Esteban Valverde. 2 marzo
Gilberto Martínez presentó su proyecto junto a su familia y personeros de Juventud Escazuceña, club aliado de la academia. Fotografía: Rafael Pacheco
Gilberto Martínez presentó su proyecto junto a su familia y personeros de Juventud Escazuceña, club aliado de la academia. Fotografía: Rafael Pacheco

Gilberto Martínez está sentado frente a una decena de medios de comunicación en el segundo piso de un restaurante de Escazú. Su mirada no está quieta, sus ojos saltan de izquierda a derecha y viceversa constantemente; la razón es el pequeño Gilberto Junior que corre por todo lado detrás de una pelota.

El mundialista con Costa Rica de Corea del Sur y Japón 2002 y Alemania 2006 anuncia la apertura en el país de su academia de fútbol, en la que buscará traspasar la formación futbolística italiana a los niños ticos, empero la noticia cuenta con su pequeño de cinco años jugando con otros pequeños en el lugar.

Vestidos todos con los uniformes blanco y negro que tendrá la escuela, corren detrás del balón. La atención del Tuma está en los pequeños, sobre todo en Gilberto JR. De hecho, él no esconde que en ese pequeño está la clave del por qué el Tuma está de nuevo en Costa Rica.

Un futbolista que consiguió todo en Italia, que logró una carrera de más de una década en la Serie A y estuvo en equipos como el Brescia, Sampdoria, Lecce y Roma está de nuevo en su terruño porque sintió que es el momento oportuno para que su descendencia conozca sus verdaderas raíces.

El niño apenas habla español, debido a que a su llegada al país solo conversaba en italiano, pero ya más suelto consigue soltar un hola y hablar con sus amiguitos de forma fluida.

"Una parte de la vida de él fue en Italia, pero por supuesto que queríamos que viniera acá. Si usted habla con él ahorita habla más italiano que español, pero ahora buscamos esta opción como matrimonio y familia para dársela a él", afirmó Martínez.

El Tuma después fue más allá y no escondió que en Italia se vive un ambiente complicado para los extranjeros.

"La gente es muy fría, los niños también. La gente es complicada, después de 20 años te acostumbrás, pero nosotros no queríamos exponerlo a eso, ahora gracias a Dios puede disfrutar su niñez más", recalcó.

Una conversación con su esposa, Priscilla Solano, fue el punto final a la decisión de regresar a territorio tico. Después Gilberto define que Dios empezó a actuar para tenerlos de regreso en su país natal.

“Hace dos años estábamos viendo lo de la academia, pero ya también ha pasado tiempo, porque imagínese que han pasado 20 años desde que me fui. Gracias a Dios se presentó la oportunidad de venir al país para vivir un poco una vida más tranquila. Allá la vida es muy diferente, pensando en el aspecto familiar se tomó una buena decisión”, enfatizó.

El centro de formación de talentos Tuma Martínez tendrá dos sedes, una en Heredia y la otra en Moravia. Su principal centro de contacto serán las redes sociales.

"En edades muy cortas usted no puede hablar de ritmo, de intensidad, tiene que hablar de aspectos tácticos, técnicos, de disciplina, eso es vital para cuando den el paso hacia el profesionalismo", externó Martínez.

El exjugador de la Sampdoria de Italia añadió que cuenta con la Licencia A de Costa Rica y la Licencia B Pro de UEFA, por lo que se enfocará ahora en la formación de talentos, pero también su deseo es obtener alguna oportunidad en un equipo de Primera División o Selección Nacional.

"Esto es un proyecto que tiene un par de años de estar dándole vuelta a mi vida, mi esposa me motivó, y la idea es que los niños no pasen lo que yo pasé, gracias a Dios di un salto, pero cuando llegué a Italia tenía muchos puntos de mejora porque en mi formación no me fue bien", finalizó.

Gilberto Martínez reveló la razón de peso que lo trajo de regreso a Costa Rica. El Tuma está de nuevo en el país por su hijo, Gilberto JR, además para impulsar el fútbol tico desde sus bases.