Juan Diego Villarreal. 21 octubre
Andrea Vargas logró una impresionante marca de 12:64 en los 100 metros con Vallas en el Mundial de Doha, en Catar. Su madre está segura que ella podrá mejorarlo en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Foto: AFP
Andrea Vargas logró una impresionante marca de 12:64 en los 100 metros con Vallas en el Mundial de Doha, en Catar. Su madre está segura que ella podrá mejorarlo en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Foto: AFP

Ante la mejor atleta costarricense del momento, surge una gran pregunta: ¿Podrá Andrea Vargas seguir mejorando su tiempo año a año, como lo ha hecho en los último tres, de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020? Su madre y entrenadora, Dixiana Mena, no duda para responder con un “sí”.

En las últimas tres temporadas Andrea pudo bajar 95 centésimas mejor tiempo: 47 centésimas en el 2017, 22 en el 2018 y de nuevo 26 en el 2019. Si logra repetir o igualar esos avances tendríamos a una Andrea dando pelea en una final Olímpica. ¿Será posible o el margen de mejoría ya es pequeño, una vez logrado un cronometraje de 12:64 en el Mundial? En Río 2016 la medallista de oro cronometró 12:48 y la de bronce 12:61.

“No le voy a decir cuál será nuestro resultado en Tokio, pero sí vamos a trabajar por un un buen resultado. Queremos llegar a la final y dar la pelea. Debemos mejorar mucho el paso a la primera valla, posteriormente a la quinta y finalmente a la novena. Hay muchos detalles que debemos corregir, pero estoy segura que vamos a bajar aún más el tiempo”, afirmó Mena.

Entrenar y practicar. ¿Cómo corregir esos detalles? “Hay muchas variables que debemos tomar en cuenta. Lo primero es el ángulo del taco en la salida y su elevación. Andrea tiene muy buena técnica , pero son detalles que debemos cuidar”, agregó.

La continúa observación de videos es otra de las armas que la entrenadora tiene para visualizar los avances o las “mañas” que debe modificar a la campeona Panamericana.

“Siempre veo muchos videos en cámara lenta, porque me permiten observar y corregir aquello que está haciendo mal. Por ejemplo, el ángulo de la rodilla al momento de atacar la valla, cómo avanza entre una valla y otra. Es necesario trabajar el rebote, la velocidad y la potencia. No por ser muy veloz Andrea va ser más rápida al pasar la valla, porque si llega muy rápido o después, tendría problemas”, manifestó Mena.

Otro de los puntos que debe potenciar Andrea es su estado físico. Desde la temporada del 2017 subió ocho kilos de masa muscular y de acuerdo a su entrenadora es algo que también puede mejorar.

“Andrea es una atleta más compacta, subió su masa muscular y puede hacerlo aún más. Son detalles. Ella debe continuar el trabajo en el gimnasio, pero debe cuidarse de una lesión, porque muchos atletas se sobreentrenan y terminan lesionados”, indicó Mena.

Andrea Vargas desde junio entrenó en solitario la mayor parte del tiempo en Puriscal, pues tenía claro de su viaje a Estados Unidos, donde llevará a cabo la mayor parte de su preparación para Tokio 2020. Fotografía Juan Diego Villarreal
Andrea Vargas desde junio entrenó en solitario la mayor parte del tiempo en Puriscal, pues tenía claro de su viaje a Estados Unidos, donde llevará a cabo la mayor parte de su preparación para Tokio 2020. Fotografía Juan Diego Villarreal

Entrenamiento lejos de casa. Sabiendo de la oportunidad laboral que se le presentó en Estados Unidos a José David Jiménez, esposo de Andrea Vargas, su madre y entrenadora Dixiana Mena, empezó a ensayar, desde hace cuatro meses, cómo serían los entrenamientos al estar lejos de su natal Puriscal.

Andrea empezó a entrenar sola, acatando la planificación de su mamá y cumpliendo al pie con los entrenamientos. Posteriormente le contaba todo lo que había hecho y le pasaba videos de sus prácticas, con sus parciales.

"Ideamos este estilo de entrenamientos antes de los Juegos Panamericanos. Tomamos ese riesgo, sabíamos que nos estábamos jugando las justas de Lima y el Mundial. Yo quería ganar la medalla de oro, por lo que sabía de la importancia de lo que estábamos haciendo y la responsabilidad que teníamos. Sin embargo, arriesgamos para que ella se acostumbrara pensando en la Olimpíada”, aseguró Mena.

La comunicación será importantísima en los siguientes meses y la intención es que Dixiana viaje en noviembre y diciembre a Oregón, Estados Unidos, para chequear los avances de su pupila. Incluso es muy probable que su hija menor, Noelia Vargas, también entrene algunas semanas en Estados Unidos.

“Andrea es una atleta integral, que lleva muy bien su espiritualidad, su familia y lo social, todo en conjunto. Vamos a basarnos mucho en los videos que hará junto a su esposo y vamos a valorar cómo nos va. Si fuera del caso y las cosas no se están dando, buscaríamos un entrenador allá, pero de momento estoy segura que todo saldrá bien, pues antes de Lima y el Mundial en Doha nos funcionó”, argumentó Mena.

Otro tema que ha estado bajo análisis fue la posibilidad de ser invitada a la Liga de Diamante, con pruebas en Europa y África, que suelen tener jugosos premios, pero que a la vez podrían desenfocar los objetivos de la preparación.

“La gente trata de presionar diciendo que debíamos ir a la Liga de Diamante, pero nuestra prioridad no es el dinero. Ella (Andrea) puede ganar dinero en el 2021, después de la Olimpíada. Competir en una Liga de Diamante no es recomendable como preparación a Tokio 2020, el tiempo que se invierte se pierde en los entrenamientos y además está el cansancio y la posibilidad de una lesión”, subrayó Mena.