuerte rayería, dicha circunstancia que se dio el jueves 8, pero que al final solo pausó el juego por unos minutos.

Si algo tiene este torneo que llama tanto la atención, es que los equipos están obligados a ir adelante desde el pitazo inicial. ¿Por qué razón? Pues resulta que cada partido es una muerte súbita, por lo que el ganador continúa y el otro se despide del evento.

“Aquí nadie está pensando en juego horizontal y menos en jugar para atrás, todo es hacia adelante”, dijo Miguel Pejibaye Vargas, exjugador de Liga Deportiva Alajuelense y presidente del comité organizador. Con él coincidió José Campos Ovares, de la Radio Cultural de Turrialba, y dedicado del torneo: “aquí todo es buscando el marco contrario, o se anota o se logra un tiro de esquina”, dijo.

Fue así como en el segundo partido del viernes 9 de setiembre, Miguel Cervantes Aguilar, del Tofas Boys de Aquiares, anotó el gol más rápido de todas las ediciones del certamen. ¡Dos segundos!, eso fue lo que duró el recorrido del balón en un remate fuerte que salió dio desde el punto de saque inicial hasta el marco norte, defendido por el portero Roy Cerdas Montenegro, de Agüillas FC. El guardameta, simplemente, no lo pudo detener.

No se hizo esperar la gritería con chota incluida hacia el guardameta, quien sin embargo logró reponerse mentalmente y junto con su equipo avanzó a la siguiente ronda, pues le dieron vuelta al marcador y triunfaron dos goles a uno. Ah, y otro detalle, también ganaron en tiros de esquina.

-¿Ganaron en tiros de esquina?-, se preguntará.

Pues resulta que esa es otra particularidad del torneo, el dicho popular de que una ‘cona’, córner o tiro de esquina es medio gol aquí sí que cobra valor, tanto así que un partido se puede resolver por uno de ellos. En el primer partido, precisamente, el Agüillas FC derrotó a Multifitness por 2 ‘conas’ a 0.

Y como siempre tiene que haber un ganador, si ni los goles o las conas resuelven el partido, la emoción llega con la tradicional tanda de penales. De esa manera se resolvieron varios partidos, como el Rawlings B contra Cindea IET, donde los primeros avanzaron a la segunda jornada al imponerse 4 a 3 luego de empatar en goles y en tiros de esquina, 2 por 2, en ambos apartados.

“Esto es algo que por primera vez se da en los cincuenta años del torneo”, comentó entre risas José Campos con sus compañeros de Radio Cultural de Turrialba, cuando a los dos minutos del primer partido de la jornada del 5 de setiembre el árbitro central, alertado por el público, detuvo el juego para contar a los jugadores y constatar que el equipo Multifitness estaba jugando con doce jugadores.

Segundos después abandonó la cancha Bryan Obando y el encuentro se desarrolló, ahora sí, con toda normalidad, pero la anecdótica escena no pasó desapercibida. Fue narrada y comentada en vivo no solo por la citada emisora sino también por Elite Radio y Turrialba Digital TV, medios de comunicación local que transmitieron todo el campeonato.

La gente, mientras tanto, disfrutó al máximo, aportando desde la orilla de la cancha todo el folclor que a veces se cuela en los estadios de primera división. “Háganle el doping al árbitro”, gritó alguien el pasado domingo, previo al desenlace por penales entre los equipos de Rawlings Oficina y Lams, que avanzó a semifinales.

“No cabeceás ni en una barra”, gritó otro acompañado por unos diez aficionados encaramados en el cajón de un camión ganadero. Al mismo tiempo, por los parlantes de una de las emisoras se anunciaban los combos del día: “gallo de salchichón, perro caliente o palomitas con refresco, a ¢1.000”.

Además, muy cerca del marco norte Daniel Sánchez, quien perdió la apuesta con su esposa Isabel Brenes sobre el ganador del partido entre Catie y PSoji, tuvo que preparar los pinchos que su suegro Pichel vendía a dos por ¢1.000. Y no podía faltar el patí caliente, las papas tostadas y hasta cerveza, que los perseverantes vendedores ofrecían a los entusiastas aficionados.

Y si durante las fases eliminatorias costaba encontrar campo para ver los encuentros, para los juegos finales del martes anterior “no quedó espacio ni para el viento”, tal como lo dijo Daniel Villegas, entrenador de Rawlings Selección B. A las 5 p. m. se enfrentaron por el tercer lugar Catie vs. Lams y a las 6 p.m. la final la disputaron Agüillas FC vs. Urbano.

Pero a quien nadie le quitó el campo fue a doña Reina Garita, pues consiguió asiento gracias al banco de plástico que había llevado, cedido por uno de sus nietos. Desde el domingo anterior, ella se aseguró no perderse de ningún partido. “Esto se pone buenísimo todos los días, hasta en los partidos de mujeres. Aquí uno deja el estrés de lado y si llueve no importa para eso aquí ando dos sombrillas”, comentó.

Al final, cientos de aficionados volvieron a disfrutar del tradicional Torneo Independencia, que coronó campeón al equipo Agüillas F.C, por segunda ocasión consecutivo.

A celebrar bicampeones... ¡Salud!

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